Columna | Interferencias

Un virus llamado spoiler

El spoiler, el fracaso del crítico

¡Ojo, spoilers!. (Fuente: HBO España)

A medida que ha crecido el interés por las series de televisión ha aumentado exponencialmente la aportación crítica en los distintos ámbitos dedicados para su ejercicio. Esto es un hecho positivo que, sin embargo, también encuentra un lado oscuro. Ese reverso tenebroso practica la valoración crítica como una traslación del contenido argumental de un episodio –algo que se percibe de un modo muy evidente en una serie como Juego de tronos-, o como una suma de comentarios ajenos a lo que subyace en la ficción, valoraciones que dejan de lado el análisis de la propuesta serial, las decisiones estéticas, el trasfondo, las distintas texturas, los mecanismos que la vinculan a otras disciplinas o corrientes. ¿Qué sentido tiene ‘traducir’ o trasladar lo que podemos ver o hemos visto en un episodio o en una temporada? ¿Cuántas críticas se reducen a describir, revelar, destripar la serie? ¿Esto pervierte el visionado y su manera de percibirla?

Parto de la idea (o lo entiendo de ese modo) de que toda escritura es una derrota, un recorrido para llegar a un lugar de excelencia que no se alcanzará nunca. ¿No limita por completo ese recorrido el spoiler? Con seguridad es matizable, de acuerdo, pero el spoiler, que suele practicarse en algunas de las críticas sobre series, supone un fracaso para el crítico. Por lo demás, se pretenda o no, empobrece la visión de la propuesta si los dispositivos de interpretación se articulan sobre el mismo y sobre cuestiones proféticas. Si se olvidan las herramientas críticas: la estructura de la serie, el sentido de la narración, los aspectos de la puesta en escena en relación al relato (las series tienen puesta en escena pese a que aún se cuestione según en qué sitios), la construcción de los personajes, las posibles referencias, de qué trata la ficción serial, algo que no se corresponde con el argumento…, como digo, si nos olvidamos de todo esto y de mucho más, qué nos queda.

¿Dónde se queda la función crítica que sirve para pensar el mundo y establecer relaciones sociales, políticas, culturales, etcétera, con el presente? ¿Tal vez el spoiler es otro virus inoculado en la sociedad neoliberal que favorece no la simpleza o sencillez expositiva, sino la rapidez, la evanescencia, la acumulación sin valor, el hecho de que el pensamiento se anule o se quede en la superficie? ¿Otra manera de modificar el esfuerzo y de cortar la curiosidad? Incluso ya da igual que se advierta: ¡Cuidado spoilers!, porque el virus incluso se respira.