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‘Lucifer’, cuando una serie que no es de Netflix triunfa más que las suyas

Una imagen del episodio especial en blanco y negro de ‘Lucifer’. (Fuente: John P. Fleenor/Netflix)

Entre las primeras producciones propias de Netflix no solo figuran House of Cards y Orange is the new black, sino también The Killing. O, siendo más precisos, la tercera temporada de The Killing. AMC había estrenado aquel remake de la danesa Forbrydelsen, sobre la investigación del asesinato de una adolescente, en 2011. Aparte de descubrir al mundo a Mireille Enos y Joel Kinnaman, la serie recibió el odio y el escarnio de los críticos estadounidenses cuando el final de su primera temporada no resolvió el caso, y la segunda acabó perdiendo tantos espectadores por el camino, que la cadena la canceló.

Sin embargo, en Netflix era una serie que tenía cierto tirón, así que la plataforma decidió que se uniera a su primera cosecha de producciones originales. The Killing acabaría teniendo dos entregas más en streaming y sería la primera de una tendencia que no es muy habitual, pero que sí ha dejado algunos ejemplos muy notables: las ficciones de terceros que triunfan más en Netflix que sus originales y, por tanto, acaban teniendo allí una segunda vida.

Lucifer es uno de esos ejemplos, con una quinta entrega que llega hoy a la plataforma después de haber sido repescada tras su cancelación en FOX en la tercera. Al igual que ocurre en Estados Unidos con The Office o con Friends (cuando estaban disponibles allí), su popularidad al entrar en el catálogo debía ser lo suficientemente grande como para justificar un rescate que, aunque creamos lo contrario, no es tan común en la industria televisiva. Suele acarrear unos costes y unas complicaciones legales que a veces hacen que no salga rentable.

A Netflix, sin embargo, le han salido las cuentas para ello en varias ocasiones. Sucesor designado, por ejemplo, tuvo una última entrega después de que ABC la cancelara en la segunda, y La casa de papel es, probablemente, el caso más extremo de esta tendencia. Entra en Netflix, a nivel global, por el acuerdo que Atresmedia tiene con la plataforma, y lo hace como otro contenido licenciado más. Sin embargo, y por las razones que sean, este conecta con el público de tal manera, que su segunda vida en Netflix va a ser más larga de la que tuvo en Antena 3.

Kiefer Sutherland en ‘Sucesor designado’. (Fuente: Netflix)

Toy Boy va a seguir sus pasos el año que viene después de la buena acogida que tuvo en streaming, y siempre existe la posibilidad de que alguna serie vieja que, de repente, sea descubierta por el público al entrar básicamente como relleno de catálogo tenga un revival. El de Las chicas Gilmore se produjo exactamente por esa razón, porque la ficción original fue un rotundo éxito al incorporarse a la parrilla de la N roja y merecía la pena ofrecer contenido nuevo a sus fans de siempre y a los que se habían subido al carro recientemente.

Que Netflix tome estas decisiones es un gran indicativo de la acogida de estas ficciones, probablemente más que sus top 10 semanales. La secuela de Padres forzosos debía su existencia a ello. Es una manera de aprovechar un título con el que el público ya está familiarizado y del que se tienen datos de que realmente interesa a sus suscriptores.

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