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Más drama, por favor

En Corea del Sur, la parrilla televisiva no difiere mucho de otras: programas de variedades, musicales, las noticias y, por supuesto, los dramas. Estos últimos son las series de ficción que acostumbramos a ver, pero existen ligeras diferencias respecto al resto del mundo. Corea comenzó a incluir en su programación las series en los años […]

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En Corea del Sur, la parrilla televisiva no difiere mucho de otras: programas de variedades, musicales, las noticias y, por supuesto, los dramas. Estos últimos son las series de ficción que acostumbramos a ver, pero existen ligeras diferencias respecto al resto del mundo.

Corea comenzó a incluir en su programación las series en los años 60, pero no fue hasta los años 90 cuando se adoptó el formato que se utiliza ahora, aunque sí se ha mantenido a lo largo de todas estas décadas la particularidad de que tengan, mayoritariamente, nada más que un director y un guionista. Aquí comienzan las diferencias con las series occidentales, ya que en nuestra mitad del planeta lo normal es que de la tarea de escribir el guión se encarguen un grupo de guionistas y para colocarse detrás de las cámaras se recurre a varios directores, llegando incluso a haber uno distinto para cada capítulo.

Otra de las diferencias es la duración de las series. Si bien estamos acostumbrados a ver series que se prolongan año tras año, en Corea los dramas constan solamente de una única temporada. Con una media de 12 a 24 capítulos, no se suelen alargar a no ser que sean de gran éxito entre el público y sea éste el que lo demande. Eso sí, cuando digo “alargar” me refiero a un capítulo especial, pero más allá de eso no se realizan grandes extensiones en las historias. Con las telenovelas históricas cambia un poco y la mayoría suelen alcanzar la cincuentena de episodios (en ocasiones han llegado a los 200), pero siempre todos en una sola temporada del tirón.

La emisión es igual al resto del mundo, ya que lo común es que las series se programen una vez por semana, aunque de vez en cuando se llegan a emitir dos veces por semana. Las series que sí que alcanzan los 200 episodios se dejan para la emisión diaria, a modo de telenovela iberoamericana.

Además, una vez que una se termina, a la semana siguiente ya hay otra que reemplace ese hueco. El flujo de series televisivas es constante, no existen un parón de meses en los canales de televisión como podemos ver en España o Estados Unidos. Hay una renovación continua y mientras unos se emiten, otros se filman, lo cual es un fiel reflejo de la la cultura del pali pali (rápido rápido) y no se puede esperar otra forma de actuar: todo es para anteayer, y la programación televisiva, por tanto, también.

En cuanto a la temática, abundan los dramas de corte romántico principalmente, aunque en ciertas ocasiones se puede observar una tendencia en la similitud de tramas de algunos según lo que se ponga de moda, pero el tipo de series que nunca fallan son las históricas. Los dramas históricos son conocidos como sageuk y gustan bastante al público en general.

La afición de los coreanos a las series históricas tiene su razón. Corea del Sur es un país que se ha hecho a sí mismo en un muy poco tiempo y su época más preciada y más larga es la Era Joseon, una etapa que cubre la mayor parte de la historia del país, desde finales del siglo XIV hasta principios del siglo XX. Con 500 años y hasta 27 reyes, no es de extrañar que los guionistas encuentren historias y tramas palaciegas que transformar en series. Esta época fue además la de mayor esplendor y crecimiento en literatura, ciencia y comercio, por lo que también es una gran fuente didáctica.

Entre los años 60 y 90, los dramas estaban centrados sobre todo en las batallas, la corte y las políticas de palacio, ya que iban dirigidos a un público masculino. Sin embargo, a principios del 2000 empezó el gran auge del formato ya que comenzaron a tener en cuenta al público femenino, incluyendo tramas en las que incorporaban a la clase baja, a las mujeres, situaciones de lo más común en la vida diaria y, poco a poco, dándole ese toque de fantasía con los romances. Estos personajes, normalmente ignorados en los anteriores sageuk, comienzan a tener relevancia especial y se convierten en protagonistas que demuestran cómo, con esfuerzo, toda meta es alcanzable. En una sociedad en la que prima el éxito laboral, extrañamente se asociaba esto exclusivamente al público femenino, cuando son ellas, en proporción, las que más se quedan siendo amas de casa.

Pero, aún así, ¿por qué tienen tanto éxito los dramas históricos? Principalmente, por el reparto. Los actores coreanos de gran fama atraen a muchísimas mujeres. A día de hoy no es raro ver a un idol (cantante, modelo o actor juvenil), protagonizando o secundando una serie de estas características, por lo que las adolescentes acuden en masa a la televisión. Pero no sólo eso, sino que también los guionistan tienen gran peso. En numerosas ocasiones hay más expectación por los autores del drama que por los intérpretes, ya que estos se conocen después de que el proyecto se haya puesto en marcha y se haya comenzado a publicitar.

También influye el hecho de la ambientación histórica, algo que a los coreanos les suele gustar de entrada sólo por eso. En Corea hay un gran sentimiento patriótico y mucho orgullo respecto a su pasado y su historia, dada su rápida evolución cultural, económica y social si se compara con otros países. Teniendo en cuenta que además ha estado durante años bajo dominio e influencia de China y Japón, no es de extrañar que el patriotismo coreano haya calado tan profundamente entre la población. En resumen, teniendo en cuenta el contexto social favorable y sumándole una historia interesante y un buen elenco, este productos cuentan desde el principio con varios puntos a favor y unas posibilidades muy elevadas de tener éxito.

Además, la Era Joseon tiene grandes figuras históricas. No sólo los propios monarcas son ampliamente conocidos, sino que en ocasiones aparecen personajes de su círculo que contribuyeron de alguna manera a la historia coreana, como emperatrices, reinas, militares, oficiales o, incluso, personajes que no pertenecían a la aristocracia.

Por otra parte, también es reseñable que se utilice un lenguaje arcaico, libre de los anglicismos que llenan el idioma coreano actual. Esta particularidad, junto con el hecho de que tratan al detalle guerras, intrigas políticas, militares o sobre los propios reyes, son alicientes más que suficientes para que la gente de mayor edad se sienta “cómoda” viendo estas series. En un país con 50 millones de habitantes y un ritmo de envejecimiento imparable (se estima que en el 2017 el 17% de los coreanos tenga más de 65 años), no es de extrañar los elevadísimos ratings de algunos dramas.

Así, sumando varias franjas de edad distintas gracias a unas u otras característica, prácticamente el país entero se puede sentar a la vez frente a la pantalla para disfrutar del drama.

Por si fuera poco, todo en los sageuk es de proporciones épicas, desde la colorida vestimenta hasta los escenarios (la mayoría de ellos son reales, ya que se conservan muchísimos templos) y sin olvidar las bandas sonoras. Todo ello, sumado a los guiones llenos de tragedias que salpican la excesiva e irreal felicidad (son muy comunes las historias donde una persona con poder puede cambiar el rumbo entero no sólo de una familia, sino de un pueblo), genera una poderosa atracción hacia todos los posibles espectadores. A decir verdad, son muy dados al dramatismo y la exageración, pero no exclusivamente con las series históricas. Además de narrar la historia coreana, en los guiones también se advierte la intención de enseñar valores, como la importancia y el poder de la educación o las relaciones que se establecen entre hombres y mujeres (esto último daría para una tesis por sí sola).

Por otra parte, dada la cantidad de series que se emiten, muy pocas han podido llegar a decir que han sido grandes éxitos. Eso sí, en algunos casos, debido a las altas audiencias, algunas de estas series se han convertido en verdaderos exitazos a nivel nacional y, en algunos casos, han saltado las fronteras y su impacto a alcanzado a multitud de países que han emitido en sus canales estos dramas. Esta internacionalización no ha hecho sino aumentar la fama de los dramas históricos, que aunque puede parecer que se trata de una burbuja, no parece que vaya a estallar fácilmente.

Si nos centramos en las cifras, desde los años 80 las televisiones coreanas han producido más de 100 telenovelas de este género, de las cuales aproximadamente 85 han sido emitidas a partir del año 2000. Solamente trece de ellos han hecho cifras récord de audiencia y se han convertido en verdaderos pelotazos televisivos, aunque muchos de ellos resisten en la memoria del público a pesar de no tener grandes números detrás. Lo realmente llamativo es que las series que mejores datos de audiencia han obtenido se han emitido en la última década, cuando la producción televisiva y la competencia entre cadenas está siendo mayor que nunca (por ejemplo, en el 2012 se produjeron una docena de dramas históricos).

El ejemplo más reseñable es Una joya en el palacio, un drama que no ha sido superado por ningún otro. Con una audiencia del casi 58% se ha convertido en una de las series de referencia en esta temática. Hay que tener en cuenta que los surcoreanos consideran un rating alto a partir de 25 puntos, y en este caso lo dobla.

El drama está basado en una figura histórica descrita en los Anales de la Dinastía Joseon y en diversos libros de medicina de la época, la médico Jang-geum, primera mujer en desemepeñar el cargo de Médico Real en esta dinastía. Concretamente, el periodo que abarca incluye los reinados Seongjong (1457–1494), Yeonsan-gun (1494–1506) y Jungjong (1506–1544), lo que da una idea del promedio de años que los gobernantes estaban en el poder.

Ha tenido una gran expansión internacional y ha llegado a emitirse en 91 países distintos de Europa (entre ellos, España), América del Norte, América del Sur, Oceanía y Asia. De hecho, la propia Oficina de Turismo de Corea ha decidido utilizar algunas de las localizaciones del rodaje como atracciones turísticas e incluso ha creado un parque temático.

Pero no sólo consiguió eso, sino que el impacto de la serie fue tan grande que provocó un interés repentino en la cocina tradicional y local, constantemente se le hace referencia en dramas posteriores y se ha realizado un musical teatral. Además, se ha producido un spin-off en animación y está el planteamiento de crear una secuela, lo cual significaría toda una excepción en el género el plantearse hacer una segunda temporada.
https://www.youtube.com/watch?v=_92j9P7ja3k

Opening de Una Joya en el Palacio

El que le sigue es The Moon Embracing the Sun, ambientado en la dinastía Joseon pero con una trama fictica y, a priori, nada histórica: una historia de amor entre un rey que no existió y una mujer chamán (una posición considerada como el estrato social más bajo en aquella época). Con toques de fantasía e intrigas palaciegas, el drama alcanzó 47 puntos de rating y desde entonces se le conoce como El Drama Nacional, título que no deja de ser curioso que le otorgaran a éste pero no a Una joya en el palacio, que tuvo mucho más éxito. Todo sea dicho, contó con la ventaja de que el protagonista era un actor juvenil ídolo de adolescentes y que estuvo basado en una novela de un conocido escritor que ya había inspirado otra telenovela histórica anterior, por lo que seguramente ambos factores influyeron bastante en que se le diera el mencionado reconocimiento.

También traspasó las fronteras coreanas y consiguió emitirse en otros 8 países, además de que se realizó un musical a principios del 2014 que duró un mes.
https://www.youtube.com/watch?v=30xUmJPWH_k

Teaser de The Moon Embracing the Sun

El tercero más visto en los últimos años se sale bastante de la norma general. La reina Seon Duk nos presenta una historia fuera de la era Joseon, concretamente del siglo VII, y es el primer drama que representa esta época. En él se cuenta que, a falta de varones, el rey nombró a su hija como sucesora (algo nada habitual) y se convirtió en la primera mujer que gobernó el Estado de Silla (uno de los tres que conformaban los Tres Reinos por aquellos años) y en la segunda soberana en la historia del este asiático.

A las dificultades de ser mujer por aquellos años se le sumaba el hecho de que fueron momentos de rebelión y lucha con el reino vecino, pero la reina lo usó en su favor durante sus 14 años de reinado. Realizó grandes construcciones budistas, envió jóvenes a formarse en las artes marciales en China y construyó el primer observatorio astronómico que hoy en día, es un tesoro nacional del país. Visto así, no es de extrañar la curiosidad y la admiración por conocer más la historia de esta mujer y monarca que hizo notables avances en Corea.
https://www.youtube.com/watch?v=DSBpEIZ7bUc

Fragmento del primero capítulo de La reina Seon Duk

Otra de las series notables, y en este caso no sólo por su audiencia, fue The Legend, también conocida como Story of the First King’s Four Gods. Este drama también posee el reconocimiento de haber sido el que mayor sueldo le pagó al protagonista masculino, Bae Yong Jun, que se llegó a embolsar 180.000 euros por episodio. La fama de Bae es tal que se le considera el número uno como artista de la Ola Coreana -se le llama así al éxito que está teniendo Corea a nivel mundial en diversos campos artísticos-, así como el padre de la actuación moderna. Además, este trabajo supuso su vuelta a la televisión tras varios años, así que la inversión realizada fue enorme pero también fue enorme la expectación que se generó.

The Legend se basa en la leyenda de Dangun y Gwanggaeto de Goguryeo. Dangun fue el fundador del primer reino de Corea, alrededor del siglo IV. Lo llamativo en este caso es que se añadió mitología coreana para darle ese toque de fantasía que tanto gusta. Aquí se combinaba por primera vez a un rey con los cuatro dioses asociados a criaturas mitológicas, ya que este monarca es considerado generalmente como uno de los grandes gobernantes que tuvo el país y esos cuatro guardianes estaban grabados en su tumba, de modo que se incorporaron al drama como inspiración histórica.

Su éxito llevó a la emisión en países cercanos, la edición de una novela, la publicación de un manga y hasta la producción de un musical en Japón. Curiosamente, la serie tiene solamente elementos mitológicos originarios de China que más tarde Corea asimiló como propios y, por tanto, todo queda bastante lejos culturalmente del país nipón… Un país con el que, a día de hoy, no son pocas las disputas políticas a las que se enfrentan constantemente pero que no parece afectar lo más mínimo a la gran aceptación que se tiene por la televisión coreana.
https://www.youtube.com/watch?v=oJAro4zDGjE

Opening de The Legend

Actualmente no es raro que haya dramas románticos o de fantasía con parte de la ambientación en la época Joseon, por lo que se mantienen vestimentas, costumbres y lenguaje antiguo combinado con la sociedad moderna como una manera de enganchar al máximo número de público distintos y no sólo a una franja. Fruto de este modelo de atrapar al máximo público posible nos encontramos con ejemplos como Queen Inhyun’s Man, You Came From the Stars o Rooftop Prince, todos ellos ambientados en el Seúl actual pero con viajes en el tiempo de 300–400 años que llevan a los protagonistas a la época feudal (principalmente en la era Joseon), conviviendo así entre dos eras y teniendo que decidir por amor.

Teaser de You Came From the Stars

Teaser de Queen Inhyun’s Man

De momento no parece que la racha de dramas históricos vaya a terminar, porque aunque este año se hayan emitido pocos, hay varios planeados y queda todavía medio 2014 para seguir con la tendencia. Eso sí, parece que poco a poco van dejando paso a las series médicas y policíacas… Pero esa, es otra historia.

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