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Crítica: ‘Agatha Christie: El misterio de la guía de ferrocarriles’, un paso en falso

Movistar presenta la última adaptación de la novela de Agatha Christie

John Malkovich, como Hércules Poirot. (Fuente: Movistar+)

Los amantes de Agatha Christie estamos de enhorabuena. Otra vez. Ya sea en el cine: hace dos años asistíamos al estreno de La Casa Torcida, el año pasado al de Asesinato en el Orient Express, y este año veremos Muerte en el Nilo; o en televisión: Y entonces no quedó ninguno (2015), Inocencia Trágica (2018) y la que nos reúne aquí, El misterio de la guía de ferrocarriles (ABC Murders), que se emite en #0 en España. Las tres son adaptaciones de Sara Phelps y las tres, cómo no podía ser de otra manera, producciones de la BBC.

Dirigida por Alex Gabassi (El Hipnotizador, The Frankestein Chronicles), esta aventura del inefable detective Hércules Poirot viene precedida por más expectación de lo que habitualmente supone una adaptación de la novelista inglesa. En esta ocasión, es el también inclasificable John Malkovich quien interpreta al detective belga. Un Hércules Poirot diferente, con más matices de lo habitual (y eso que le sobran) y con un pasado ominoso que le acompaña durante todas las pesquisas del caso.

Situémonos: Londres, años 30. Hércules Poirot lleva recibiendo en su casa a diario una serie de cartas, educadas y amables, de alguien que asegura conocerle muy bien y en las que insinúa que está a punto de desatar una matanza, designando fechas y lugares. Las firma, siempre con matasellos diferentes, ABC. El detective decide ir a visitar a su amigo, el inspector Japp, de Scotland Yard, pero allí descubre que está retirado. Cuando acude a verle a su retiro, Japp le confiesa a Poirot que ha sido “retirado” porque no pudo demostrar el pasado policial de su amigo belga. Poirot le muestra las cartas y Japp muere repentinamente.

Mientras tanto, ABC, Alexander Bonaparte Cust (Eamon Farren), alquila un alojamiento en un barrio poco recomendable de Londres, supervisado por su peculiar dueña Rose Marbury (Shirley Henderson). Él comete su primer asesinato, haciéndose pasar por un vendedor de medias para obtener acceso a las mujeres que necesita, en Andover. Prevenido por una carta, Poirot intenta advertir al sustituto de Japp, el inspector Crome (Rupert Grint), pero le ignoran.

(Fuente: Movistar+)

La segunda carta donde vaticina el segundo asesinato llega el mismo día que la policía descubre el cuerpo. Pertenece a Betty Barnard y ha sido cometido en Bexhill. En un primer momento, las sospechas recaen en el mismo Poirot, pero las cartas de ABC siguen llegando, y siguiendo el orden alfabético, las pesquisas se dirigen a Cricklewood, donde unos antiguos conocido de Poirot, Sir Carmichael Clarke (Christopher Villiers) y Franklin Clarke (Andrew Buchan), se ven envueltos en la investigación.

Las adaptaciones siempre corren el peligro de compararlas con el producto que adaptan; en esta ocasión, y después de dos bastante acertadas (Y entonces no quedó ninguno e Inocencia Trágica), El misterio de la guía de ferrocarriles no sale bien parada de la citada comparación. El guión apuesta por una oscuridad que desluce (y no es un juego barato de palabras) el libro original de 1936; quizás el efecto demasiado revisionista sobre la historia desemboca en una incredulidad recurrente en varios pasajes.

Rehacer la trama e interpelar el pasado de Poirot como cierta espada de Damocles emocional no resulta convincente ni creíble. Si además, le sumamos las reiteradas alusiones al origen belga del protagonista (y no francés, como se queja amargamente el propio Poirot), en clara referencia al “problema” suscitado por los extranjeros en el proceso del Brexit, o las tenues y desdibujadas indicaciones al crecimiento del fascismo en la década de los 30 y su reflejo en la actualidad, el resultado final de la narración resulta, cuanto menos, difícil de digerir para los acérrimos de la Christie.

Sin embargo, el gran acierto de esta miniserie es John Malkovich. Aunque despojado del clásico cinismo del belga, el actor norteamericano defiende el personaje con solvencia (es un placer escucharle en inglés con acento francés). A pesar del impostado remordimiento que proviene de su pasado, Malkovich convierte en creíbles las salidas iracundas de un Poirot “diferente”. Tanto Eamon Farren, al que veremos próximamente en The Witcher, como Andrew Ducan, mantienen el tipo frente al veterano actor norteamericano. La música, a base de composiciones de violín y plano, corre a cargo de Isobel Waller-Bridge, hermana de la reconocida Phoebe (Fleabag).

‘Agatha Christie: El misterio de la guía de ferrocarriles’ se emite los viernes, a las 22:00, en #0.

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Esta adaptación de unas novelas de Agatha Christie acaba teniendo bastante encantofueradeseries.com

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