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Crítica: ‘El Alienista: El ángel de la oscuridad’ es una buena secuela con Sara en el centro

Netflix estrena la segunda temporada de la adaptación de la novela de Caleb Carr

Laszlo, Sara y John vuelven con ‘El Alienista: El ángel de la oscuridad’. (Fuente: Netflix)

Este artículo se ha escrito tras ver la temporada completa de ‘El Alienista: El ángel de la oscuridad’ y contiene spoilers.

Ha pasado un año desde que el doctor Laszlo Kreizler (Daniel Brühl), el periodista John Moore (Luke Evans) y la secretaria de Roosevelt, Sara Howard (Dakota Fanning) lograran desarticular el sórdido caso de niños de la calle que eran prostituidos y posteriormente asesinados en El Alienista. En este tiempo, entre temporada y temporada, las vidas de los tres protagonistas han cambiado; Sara dirige su propia agencia de detectives, John ha dejado de ser ilustrador para convertirse en periodista en el New York Times y Laszlo… bueno, Laszlo sigue dirigiendo el Instituto de salud mental, pero profundizando en los aspectos más enrevesados de la mente.

Estamos en 1897 y Nueva York sigue creciendo en todos los sentidos. Incluso en los peores. El arranque de temporada de El Alienista: El ángel de la oscuridad se centra en la ejecución de una mujer acusada, en apariencia injustamente, de asesinar a su hijo. Sara y Laszlo protestan e intentan detener la ejecución sin éxito, y es entonces cuando un bebé es secuestrado y salta a la opinión pública. El niño es hijo del embajador de España en Nueva York, Narciso Linares (Diego Martín); el escándalo está servido y es que además del hecho en sí, las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y España están al borde de la ruptura. A la vez, el doctor que impulsó la ejecución de la mujer, Markoe (Michael McElhatton), alberga en su clínica Lying-In un sórdido negocio que consiste en hacer desaparecer a niños no deseados de prohombres neoyorquinos.

John, por su parte, se ha prometido con Violet (Emily Barber), hija de William Randolph Hearst (Matt Lestcher), propietario del sensacionalista New York Cronicle, e instigador de la guerra contra España. Sara, John y Laszlo sospechan que hay una relación entre el niño asesinado y el secuestrado, y comienzan a buscar al niño español. Las pesquisas tendrán un enemigo no declarado y a sueldo de Hearst, Byrnes (Ted Levine) que ha dejado de ser comisario de Policía. Los indicios iniciales les llevan a los bajos fondos y a una propiedad perteneciente a Goo Goo Knox (Frederick Schmidt) que mantiene una perversa relación con Libby (Rosy McEwen), una de las enfermeras que trabaja para Markoe.

La segunda temporada de El Alienista, que tiene como subtítulo El ángel de la oscuridad y fue estrenada por Netflix ayer en nuestro país, está basada en el libro homónimo de Caleb Carr, y a lo largo de los ocho episodios nos vuelve a trasladar, como hiciese en la primera, a una ciudad con dos capas claramente diferenciadas. De un lado, la elegancia de los restaurantes, el glamour de los carruajes bellamente ornados, los edificios decimonónicos neoclásicos, el Manhattan más exclusivo y, de otro lado, la miseria esparcida por doquier, la inmoralidad como herramienta para la supervivencia, la corrupción de gobernantes y policía y donde el crimen no solo es cotidiano y normalizado, sino necesario para salir adelante y poder comer.

Y entre ambos mundos, Sara, John y Laszlo. Y los cito así, porque la segunda temporada, que a veces me resulta más una secuela, es la temporada de Sara. De igual modo que la primera fue la de Laszlo (no en vano él es el alienista), en esta es ella quien dirige, manda y determina; su papel como investigadora tiene una lectura rotunda y atractiva. Es la emancipación de una mujer (no olvidemos que estamos en 1897) frente a una sociedad que desprecia a las mujeres por el hecho de ser tales: una deshumanización que las reduce a una condición exclusivamente biológica, donde un embarazo no deseado, una equivocación o una decisión mal tomada les puede suponer el fracaso, el destierro social o, peor, la propia muerte.

Dakota Fanning es Sara Howard en la serie. (Fuente: Netflix)

En este strike team, John juega un papel complejo. Su compromiso con Emily le sitúa en dos encrucijadas: su futuro yerno es el dueño del mayor competidor del periódico para el trabaja, y Hearst le tienta constantemente para que vaya a trabajar con él una vez que se case. Pero John no solo es leal al Times, sino al amor correspondido que profesa a Sara. Ya en la primera temporada ambos se confiesan sus sentimientos, pero no acaban de dar el paso final. En estos ocho episodios la relación entre ambos transita por varios estadios, una especie de montaña rusa que les acerca y aleja, sea por sus sentimientos, sea por el devenir de la investigación.

Laszlo, por último, mantiene una equidistancia algo errónea, a mi juicio, con John y Sara, y con los casos que acometen; sin embargo, dos elementos claves harán tambalear su sólido universo (en apariencia): un accidente casi mortal de uno de los chicos en acogida cuando intentaba emular a Houdini, y la aparición en escena de una alienista, la doctora Karen Stratton (Lara Pulver), cuya presencia le supondrá un bálsamo y una motivación para ayudar a Sara y John.

Rodada también en Budapest, casi todo el equipo creativo es nuevo esta temporada. Stuart Carolan es el nuevo showrunner y David Caffrey (Peaky Blinders, Line of Duty) es el principal director de la serie. Ese poso Peaky Blinders está presente en toda la trama relacionada con Goo Goo Knox y sus Dusters (la banda que lidera). La presencia de los hermanos forenses Isaacson (Douglas Smith y Matthew Shear) y de Cyrus (Robert Ray Wisdom), ahora propietario de una cantina en los bajos fondos neoyorquinos, completa el elenco investigador de la trama. La segunda temporada, como pasa en la primera, mantiene unos valores de producción exquisitos (basta con ver el vestuario de Rudy Mance o el diseño de producción de Ruth Ammon).

El Alienista: El ángel de la oscuridad es una temporada recomendable en todos sus aspectos; hay quien podría verla sin acudir a la primera, pero yo no lo recomiendo. Ambas forman un universo complejo (como todos los que crea Caleb Carr en su literatura) y habría detalles que se perderían si no se ven en orden. La vuelta a esa Nueva York ambigua, donde la moralidad va por barrios, ha hecho que la espera valga la pena.

‘El Alienista: El ángel de la oscuridad’ está disponible en Netflix.

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