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Crítica: ‘Arrested Development’ cierra su temporada 5 sin mucho ruido

La serie se despide en baja forma y haciendo añorar sus buenos años

(Fuente: Saeed Adyani/Netflix)

Esta crítica se ha escrito tras ver completa la quinta temporada de ‘Arrested Development’. No contiene spoilers.

A estas alturas, los seguidores de Arrested Development permitimos que la serie haga casi cualquier cosa. Esa es la mejor carta con la que cuenta una producción que está, si no desgastada, con el norte algo perdido. Atrás quedan las temporadas memorables que nos dejaban escenas de reír sin parar. Puede ser que su propia historia haya sido el enemigo que ha acabado con ella, pero lo cierto es que ya no funciona.

Recordemos que, siendo originariamente de FOX, se cancelaba tras su tercera temporada en 2006. Después llegaría su posterior rescate en Netflix, el lanzamiento de una quinta temporada en dos partes y la desaparición de varios de sus personajes, que no acababan de despedirse con el orgullo que sus papeles demandaban.

Lo cierto es que llevar una comedia con un recorrido tan accidentado no debe ser sencillo, pero es que, además, el tipo de humor endogámico de Arrested Devolpment no convive demasiado bien con el baile de personajes. Las bromas hechas entre grupitos cerrados funcionan dentro del grupo; una vez las sacas de contexto o las abres a más gente, simplemente pierden su sorna. Sucede con los chistes que todos tenemos con nuestros amigos de la adolescencia y se aplica también a comedias como Community, Scrubs o esta.

Por otro lado, las referencias trumpistas hacen añorar sus primeras temporadas y soñar con lo que podría haber sido tener una serie de humor vitriólico como esta en plena forma. Una familia como los Bluth, republicana, clasista y racista, podría haber sido un caramelo en plena carrera por la Casa Blanca y el mejor de los escenarios para los primeros meses de la presidencia de Trump. Es una lástima, porque el intento queda claro, pero ahora mismo, las bromas se suceden en una serie con el pie cambiado y bastante desarraigada de la realidad. Si bien el chascarrillo con el muro es evidente y repetido, detrás de él se esconden pequeñas píldoras que, en otro contexto, hubieran sido oro puro.

Buster es un meme incluso en la propia serie. Imagen de la quinta temporada. (Fuente: Netflix)

Otro de los puntos en contra es que, posiblemente, no ha sabido digerir adecuadamente el crecimiento de sus personajes jóvenes. Tanto George-Michael como Maeby jugaban con un comportamiento especialmente raro para su edad. La bobería del primero empastaba perfectamente con el permanente cinismo de la segunda, y a sus versiones adultas les falta ese adjetivo que los haga fácilmente retratables. Con todo, hay que reconocer que la versión viejuna de Maeby, estafando a quien haga falta para vivir de gorra, no es de las cosas que más chirrían. Tiene cierto punto irreal que lo hace perfectamente creíble dentro de la sucesiva locura a la que Mitchell Hurwitz nos acostumbró, pero no logra que salve una temporada floja y demasiado alocada.

Sí, el concepto locura excesiva existe incluso en Arrested Development. Nunca se ha caracterizado por tener una trama centrada y bien enfocada. Y lo cierto es que no le hacía falta. Pero el nivel de pérdida de sentido al que llegamos en esta quinta temporada supera todo sentido común. Con un argumento descentrado y unos personajes desubicados, la despedida no podía ser más agridulce. Muestra de ello es Tobías, quien históricamente tenía algunos de los mejores arcos que hemos visto y que, sin embargo, aquí se encuentra perdido y sin capacidad de liderar su propia historia.

Con todo, deja momentos bastante buenos, especialmente con Buster. El pequeño de la familia Bluth sigue siendo garantía de tontería de calidad. Con bromas recurrentes y silenciosas, como la sucesiva sustitución de su mano y acudir a su capacidad de simular un coma, consigue regalarnos fotogramas fabulosos con los que cualquiera querría hacerse un edredón. La gesticulación adorable a la que se llega hace que sea uno de los pocos personajes que aguanta el tipo, aunque atrás queden escenas memorables con Lucille 2 o con su propia madre.

Arrested Development quedará en el recuerdo de muchos. Seguiremos acudiendo a ella cuando queramos reír y seguro que continuará siendo un título recomendado repetidamente. Es muy difícil que, a estas alturas, olvidemos las bromas que nos llevan acompañando más de una década. Pero ninguna de estas cosas sucederá gracias a su quinta temporada. Con un poco de suerte, todo quedará aquí y podremos dejar descansar en paz a un título que hubiera merecido una despedida por todo lo alto.

‘Arrested Development’ está disponible completa en Netflix.

Por qué necesitamos más ‘Arrested Development’ en nuestras vidas
La quinta temporada podrá verse en Netflix el 29 de mayofueradeseries.com

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