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Luces, Cámara, Acción: En Canarias se rueda

Damos las gracias a Léeme Libros por patrocinar el artículo gratuito de este mes. Léeme Libros es una editorial diferente que ha editado recientemente dos libros que a todo seriéfilo debería tener: – Todavía voy por la primera temporada es un libro coordinado por Edu Galán (uno de los creadores de la Revista Mongolia) en […]

Damos las gracias a Léeme Libros por patrocinar el artículo gratuito de este mes. Léeme Libros es una editorial diferente que ha editado recientemente dos libros que a todo seriéfilo debería tener:

Todavía voy por la primera temporada es un libro coordinado por Edu Galán (uno de los creadores de la Revista Mongolia) en el que un montón de firmas invitadas escriben sobre sus series favoritas. Además, todo el dinero recaudado con la venta del libro se destinará íntegramente a Amnistía Internacional.

Nueva York en Serie, escrito por Aloña Fdez. Larrechi, se trata de la guía seriéfila definitiva sobre la ciudad de Nueva York. Un completísimo repaso a todas las localizaciones de series que han usado a la gran manzana como parte del decorado.

Si compras alguno de los libros, envíanos el justificante de compra a info@fueradeseries.com y entrarás en el sorteo de un libro a elegir entre todo el catálogo de Léeme Libros.

Los amantes del séptimo arte que tenemos especial predilección por disfrutar de las películas en pantalla grande vivimos unos tiempos terriblemente contradictorios. Hoy día se ruedan más títulos que nunca, se consume más cine que nunca por parte de todo tipo de público y, sin embargo, debido tanto a la crisis económica como a las nuevas formas de acceder a los mismos (ya sean “legales” o no), la asistencia a las salas no hace más que disminuir en nuestro país. Y para rizar el rizo, tenemos actualmente como Ministro de Cultura a un auténtico talibán de nuestra industria que cada paso o medida que toma supone lanzar un puñado de tierra más a la tumba de los que amamos el cine. El panorama es terrible, y parece que las tinieblas de Mordor se apoderan de nuestro ánimo porque las noticias y rumores de lo que nos viene encima no son precisamente nada halagüeños.

Curiosamente, en mi tierra, Canarias, el sector audiovisual está suponiendo una de las herramientas que se están utilizando para luchar contra la crisis que más frutos está dando. Gracias a las medidas de algunos políticos lanzando ventajas fiscales sin competencia en nuestro país (y a la altura de las mejores a nivel europeo), a una bolsa de trabajadores cada día más especializados y preparados, a empresas privadas que ven sus inversiones rentabilizarse económica y socialmente y, por qué no decirlo, al apoyo y al respaldo popular a que esto siga avanzando y creciendo, las 7 islas se están convirtiendo en un auténtico plató natural. Se está trayendo riqueza económica a la isla, reactivando y haciendo crecer un segmento como es el de la industria cinematográfica local y, no lo olvidemos, poniendo nuestra tierra en el mapa y dejando ver a todo el planeta que aquí hay algo más que sol y playa.

Sin embargo, aunque estos últimos años está todo un boom y seguro que han leído no pocas noticias acerca de los diversos rodajes que se están realizando aquí, el fenómeno no es nuevo y lleva ocurriendo desde hace décadas. En este artículo voy a tratar de hacer un pequeño resumen de lo que por aquí se ha rodado y cómo se ha llegado al punto actual.

Para empezar, me voy a trasladar a 1956, donde nada más y nada menos que el director John Houston se vino a Gran Canaria, y su capital, Las Palmas de Gran Canaria, a rodar un título que se ha convertido en inmortal: Moby Dick. Creo que no hace que me pare a hablar sobre la ballena más famosa de la historia del cine, pero sí quiero aprovechar la ocasión para desear que el proyecto que está trabajando duramente el periodista cinematográfico Luis Roca sobre crear una ruta local que recuerde los sitios donde se rodó llegue a buen puerto (y nunca mejor dicho).

Otro ejemplo de película clásica que se rodó aquí es Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, que al compararlo con el video anterior nos sirve para mostrar la riqueza paisajística que teníamos en Gran Canaria.

Cómo este artículo no va a seguir un hilo temporal lineal, vamos a saltar unos cuantos años hacia adelante. Estamos en el año 2008, donde la tristemente desaparecida directora canaria Dunia Ayaso, junto a su inseparable Félix Sabroso, rodaron la que sería a la postre su obra póstuma y, a mi parecer, uno de sus mejores títulos: La Isla Interior.

Y volvemos a volar en el tiempo, ahora acercándonos a nuestros días, y vámonos a un blockbuster como Fast & Furious 6, que tuvo varios puntos de rodaje en Canarias, Tenerife y Gran Canaria.

Otra directora canaria, Antonia San Juan, rodó aquí en su tierra Del Lado del Verano.

En Toronto, a principios de este mes de septiembre, tendrá lugar la première de uno de los títulos más esperados del año por los fanáticos del género del terror. REC4 tuvo como localización el muelle de Las Palmas de Gran Canaria, rodándose algunas escenas dentro de un barco ruso.

Uno de los títulos que marcarán este invierno en las salas de todo el planeta será Exodus, la nueva versión de la historia de Moisés. Ridley Scott escogió la isla de Fuerteventura dado que resultó ser un lugar inmejorable para recrear la apertura de los mares.

El productor canario Adrián Guerra, que hasta la fecha ha estrenado 3 títulos en inglés, con actores como Ryan Reynolds en Buried, Robert de Niro en Luces Rojas o Elijah Wood en Grand Piano, ha decidido que es el momento de trabajar en casa, y en menos de un año ha traído dos grandes rodajes a su tierra. El primero de ellos, Como Sobrevivir a una Despedida, nos mostrará las peripecias de un grupo de amigas en una despedida de soltera que celebrarán en Gran Canaria, y como podéis ver en el siguiente video, convertirá a multitud de escenarios de nuestra isla en un personaje más de la película.

Por otro lado, con Palmeras en la Nieve ha conseguido que una zona del centro de la isla se transforme en la Guinea de mitad del siglo pasado.

Pero no sólo cine, sino que anuncios de tv, documentales y también series de tv están rodándose en las islas. Por ejemplo, Primeval, esa serie inglesa que nos traía a los dinosaurios a nuestros días, grabó muchos de los exteriores en Gran Canaria.

En su próxima temporada, La Que Se Avecina hace que otra zona del centro se convierta en “Colombia” para partes de su trama, y la BBC ha optado por Lanzarote para rodar algunas escenas de nada más y nada menos que Dr. Who (curiosamente, justo 30 años después de que ya se grabara aquí parte de la 21ª temporada). Pero la presencia de la televisión pública británica no termina ahí, sino que ya han anunciado el rodaje de una nueva serie en Gran Canaria y han decidido montar una oficina permanente para seguir rodando aquí.

No me quiero olvidar de la miniserie Los Nuestros, que llegará en el 2015 de mano de Mediaset y que se ha estado rodando en Fuerteventura con Hugo Casas, Blanca Suárez y un largo etcétera.

Ahora voy a cambiar de tercio y voy a contar una aventura personal que me ha ocurrido con la película Wild Oats, un título dirigido por Andy Tennant y con un elenco de excepción que promete dar a conocer Gran Canaria por todos los rincones del mundo: Shirley McLane, Jessica Lange, Demi Moore, Bill Connolly, Santiago Segura o Toni Acosta entre otros.

Me dispongo a cubrir como reportero la convocatoria de casting para dicho título, ya que habían anunciado que necesitarían cientos de figurantes y extras, por lo que me pareció que sería interesante asistir. Una vez allí, la empresa encargada del casting no sólo me dan la información y facilidades para hacer mi trabajo, sino que me animan a que me apunte al mismo ya que, como me dijeron, “nunca se sabe”. Así lo hice, casi dos semanas después, me llaman para decirme que he sido seleccionado y que voy a participar en dicho rodaje.

Bien, hasta ahí todo normal. Estaba muy contento porque iba a ver un rodaje de ese calibre desde dentro y, lógicamente, desde el primer momento me pidieron que contara nada del rodaje en sí (obviamente, allí no están permitidas ni las cámaras de fotos ni los móviles). Llega entonces el primer día de rodaje y mi sorpresa va en aumento cuando veo la cantidad de gente que estamos convocados en un el Hotel Costa Meloneras, centro neurálgico de la acción y motor argumental de la película, y observo con asombro como se consigue mezclar el día a día de dicho establecimiento con un rodaje de semejante magnitud. Me vais a permitir que no cuente interioridades del rodaje, pero sí quiero desde aquí dar las gracias y felicitar a todo el equipo del hotel por hacer el trabajo tan fácil a los que rodábamos la película. Además, me resultó muy chocante que dos grandes señoras de la interpretación como Jessica Lange y Shirley McLane, elegantes, educadas, sencillas y simpáticas, compartieron palabras y sonrisas con todos, comiendo en el mismo buffett que todos los demás y demostraron que, en este caso, mientras más grande, más humilde… Algo que, todo sea dicho, no puedo decir sobre Demi Moore, y es que por lo que pude ver su fama de “persona complicada” se la ha ganado a pulso.

Estando varios días en un rodaje como éste, y no como periodista, sino como un miembro más del equipo de rodaje, uno puede ver una serie de cosas que normalmente no están al alcance de todos. El trabajo en equipo es absolutamente esencial, desde el primero que te atiende y ayuda en sastrería para el vestuario, los coordinadores de figuración, los cámaras, los técnicos de sonido, el equipo de dirección, el personal de primera y segunda unidad, etc… En esos momentos, formamos un solo ser con la única intención de que el trabajo salga lo mejor y de la manera más amable posible. Ver a gente de tantas nacionalidades trabajando juntos, y observando la cantidad de trabajo externo e indirecto que se genera (como los encargados del catering, restaurantes, medios de transporte, servicios externos, alquiler de mobiliario, etc…) hacen que cada día esté más convencido de que los pasos dados por los políticos y, en este caso particular, por el Cabildo de Gran Canaria y su Gran Canaria Film Commission, son absolutamente decisivos y fundamentales a la hora de crear trabajo, que es la mejor y más firme manera de generar riqueza en nuestro país en unos momentos tan duros como los que vivimos.

Sé que no somos los únicos en Gran Canaria, otras islas también lo están haciendo, así como diferentes regiones de España que poco a poco empiezan a ver el enorme impacto que puede tener un rodaje. ¿Cuántos de ustedes habían visto alguna imagen de Ceuta en televisión antes de El Príncipe?

Sevilla va a beneficiarse del tirón que va a suponer el rodaje de varias escenas de Juego de Tronos que tendrá lugar allí. A día de hoy, en países como Irlanda o Croacia hay hasta rutas destinadas a conocer los escenarios reales donde se han rodado las escenas. Y qué decir de Nueva Zelanda, donde Peter Jackson y sus trilogías sobre El Señor de los Anillos y El Hobbit han supuesto un antes y un después en la proyección del país que no dudan en invertir en cine una y otra vez.

Por no hablar de Nueva York, ciudad que ya es un personaje más de las pantallas. Más que un sitio que visitar, la Gran Manzana es un familiar al que queremos “conocer” en algún momento de nuestra vida.

Da mucha pena ver como en nuestro país hay políticos (no todos, ojo) que se dejan guiar por sus rencores y odios personales en lugar de ser un poco más abierto de mente y aprovechar todo lo que el cine podría dar a una sociedad con las cifras del paro que hoy tenemos y carente por completo de ilusión. Tras vivirlo en primera persona, creo que aún tengo más razones para exigirle al ministro Wert que deje de una vez su odio al cine a un lado y abra los ojos para ver que esta industria le puede hacer un gran favor a nuestro país. Eso sí, tampoco dejemos de lado que el cine es una industria, y como tal, necesita retorno. ¿Por qué lo digo? Pues por el tan manido tema de la piratería. Este no es el lugar para hacerlo, pero sí quisiera recordar que es esencial que sí contribuyamos económicamente en mayor o menor medida al sector audiovisual para que todo siga su círculo. Como se decía en El Rey León, todos formamos parte de “El Ciclo de la Vida”, por lo que espero que acudan a las salas de cine todo lo que les sea posible.

Para despedirme, aquí dejo varios vídeos promocionales donde se puede apreciar todo lo que podemos ofrecer a la industria y que debemos saber aprovechar. Ahora que la industria audiovisual ha puesto sus ojos en nosotros de manera clara y decidida, sería de ciegos el no aprovecharlo.

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