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A propósito de la alianza de Turespaña con Netflix

(Fuente: Netflix)

Turespaña, el organismo encargado de promocionar nuestro país en el exterior, ha llegado a un acuerdo con Netflix para aprovechar las series y películas filmadas en España como recurso turístico. Esta alianza, que se enmarca dentro de la estrategia España, Hub Audiovisual de Europa, está dotada con más de 1.600 millones de inversión pública hasta 2025 y pretende aumentar la producción realizada en nuestro país un 30%. Según el presidente del organismo, Miguel Sanz, a este acuerdo con la plataforma de streaming más popular del mundo le seguirán otros con «otras plataformas».

En lo que concierne al turismo las medidas del plan incluyen la creación de «información relevante para el desarrollo del producto turístico ‘Turismo de rodajes'» por parte del ministerio correspondiente, tanto «para la atracción de nuevos rodajes, como para la atracción de turistas interesados en las localizaciones de los rodajes y la promoción de dicho producto turístico». Es una estrategia que se llevará a cabo con las «oficinas de turismo dependientes de Turespaña en los potenciales mercados emisores y en eventos de promoción específicos más relevantes» con la realización de campañas promocionales. Otra de las medidas es la creación de una «base documental de las localizaciones utilizadas en España para rodajes, con el fin de señalizarlas y promocionarlas». Será el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo el encargado de esta labor, “en colaboración con las asociaciones más representativas de los organismos competentes de las Comunidades Autónomas”.

Más allá de las intenciones presentes sobre el papel y como turista «de rodajes» que soy, la estrategia me plantea varios interrogantes que, aprovechando este espacio, quiero plantear. La primera y más importante es si es realmente necesario firmar un acuerdo con una gran compañía, cuando hay decenas de ejemplos de éxito turístico audiovisual en el que este no existió. Croacia e Irlanda del Norte con Juego de Tronos, Escocia con Outlander o Nueva York con la Historia del cine y la televisión atrajeron a miles de visitantes con la simple emisión de las producciones, en muchos casos apoyada por los incentivos a los rodajes únicamente. Porque son los espectadores que después se convierten en turistas los que deciden qué ven y dónde van, por mucho que se les meta por los ojos un espacio con una promo hecha expresamente para invitarle a viajar. Y si no que pregunten en El Hierro.

(Fuente: Netflix)

Tampoco creo que la atracción de turistas deba ceñirse exclusivamente al exterior. Puede que los viajeros extranjeros se dejen más dinero cuando llegan a nuestro país (y sean más), pero el «turismo de rodajes» también me parece una excelente oportunidad para incrementar la movilidad y acabar con la estacionalidad, dos de las aspiraciones del plan, con viajeros nacionales. Si algo nos gusta a los españoles es aprovechar el fin de semana para salir de casa, de los puentes ya ni hablamos, y qué mejor excusa para hacerlo que un destino relativamente cercano que acabamos de ver en una serie y haga que nos dejemos los dineros en casa y no en otro viaje exprés a Londres.

Por último, en cuanto a la colaboración a la hora de realizar la base documental, espero que el ministerio ofrezca suculentos incentivos a los organismos implicados. Porque tienen que ponerse a hacer ahora lo que no han hecho durante años, y eso que las posibilidades estaban ahí. No vamos a llorar ahora por la leche derramada, pero con Juego de Tronos se perdió una excelente oportunidad de promocionar Cáceres, Guadalajara, Andalucía, Navarra, Cataluña y País Vasco en el extranjero con una estrategia que requería muy poco esfuerzo, con una página web bastaba, y podía dejar mucho dinero. Supongo que este será otro de los inconvenientes de la España de las autonomías.

Si de verdad queremos aprovechar el éxito audiovisual de nuestro país no podemos olvidarnos de la excelente oportunidad que supone para la creación de pequeñas y medianas empresas. En Irlanda del Norte son las empresas locales las que siguen gestionando los deseos de los viajeros de todo el mundo de recorrer los lugares en los que se rodó Juego de Tronos. En Escocia, con Outlander, lo mismo. Por ello, sería deseable la creación de incentivos para que empresas locales y nacionales, que se han visto perjudicadas por la pandemia y van desde las agencias de viajes a los guías pasando por la hostelería o la tecnología, se reinventen y dirijan sus esfuerzos a un turismo menos tradicional pero igualmente beneficioso para sus balances. No hay nada como un tour temático para ganarse el corazón de un viajero para siempre.

Dejar de ser el país de sol y playa para llenar nuestros aeropuertos, ciudades y monumentos de frikis y apasionados por las series es mucho más complicado que establecer un «protocolo de intenciones» con una compañía de renombre. Quedan cuatro años para demostrar que el deseo no se queda solo en eso y hacerlo posible.

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