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Crítica: ‘Dead to Me’ no era flor de un día y vuelve a brillar en la temporada 2

La nueva entrega de la serie de Netflix es tan divertida, adictiva y loca como la de su estreno

(Fuente: Netflix9

Esta crítica se ha escrito después de ver la segunda temporada de ‘Dead to Me’. No contiene spoilers.

En la resolución del primer cliffhanger de esta segunda temporada sabes si compras lo que propone Dead to Me o no. La serie de Liz Feldman no solo abraza los clichés de su cóctel de misterio y culebrones de lujo: les hace una fiesta. Si esa primera revelación os rasga las vestiduras en lugar de sacaros una carcajada, este es un claro caso de “no es una serie para ti”, porque Dead to Me nunca ha engañado a nadie. Si el misterio de la serie fuera descubrir quién es el asesino, no tengo la menor duda de que el culpable sería un mayordomo.

Para los que estamos más que vendidos con los triples giros mortales de sus tramas, y por la constatación de que todos los habitantes y sucesos de Laguna están conectados por los dos puntos que son Jen y Judy, la diversión está garantizada. Si todo esto funciona -además de por una buena estructura episódica y unos diálogos hilarantes-, es porque la serie es consciente de los tropos con los que está jugando. Y también porque es autoconsciente, como con el personaje de la detective Pérez, que no puede ignorar que todos los caminos conduzcan a Judy. Y cuando decimos todos, son todos.

En esta temporada hasta los hijos de Judy tienen un poco más de trama y para mi sorpresa funcionaron muy bien, incluso (y sobre todo) el adolescente; ya sabemos que los conflictos propios de esas edades suelen ser insoportables. Pero no son ellos la principal novedad, porque se introducen varios personajes, algunos con más relevancia que otros, pero todos funcionan como un reloj. La serie nos crea cierta anticipación antes de que aparezcan y eso no juega en su contra, porque cuando les ponemos rostros sabemos que las elecciones de casting no podían ser más perfectas. (Iba a comentar quiénes son los actores/actrices, pero he pensado que si no habéis leído aún sus nombres o se os han olvidado, como fue mi caso, será más divertido si los veis en el momento).

(Fuente: Netflix)

Pero Jen y Judy, juntas y por separado, siguen siendo el alma de la serie y su razón de ser. La química y complicidad que tienen Linda Cardellini y Christina Applegate subyugan tanto como las de sus personajes, por lo que nos creemos sus momentos dramáticos, los tensos, y también los más locos. La dinámica entre ellas es lo más valioso de Dead to Me porque, mientras en cualquier otra serie serían enemigas mortales tramando venganza, muerte y destrucción, aquí son amigas. A pesar de todo. Y precisamente por ello.

No es nada fácil hacer una serie como Dead to Me y mantener de principio a fin la mezcla de tonos de comedia negra, misterio y thriller perfectamente calibrada en cómodos episodios de media hora. Es como una receta de pastelería, si no miden bien los ingredientes o abren el horno antes de tiempo, se echa todo a perder. Afortunadamente, no es su caso, porque esta segunda tarta les salió exquisita. El año que viene quiero comerme otra, Netflix.

Las dos temporadas de ‘Dead to Me’ están disponibles en Netflix.

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