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Crítica: ‘El caso Alcàsser’ va del true crime a la crítica a los medios

La docuserie de Netflix recuerda la desaparición de las tres niñas de esa localidad valenciana en 1992

El director Elías León Simmiani, el forense Luis Frontela y el productor Ramón Campos. (Fuente: Netflix)

Esta crítica se ha escrito tras ver el primer capítulo de ‘El caso Alcàsser’. No contiene spoilers.

El caso de las niñas de Alcàsser fue uno de esos sucesos que marcó a una generación. Era el año 1992, parecía que con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona todo lo que pasaba era bueno y, de golpe, desaparecen tres adolescentes en un pueblo valenciano de 8.000 habitantes. Fueron muchos días de búsqueda y falsas indicaciones que acabaron con el hallazgo de los tres cuerpos sin vida en una casa en ruinas llamada La Romana. De todo lo que sucedió entonces nos hablan Ramón Campos y Elías León Siminiani en la serie documental que Bambú Producciones ha preparado para Netflix. El estreno será el próximo 14 de junio, pero en el festival DocsBarcelona de este año ha podido verse el primer episodio.

La serie está formada por 5 episodios de una hora de duración cada uno y, por lo que se ha podido ver en el primero, está concebida como un producto en el que cada uno de sus episodios tiene entidad individual. Este es uno de esos casos difíciles de comenzar a explicar a alguien que venga de fuera, mucho, y a primera vista el tratamiento que se le quiere dar es exquisito. El tono y el contenido del primer episodio es lo más aséptico y respetuoso que permite una historia como la que se narra.

Dado que ocurrió en los años 90, y que fue una noticia que se cubrió desde el principio, el archivo televisivo del que se dispone es ingente. Gran parte del documental es el resultado de seleccionar qué piezas ayudan a entender, no sólo el asesinato, sino también su contexto. Siempre es relevante, pero en este caso supuso el pistoletazo de salida al tratamiento de los sucesos dramáticos en otra escala de sensacionalismo. Además, dichas imágenes son intercaladas con entrevistas que se han hecho a lo largo del tiempo de desarrollo de la serie, de las que vemos unos retazos, pero para las que han sido grabadas hasta 228 horas de declaraciones.

Las víctimas y la cronología de los hechos

Una de las quejas repetidas en las series de true crime es la excesiva presencia del acusado o del autor de los hechos -según el caso- en detrimento de la víctima. Por cómo se planteó la búsqueda de Miriam, Toñi y Desirée, esto es algo que es difícil que pase al explicar lo ocurrido, pero de igual forma es muy fácil caer en remover tripas ajenas. Más en un suceso como este en el que los informes forenses hacen referencia a un encadenamiento de acciones terroríficas.

La narración de los hechos es exquisita y muy lejos del tratamiento que se hizo por gran parte de la prensa sobre estas desapariciones. Las tres chicas reciben la atención que reclama cualquier explicación como esta sin caer en sensacionalismo alguno y, sin embargo, dejando meridianamente clara la narración de lo que sabemos que hicieron en la tarde de ese 13 de noviembre. Además, el repaso del rastro que se ha podido reconstruir posteriormente está apoyado por una planimetría sencilla y con imágenes de los diferentes puntos en los que se las vio, y en los que se ha confirmado en los que estuvieron.

Uno de los mapas utilizados en la docuserie. (Fuente: Netflix)

La movilización

Pero, de entre todos los casos de desapariciones, ¿por qué este fue especial? De entrada, porque se conoció desde el principio. Los padres de las tres chicas tenían claro que no habían huido. Al comentarlo con la Guardia Civil, y hacer las primeras comprobaciones, todo apuntaba a que podía tratarse de una de esas situaciones en que la protagonista no se encuentra fuera de casa por propia voluntad. Es decir, desde el primer momento se movilizó a las autoridades, pero también a los vecinos. Y desde el primer momento el padre de Miriam tuvo claro que debía contar su caso a todo el que estuviera dispuesto a escuchar.

Para ello llamó a cada medio de comunicación que le cogiera el teléfono, lo que acabó desencadenando un fenómeno que se siguió en directo y con cuántos periodistas trataban sucesos en España. Este pasar a ser de interés local a interés nacional se narra con mucha naturalidad, casi sin ser conscientes de adónde nos están llevando. En ese aspecto, el documental es de lo más inteligente, prácticamente no te das cuenta de adónde quiere ir hasta que te ves metido en la segunda parte.

El tratamiento de los medios de comunicación

Y es que, si bien la primera mitad del episodio narra quiénes eran las víctimas, qué querían hacer y cuándo desaparecieron, la segunda nos muestra cómo se enseñó. El tratamiento hecho por los medios de comunicación es la otra cosa que hace de este caso algo singular. A principios de la década de los años 90 en España estaban creciendo las televisiones privadas. De un mercado en el que toda la audiencia se la llevaba un ente público a la introducción de los intereses privados y, por lo tanto, de la importancia de los datos de audiencia. Ya no se trataba de que la gente viera la televisión, sino de que viera tu cadena.

La pelea que se encendió con Miriam, Toñi y Desirée fue completamente caricaturesca y ajena al suceso, donde ellas acabaron siendo una mera excusa. Vistos en perspectiva algunos cortes de la época, uno no puede más que sentir rubor e incomodidad. En una serie de ficción sería demasiado extremo, llegaría a resultar poco verosímil un programa emitido en directo en los mismos momentos en que se descubrían nuevos datos; lo que El caso Alcàsser muestra es simplemente vergonzoso. El mérito es conseguir trasladarnos a esa crítica al tratamiento de los medios, acercándonos desde la constatación aséptica de lo sucedido a la vorágine televisiva que se vivió.

El arranque de la serie de Ramón Campos y Elías León Siminiani es todo lo que se podía pedir a algo así. Consigue resultar interesante más allá del true crime. Por encima de lo que de ahora en adelante nos puedan enseñar sobre el caso y el proceso policial, lo que nos muestra de nosotros mismos como espectadores, y como cómplices de aquello en lo que se suelen convertir los sucesos, es para sonrojarnos y hacernos pensar un largo rato.

‘El caso Alcàsser podrá verse en Netflix el próximo 14 de junio.

‘El caso Alcàsser’ llegará a Netflix el 14 de junio
La serie documental, de cinco episodios, tiene detrás un enorme trabajo de documentaciónfueradeseries.com

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