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Entrevista a Anthony C. Ferrante

Con más de 600.000 menciones en Twitter el día de su estreno, la tv movie de bajo presupuesto y concepto a priori cuestionable Sharknado se convirtió en un fenómeno de culto instantáneo hace apenas un año. A su éxito inmediato le siguió la puesta en marcha para producir una secuela con el mismo equipo. El […]

Con más de 600.000 menciones en Twitter el día de su estreno, la tv movie de bajo presupuesto y concepto a priori cuestionable Sharknado se convirtió en un fenómeno de culto instantáneo hace apenas un año. A su éxito inmediato le siguió la puesta en marcha para producir una secuela con el mismo equipo. El pasado mes de abril me acerqué a un hotel de Pasadena, al noreste de Los Ángeles, para hablar junto a un grupo de otros periodistas con Anthony C. Ferrante, el director de ambas entregas de Sharknado, quien lleva años escribiendo y dirigiendo películas de terror y bajo presupuesto en Hollywood. Coincidiendo con el estreno de la segunda de tornados de tiburones, Ferrante nos habla de su historia atípica como cineasta que no se imaginaba conseguir este éxito a nivel mundial.

Patricia Puentes: Empecemos hablando de la primera. ¿Cómo se os ocurrió la idea original para Sharknado? Lo de un tornado de tiburones no es algo precisamente ordinario.

Anthony C. Ferrante: En realidad se nos ocurrió hace muchos años a mí y a un amigo mío con quien he escrito muchos guiones, Jacob Hair, que entonces estaba trabajando en Family Guy (Padre de familia). Estábamos pensando en ideas para propuestas de películas para la cadena de televisión SyFy y bromeamos sobre la posibilidad de que hubiera un sharknado. Pero no salió nada. Hasta que yo escribí una película titulada Leprechaun’s Revenge. Me gustaba tanto lo del sharknado que en el guión de Leprechaun’s Revenge hice una referencia. Uno de los personajes decía: “¿Te acuerdas de Sharknado?”. En SyFy vieron el título y dijeron: “¡Tenemos que hacer esta película!”. Además, la productora The Asylum estaba trabajando en algo llamado Shark Storm. SyFy decidió llamarlo Sharkanado y en ese mismo momento yo estaba trabajando en otra cosa para Asylum. El resto es historia. La mayor parte de mi trabajo hasta el momento había sido en el género de terror. No había hecho antes algo así que tuviera acción, comedia y efectos visuales.

PP: Entonces fue un poco casualidad y en gran parte gracias al hecho de tener un título potente.

ACF: Jacob y yo siempre creímos en el título pero estábamos intentando ver cómo se podía hacer una película. Imagino que debe haber mucha gente que no sabría qué hacer con un proyecto así, pero nosotros sabíamos lo que era esto desde el primer día y lo aceptamos como tal. A mí me encantaba la idea, era extraña, loca, demente y ridícula. Y cuando hicimos la película a la gente le gustó, lo que es todavía más loco. Recuerdo que vi una versión no completa de la película, una versión con el 99 por ciento acabado, junto con mi editor y un amigo mío. Cuando terminamos de verla dije: “Es una peli muy rara, nadie va a pillarla. Si tenemos suerte a lo mejor en cinco años se convierte en un título de culto” (risas). Pero se convirtió en una película de culto instantánea.

PP: ¿Qué crees que influyó para que fuera instantáneo? Desde luego Twitter debió ayudar, conseguisteis desbancar a Juego de tronos en número de menciones durante la emisión.

ACF: Las redes sociales jugaron un papel muy importante pero tengo la sensación de que mucha gente piensa que lo planeamos. No planeamos lo que pasó en Twitter la noche que se emitió la película. Yo y algunos de los actores habíamos previsto twittear en directo y estuve trabajando bastante en la página de Facebook de la película porque creo mucho en la idea de tener una base sólida. SyFy se encargó de la promoción: sacaron el tráiler y yo hice algunas entrevistas. Lo que pasa con la mayoría de estas películas es que se emiten, a la gente les gustan o no y al final todo se olvida. Pero aquella noche pasó algo muy especial que no estaba previsto ni comprado. No había una estrategia.

Vivimos en un mundo en el que la gente graba las películas en su TiVo (o similar) y las ve después de que se hayan emitido, pero por algún extraño motivo Sharknado se convirtió en algo que la gente vio en directo. Fue una experiencia común a nivel nacional. Los fans podían interactuar en directo con los cineastas y los actores de una forma que no había sucedido antes. Fuimos los primeros en hacer algo así y funcionó. Para la segunda va a estar todo planificado, comprado y organizado. Pero está claro que es importante. Antes de nuestra emisión echaron el episodio de la boda roja de Juego de Tronos y todo el mundo en Twitter hablaba de ello, pero eso entra dentro de lo normal porque es una serie que ya tenía una audiencia (y, además, se trató de un capítulo muy especial). Nosotros no teníamos fans, excepto a la gente a la que le gusta el terror, por lo que Twitter nos ayudó muchísimo.

Una semana después del estreno se celebró la Comic-Con y estuvimos hablando con muchas personas para intentar descubrir qué había pasado. Fue entonces cuando descubrimos que mucha gente había quedado para ver la película, había organizado fiestas temáticas e incluso familias enteras estaban delante de la tele viendo Sharknado. Es algo sin precedentes, no éramos más que una pequeña tv movie. No teníamos presupuesto para marketing y a pesar de ello la gente nos encontró.

También influyó mucho la ayuda que nos prestaron los famosos, por supuesto. Judah Friedlander (de Rockefeller Plaza) estuvo twitteando sobre la película. Damon Lindelof y Mia Farrow la estaban viendo y twitteando. Yo pensaba: “¿Mia Farrow está viendo nuestra peli? ¡Guau!”. Es un poco como si Sharknado tuviera vida propia. Es algo que pasa muy de vez en cuando y no te lo esperas para nada (especialmente alguien como yo). No me hubiera imaginado algo así ni en un millón de años y estoy muy agradecido. Y aquí estoy, habiendo hecho una segunda y hablando con vosotros (risas).

PP: ¿Qué tenía la primera Sharknado para conseguir algo así? Tú mismo has dicho que es algo que pasa muy de vez en cuando.

ACF: Hay muchas teorías al respecto. Desde mi perspectiva interna he llegado a algunas conclusiones que pueden ser correctas o no. En muchas películas de este tipo tienes al ejército y a un equipo de científicos. Los militares tienen que acabar con el problema y los científicos dicen cosas como: “El sharknado empezó porque un tío loco de no sé qué isla hizo esto o lo otro”. Lo que sea. Una de las cosas mágicas de nuestra película es que no teníamos nada de todo eso. Porque todo ese tipo de cosas siempre se acaban viendo muy mal si lo que estás haciendo es una película de bajo presupuesto, se nota que no tienes pasta. No puedes hacer El hombre de acero, con una base militar enorme y un montón de cosas por el estilo. Así que en nuestra película tienes a un grupo de gente que no sabe exactamente con lo que está lidiando, cuál es el fenómeno exactamente. Simplemente quieren salvar a sus familias. A cuatro o cinco manzanas se está filmando otra película con el ejército y los científicos y todo lo demás pero en nuestra película los tíos dicen cosas como: “¿Qué pasaría si pusiéramos bombas dentro del sharknado e intentáramos hacerlo explotar?”. Son ideas ridículas y tontas.

PP: Pero sin embargo a la hora de ejecutar esas ideas, os las creéis por completo.

ACF: Los cazafantasmas es un buen ejemplo de una película que se toma las cosas muy en serio pero sus personajes reaccionan a situaciones extrañas y es muy divertida en ese sentido. Pasa un poco como en Zombies Party (Una noche… de muerte), Arma fatal y Bienvenidos al fin del mundo. Son películas que se lo pasan bien con el tema que tratan, pero intentan tomárselo muy en serio a la vez. Tratan a los personajes como si realmente estuvieran en esa situación. Y no estoy diciendo que nos parezcamos en absoluto a ellas porque son películas brillantes, pero sí que es lo que hemos intentado hacer. La idea es hacer una película divertida, llevar las cosas al límite e intentar aprovechar el presupuesto al máximo. He trabajado en películas en las que te das cuenta de que no puedes permitirte un avión y tienes que cambiarlo por un tío yendo en bicicleta. Y a veces ni siquiera eso, pero en realidad sí que puedes hacerlo. SyFy y Asylum nos apoyaron en todo momento, no tuvimos dinero extra pero hicimos que las cosas funcionaran con el que teníamos. Tenía a un equipo fantástico y eso nos permitió hacer muchas cosas que normalmente no se ven en este tipo de películas. Si te fijas en la estructura de muchas películas independientes, tienes una buena apertura y luego hay un momento destacado en el minuto 20 ó 45 y luego otra vez al final. Pero nuestra película no para ni un momento.

PP: Imagino que lo del concepto singular del que hablabas, el tornado de tiburones, también debió influir un poco en el éxito de la película.

ACF: La combinación entre tornados y tiburones suena un poco como a idea que puede llegar a tener un crío de 11 años: “Hay una peli donde salen tiburones y hay tornados y destruyen Los Ángeles. Se cargan la noria. El tiburón se come hasta el techo de un coche y un tío salta hacia él y consigue que no se lo coma por completo saliendo de él con una sierra eléctrica” (risas).

PP: ¿La idea para esta segunda también se le podría haber ocurrido a un chaval de 11 años?

ACF: Básicamente, sí. Cuando empezamos a hablar de la segunda yo decía cosas como: “Quiero hacer una secuencia en la que decapitan a la Estatua de la Libertad y la cabeza se cae a la calle. ¡Y vamos a hacer algo en un estadio deportivo!”.

PP: ¿Hay presión para repetir el éxito de la primera?

ACF: Si te digo la verdad, siento que no hemos dejado de hacer Sharknado en ningún momento. Y creo que tonalmente estamos en el mismo lugar. Rodamos la primera película en enero del año pasado y acabamos con la posproducción en junio. Continuamos trabajando en el DVD y demás y emitimos en julio y entonces vino el éxito. Así que llegaron las entrevistas y un estreno en cines y más entrevistas y promoción. En septiembre empezamos a hablar de una secuela y a trabajar en el guión. Comenzamos a rodar en enero. En resumen, tengo la sensación de que no he dejado de vivir, respirar y comer Sharknado desde hace muchos meses.

Pero sí, hay presión porque todos sabemos que a veces las segundas películas no están a la altura de las primeras. Creo que el cambio de localización nos ofrece un nuevo abanico de posibilidades y nos permite hacer más cosas de las que hicimos en la primera. En aquella teníamos escenarios icónicos de Los Ángeles como el muelle de Santa Monica o el Teatro Chino de Grauman, pero en Nueva York está Times Square, la Estatua de la Libertad, el Empire State o el Citi Field (el campo del equipo de béisbol de los Mets)… Puedes jugar con muchas más cosas y eso hace que tus secuencias sean mucho más impactantes.

En una gran parte de la primera película tuvimos que intentar ocultar los cielos soleados que tuvimos durante todo el rodaje. Era una película sobre un fenómeno meteorológico y, como que no queríamos añadir efectos visuales, tuvimos que ingeniárnoslas con ángulos extraños al rodar. Aquí simplemente rodamos y teníamos el paisaje de la ciudad. Somos conscientes de que hay que cumplir con ciertas expectativas, pero siempre tuve la sensación que si podíamos volver a contar con la misma pareja de protagonistas (Ian Ziering y Tara Reid), las cosas saldrían bien. Conseguimos que ambos estén de nuevo y les hemos metido en un montón de situaciones nuevas. Como cineasta, todo lo que puedo hacer es intentar hacerlo lo mejor posible con lo que tenemos. Lo que acabe pasando a partir de ahora ya no es decisión mía.

PP: ¿Qué más nos puedes contar de la trama de esta segunda película? Mantenéis los mismos personajes pero como nos decías habéis cambiado Los Ángeles por Nueva York.

ACF: Los personajes de Ziering y Reid van a Nueva York para un evento publicitario y hay un sharknado que los obliga a separarse. Fin (Ziering) tiene que ir a salvar a su hermana, que está en la isla de la Libertad, mientras que el marido de ella, interpretado por Mark McGrath, está en Citi Field, así que tenemos a todos estos personajes que tendrán que juntarse en algún momento. Pasan muchas cosas a la vez, pero es terriblemente divertido porque cada personaje tiene su pequeña aventura. La idea es incluir los puntos más emblemáticos de la ciudad a la vez que intentas ver cómo lidiar con un sharknado en Nueva York.

Vivo en Los Ángeles, así que puedo decir esto: cuando pasa algo en L.A., tenemos la mentalidad del “sálvese quien pueda” y es algo que creo que se ve en la primera película. Pero en Nueva York, cuando pasa algo, la gente se une. Es una de las cosas que he querido capturar. Los neoyorquinos se unen ante las adversidades. Quería tener un discurso a lo Braveheart en el que Fin congrega a los neoyorquinos para que lo ayuden en su lucha. Thunder (Levin, guionista de Sharknado y Sharknado 2) lo escribió y es absolutamente disparatado y loco, pero funciona porque esto es Sharknado.

PP: Rodasteis en invierno pero Sharknado 2 se supone que está ambientada en verano…

ACF: Sabíamos que íbamos a rodar en febrero y querían que fuera una película ambientada en verano, así que pensamos que parte de la historia podría tener que ver con el hecho de que el tiempo se está volviendo loco. Es verano y tienes tormentas de truenos, nieve, calor extremo… Cada vez que pasaba algo raro cuando estábamos rodando lo incorporábamos. Es la belleza de las licencias creativas: si no tiene sentido, puede acabar siendo parte de la historia de la película.

Por ejemplo, estábamos rodando en el estadio de los Mets y por la mañana había sol, pero una hora más tarde empezó a nevar y luego volvió a despejarse. En nuestra película es algo que sucede a lo largo de dos horas, así que hicimos que fuera parte de la trama. Estoy seguro de que nos van a llamar la atención y van a decir que es algo meteorológicamente imposible, pero os puedo asegurar que sí que pasó. El tiempo nos benefició un poco en este sentido. En la película llegan al estadio y no hay nieve, empiezan a correr por él y entonces está cubierto de nieve. Nos inventamos el concepto “retraso por nieve”. No creo que en béisbol hayan tenido que preocuparse nunca por algo como la nieve (risas).

PP: Antes nos hablabas de los muchos famosos que vieron la primera película. ¿Has recibido algún tipo de comentario de Steven Spielberg? Su Tiburón inició todo este género…

ACF: No, y él es la persona que me encantaría que me dijera: “He visto tu película y estás loco” (risas). Pero sí que conocí a Carl Gottlieb, el guionista de Tiburón y algunas de sus secuelas. Hablé con él y pasamos tiempo juntos, para mí es como si fuera de la realeza. Con Tiburón y Sharknado tienes los dos polos opuestos de una misma cosa. En todo caso, poder hablar con él fue genial. Gracias a Sharknado he tenido varios momentos en los que se me ha acercado alguien o he podido reunirme con alguien con quien antes nunca jamás habría podido hacerlo. Para bien o para mal, la gente conoce esta película. Es genial.

PP: Veo que eres muy fan de Tiburón.

ACF: A menudo, cuando estoy haciendo una película veo Tiburón a propósito porque es un film fantástico. Pero para Sharknado me negué a volver a verla porque no quería que me influyera. Sé que a Thunder sí que lo influyó cuando estaba escribiendo el guión y hay ciertos guiños, pero yo no quería emular nada. Si ha pasado, ha sido de forma inconsciente. Sí que volví a ver Tiburón 2, Tiburón 3 y Tiburón 4 porque no están considerados como los mejores títulos de la franquicia y quería ver cómo no hacer algunas cosas, a la vez que fijarme en cómo lidiaban con los monigotes de tiburón. La primera es una película perfecta, pero el resto tienen todas sus defectos, aunque haya cosas buenas en todas ellas. Ppara hacer Sharknado 2, tampoco volví a ver Tiburón ya que sería demasiado difícil no dejarse influir.

PP: Para acabar, ¿qué consejos nos das en caso de que un tornado de tiburones azote nuestra ciudad?

ACF: El consejo número uno es tener una sierra eléctrica a mano, es una herramienta muy efectiva para neutralizar tiburones y siempre puedes acabar saliendo de uno de ellos a base de sierra.

En segundo lugar, lo mejor es mantenerte alejado del fenómeno. No solo existe el peligro de que te engulla la tormenta, son tornados con dientes. Es posible que sobrevivas al temporal, pero todavía puedes morir por culpa de un tiburón.

Como tercer consejo, creo que es buena idea hacerse amigo de Ian Ziering (risas) porque sabe cuál es la mejor manera de deshacerse de un tiburón de formas que ninguno de nosotros podría llegar a entender.

Número cuatro: me atrevería a decir que Los Ángeles y Nueva York han pasado a ser sitios seguros, porque ya se han neutralizado, pero es mejor no ir a ningún sitio entre ambas. Lo que está claro es que los tiburones están intentando tomar la costa.

Y en quinto lugar, no te rías nunca de ellos porque si lo haces se te van a cargar de la peor forma posible. Si se te ocurre decir algo como: “¡Uy sí, un sharknado!”, vas a ser el primero en palmarla (risas).

PP: Lo tendremos en cuenta 🙂 Muchas gracias por todo.

Syfy España estrenó Sharknado 2 en la madrugada del 30 de julio simultáneamente con Estados Unidos y otros 86 países. El jueves 31 de julio volverá a emitirla en prime time a las 22:25.

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