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Bryan Fuller, el inclasificable

El co-creador de ‘American Gods’ ha tocado todos los palos en su carrera como guionista

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Bryan Fuller, durante el rodaje de ‘Hannibal’. (Fuente: Twitter)

Algunos guionistas y showrunners se hacen conocidos porque dominan un género o un tipo concreto de series. Tienen un éxito con una serie de policías, por ejemplo, y lo más habitual es que se muevan en esa área en el resto de sus creaciones. Sin embargo, Bryan Fuller no es así. Se ha ido moviendo entre la ciencia ficción, el terror, la comedia con toques fantásticos y personajes peculiares y lo que sí ha conseguido es ganarse reputación de desarrollar series con gran personalidad visual.

Realmente, Fuller no es fácil de clasificar. Sí hay un nexo de unión entre todos sus trabajos de entrar de algún modo en el género fantástico o el terror, y si no son abiertamente comedias, siempre hay momentos de humor en todos, incluso en Hannibal, que tal vez puede ser su creación más conocida por el gran público.

Porque, durante mucho tiempo, Fuller siguió un poco los pasos de Joss Whedon. Sus series eran títulos de culto, adoradas por un pequeño grupo de fans pero canceladas rápidamente por las cadenas. Ha trabajado para canales de cable y network y, al igual que el propio Whedon o Ryan Murphy, siempre recupera a actores de series anteriores para sus nuevos proyectos.

Review: American Gods (ep.42)
Análisis de la primera temporada creada por Bryan Fuller y Michael Green, adaptación de la obra homónima de Neil Gaimanfueradeseries.com

‘Star Trek’ en el inicio

Bryan Fuller empezó a trabajar como guionista en las series de la saga de Star Trek, verdadera cantera de escritores en la televisión estadounidense. Se había matriculado en la prestigiosa facultad de cine de la universidad USC, pero no terminó la carrera. Sí consiguió escribir algunos guiones para Star Trek: Voyager y Star Trek: Espacio Profundo 9, lo que para él era un sueño.

La tripulación de Espacio Profundo 9.

Siempre ha reconocido que es un gran aficionado a la ciencia ficción y, sobre todo, a Star Trek, y de hecho, durante años quiso relanzar la franquicia con una nueva serie, razón por la que su fichaje en Star Trek: Discovery fue tan bien recibido. Sin embargo, que al final abandonara el proyecto no es tampoco algo extraño en él.

Fuller escribió algunos guiones después que no salieron adelante, como una nueva adaptación de Carrie, por ejemplo, y acabó creando para FOX Wonderfalls. Ahí está ya destilado todo el universo del guionista: un protagonista que tiene que encontrar su lugar en el mundo, un grupo de secundarios tirando a excéntrico, gags visuales bastante imaginativos… La serie seguía a una joven que, después de haberse marchado a la universidad regresaba a casa y trabajaba en la tienda de souvenirs de las cataratas del Niágara. Y allí se daba cuenta de que los objetos le hablaban.

Para seguir con su racha de fracasos hasta ese momento, Wonderfalls sólo sobrevivió cuatro capítulos en 2004 y, hasta ahora, es el gran título de culto en el currículum del guionista.

La muerte es cosa de risa

En realidad, la primera creación de Fuller fue Tan muertos como yo, en Showtime, en la que una chica (que había muerto porque le había caído encima el retrete de la Estación Espacial Internacional) trabajaba para una agencia que se encargaba de llevar hasta su siguiente plano de existencia a los que acababan de fallecer en accidentes o asesinados.

Aguantó dos temporadas, pero Fuller no se quedó hasta el final. Se marchó al principio de la primera por diferencias creativas con el estudio.

Hasta que llegó su siguiente proyecto, Pushing daisies, el guionista estuvo primero en el staff creativo de Héroes durante su temporada inicial. Suyo es el episodio más recordado por los fans, Company man, en el que se contaban los orígenes de uno de los supuestos villanos de la historia y de su relación con uno de los personajes que desarrollaban habilidades especiales, la animadora.

El reparto de ‘Pushing Daisies’.

Pushing daisies es una de las cimas creativas de Fuller. Su protagonista era Ned, un pastelero con el don de resucitar cualquier ser vivo que tocara. Pero sólo podían revivir durante un corto periodo de tiempo; debía tocarlos de nuevo para que se quedaran muertos, o la Parca se cobraba otra víctima diferente. Ése es el dilema que tiene con Chuck, la chica de la que está enamorado desde que es pequeño. Al haberla resucitado, Ned no puede tocarla nunca más, por lo que tienen que buscar otras maneras de poder demostrar su amor.

La serie, que sobrevivió dos temporadas en ABC, conseguía una perfecta unión entre un look muy colorido y único de la serie, unos diálogos veloces y precisos y cierta melancolía por las cosas que todos habían perdido por debajo del humor y de las canciones de Olive. Estrenarse en la temporada de la huelga de guionistas de 2007 no ayudó a su supervivencia, pero al menos le consiguió a Kristin Chenoweth un Emmy a la mejor secundaria de comedia justo después de que la serie fuera cancelada.

‘Hannibal’, la consagración

Fuller volvería brevemente a Héroes, a su tercera temporada, y firmó un acuerdo de desarrollo con Universal que le llevó a poner en pie una nueva versión de Los Monster. Se titulaba Mockingbird Lane e intentaba aplicar la receta de Pushing daisies a algo un poco más cercano al terror.

Sólo se vio su piloto, como un especial de Halloween en NBC, porque la serie no salió adelante. Que es el destino habitual de muchos de los proyectos en los que trabaja Fuller; suelen caerse todavía en la fase de escritura del primer guión.

La ventaja de que Mockingbird Lane fuera descartada es que el guionista pudo ponerse manos a la obra con Hannibal, adaptación libre de los personajes que el escritor Thomas Harris había introducido en El Dragón Rojo, a saber: el experto en perfiles psicológicos del FBI, Will Graham, su jefe, Jack Crawford, y un tal doctor Hannibal Lecter.

Es, hasta ahora, la serie más longeva de Fuller, con tres temporadas, y también la más arriesgada. En colaboración con el director David Slade, la manera en la que se presentaban los asesinatos (brutales y sádicos, pero también espectaculares y, a veces, hasta bonitos) otorgaba su personalidad a una serie que fue trazando una complicadísima relación entre Graham y Lecter, entre el cazador y la presa, entre las dos mitades del espejo y, al final, hasta incluso en algo parecido a amantes.

Mads Mikkelsen, como el doctor Lecter en una de sus cenas. (Fuente: NBC)

Hannibal le dio prestigio crítico a Fuller, aunque no consiguiera ni nominaciones al Emmy ni grandes audiencias, y ese prestigio es el que le ha acompañado a American Gods, que hasta ahora es su último proyecto estrenado.

Producido junto a Michael Green, es una adaptación para Starz de un libro de Neil Gaiman en el que los viejos dioses libran una guerra contra los que han surgido de las obsesiones modernas, y que lleva aún más al extremo el cuidado por la estética desarrollado por Fuller y Slade. Y que también amplía lo que sus fans conocen como Fullerverse, una suerte de universo compartido entre todas sus series, entre guiños recurrentes (como la marca Lil’ Ivey’s), actores que saltan de unas a otras (de Lee Pace a Kristin Chenoweth o Gillian Anderson) y motivos visuales parecidos.

Fuller está también asociado al remake de Cuentos asombrosos para NBC.

En sus propias palabras

En 2015, Bryan Fuller participó en el festival de televisión ATX con el preestreno de la tercera temporada de Hannibal. En la sesión de preguntas y respuestas que siguió a la proyección, contó bastantes cosas del rumbo que había seguido la serie.

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