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En defensa de la fantasía aspiracional de ‘The Bold Type’

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(Fuente: IMDB)

Hay series que apelan a nuestros miedos. Chernobyl nos demuestra lo que ocurre cuando se manipula la información, Years and Years nos enseña cuál es nuestro futuro próximo si continuamos pasivos e indiferentes; el mismo efecto que provoca El cuento de la criada, aunque su visión distópica parezca más extrema. Nos dan miedo porque sentimos que sus males pueden ocurrir en la vida real. Mañana mismo.

Otras series, como The Bold Type, eligen mostrarnos un mundo optimista e inspirador que, de tan positivo, parece fantástico. En esta producción de Freeform vemos a tres amigas veinteañeras que trabajan en un lugar que no les pone barreras a su desarrollo profesional, sino que siempre espera que sean la mejor versión de sí mismas. Sin zancadillas, competiciones, rumores a sus espaldas o puñaladas traperas.

Esa idea del trabajo idealizado como principal fuente de realización personal quizá pueda verse como algo negativo pero, ya que estas protagonistas van a pasar gran parte de su tiempo en el entorno laboral, mejor que puedan hacerlo en un lugar en el que son valoradas, en el que no tienen que estar todo el tiempo demostrando que son mejores que otros o aparentando ser quienes no son. Un lugar en el que el feminismo no es penalizado y donde, además, nadie las va a acosar sexualmente, porque para eso ya tenemos otras series. Y la vida real.

Scarlet, la revista ficticia en la que trabajan las chicas de The Bold Type, es un paraíso laboral, un lugar en el que sus opiniones importan y en el que tienen la oportunidad de que su trabajo diario sea compatible con su aspiración de generar cambios. Scarlet es un lugar ideal y Jacqueline es la persona que todos deberíamos tener como mentora en algún momento de nuestra vida. Para crear universos fantásticos no hacen falta dragones, la mejor fantasía es un mundo aspiracional.

(Fuente: IMDB)

Alguien podría decir que lo que fantástico en esta serie son los nutridos armarios de sus protagonistas o la facilidad que tienen los guiones de solucionar los conflictos en un episodio. Lo primero me resulta irrelevante, lo segundo quizá haga de The Bold Type un procedimental. Si ese es el caso, solo diré que su fórmula semanal de buena vibra me hace feliz. La necesito.

No tengo un género preferido en cuanto a series. Por lo general, las reglas a las que se adscriben me dan lo mismo mientras me interesen sus personajes, pero confieso que desde hace un par de años cada vez siento más necesidad de ver historias en las que a gente buena le pasen cosas buenas. Mi yo de hace diez años seguramente habría ignorado Día a día, Please Like Me, Supergirl y The Bold Type.

Por el camino se me cayó el cinismo del bolsillo y desde entonces camino más ligera. Ojalá la utopía feminista de The Bold Type sea realidad algún día.

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valentina

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