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Críticas

Crítica: ‘By Ana Milán’, resultado insuficiente de una cuarentena sin fin

Atresplayer Premium estrena una serie basada en anécdotas de la actriz sin más alicientes que el propio culto a su figura

(Fuente: Atresmedia)

La COVID-19 no pasará de largo y ya está. El recuerdo de la colisión del virus con la que hasta entonces había sido nuestra forma de vida, especialmente en los aciagos meses de confinamiento forzoso, se enquistará en los recovecos de nuestra cultura y condicionará por muchos años –si no para siempre– nuestra manera de relacionarnos, de producir y de narrar. Ya lo está haciendo. By Ana Milán es resultado de ello.

La serie, estrenada ayer en Atresplayer Premium, nace de un canal mediático que, aunque ya existía antes del ominoso bocado al pangolín, cobró nuevos significados a partir de la emergencia sanitaria por el coronavirus: los vídeos en directo de Instagram. En esos directos, la actriz Ana Milán celebró durante la cuarentena espontáneos encuentros con sus seguidores. Ellos, casi feligreses, recibían con una extraña intimidad, de salón de casa a salón de casa, imposibles y desternillantes anécdotas que la actriz compartía con quien quisiera detenerse a escuchar.

La producción de Atresplayer dramatiza estas batallitas con la propia Milán de protagonista, y su problema es que, como ficción, debe aspirar a más. Necesita apoyarse en otros asideros en cuanto que los que sustentaban las parábolas de la actriz en sus comparecencias en la red (la cercanía, la autenticidad, la chispa de lo inesperado) no arrebatan igual en una serie con guion. La circunstancia era otra; el encierro y la falta de estímulos aparecían como verdaderos riesgos para la salud mental y que una celebrity se mostrara en Internet tan vulnerable como el pueblo llano era un impagable jarabe. Pero esa circunstancia ya no es la nuestra y no todo lo que valía entonces vale ahora.

El primer episodio de By Ana Milán traslada sin demasiada inventiva las anécdotas de la intérprete al lenguaje televisivo. La misma premisa recoge todo el ADN de una cantinela de bar: Ana Milán está prometida con un director de cine, Mario (Israel Elejalde), quien, además de regalarle un horroroso sillón vintage, le ha conseguido el papel principal en su próxima película. Una noche, Mario desaparece y Milán afronta el abandono como puede, esto es, vestida de novia, manchada de sangre, con unos guantes de fregar rosas y a ritmo de Lady Gaga.

En sus primeros veinte minutos, la serie no parece lanzar ningún anzuelo, al menos para el público masivo. Quizá funcione mejor si, a medida que pasen los episodios, juega a ser un Qué fue de Jorge Sanz macarra. O quizá merezca más la pena escuchar las historietas de Milán de su boca, en un podcast. Para cerrar filas con la versión de Atresplayer no hay más alicientes que el propio culto a la figura de la actriz que algunos practiquen, respetable y comprensible, claro, pero de ninguna manera suficiente para justificar el conjunto de un producto anclado en una cuarentena sin fin.

‘By Ana Milán’ se emite los domingos en Atresplayer Premium.

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