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Crítica: ‘El Ministerio del Tiempo’ 3×01 — El macguffin de Pacino

‘Con el tiempo en los talones’ es un buen arranque de la tercera temporada

José Ángel Egido interpreta a Alfred Hitchcock (Fuente: TVE)+

Un macguffin es una estratagema, utilizada sobre todo en películas de suspense, para mantener siempre la trama en movimiento. Es algo que los personajes persiguen, que quieren conseguir, pero no es de verdad importante para la historia. Podría cambiarse por otra cosa a mitad de la película, que ésta no sufriría.

Pacino se lo explica a Amelia y Alonso en San Sebastián en 1958, adonde sus dos compañeros han acudido a ayudarle a entender cómo ha podido salir tan mal una misión que parecía rutinaria. Una misión que es el macguffin de este primer episodio de la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo, una temporada que apunta a venir vitaminada y mineralizada, y no sólo por el aumento de presupuesto facilitado por el acuerdo firmado entre Netflix y TVE.

La serie, como ha apuntado su cocreador, Javier Olivares, en todos los actos promocionales de la entrega, va a tener una trama horizontal épica y ambiciosa. Y también va a hacer que sus protagonistas afronten algo que sobrevuela todo este capítulo: la marcha de Julián.

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A partir de aquí habrá spoilers del episodio 3×01 de ‘El Ministerio del Tiempo’.

Desde que arrancó el rodaje de la entrega se sabía que Rodolfo Sancho no iba a volver a la serie. ¿Cómo iba a integrar ese abandono El Ministerio del Tiempo? Con una misión en la batalla de Teruel de la guerra civil, una bomba que cae demasiado cerca de la puerta (situada en una trinchera) y Julián que se ve atrapado por la onda expansiva, que destroza, de paso, el pozo y parte del claustro del Ministerio.

La explosión (presentada en un tono azul muy Doctor Who) dinamita la estabilidad emocional de Amelia y termina de confirmar que su futuro ha cambiado, más allá de que se acostara con Pacino en la segunda temporada. Cómo afronta ella la pérdida de Julián es un aspecto importante del episodio, pero también lo es el regreso de ese policía de barrio madrileño de los 80 a la patrulla de 2017.

Pacino y Marta, durante su misión en el Festival de San Sebastián de 1958 (Fuente: TVE)

Porque Pacino está bastante bien en 1982. Tiene una relación estable con Marta, su compañera de patrulla, con la que va a una misión rutinaria al Festival de San Sebastián de 1958. Sólo tienen que impedir que Lola Flores y Kirk Douglas se conozcan, y aunque lo consiguen sin problemas, la trama se complica con un mensaje en clave por debajo de la puerta de la habitación del hotel, una persecución de un misterioso hombre por los pasillos y, finalmente, la muerte de Marta al caer por el hueco de las escaleras.

Pacino está destrozado y cae fácilmente en el macguffin del episodio, en la trampa que va a lanzar esa trama horizontal: el hombre al que ha perseguido es un agente ruso que pretende secuestrar a Alfred Hitchcock, que presenta en el certamen Vértigo, y mientras intentan impedirlo, descubren que todo ha sido un engaño.

El episodio está repleto de homenajes y referencias a las películas de Hitchcock (que detallaremos más adelante), y si somos medianamente seguidores del cine del maestro del suspense, ya podíamos imaginar que Marta había fingido su muerte y que estaba trabajando para los malos. Aún no está muy claro quiénes son esos “malos”, pero sí parecen ser una facción dentro del Ministerio que quiere realizar un cambio muy importante en la Historia de España: impedir la dictadura de Franco. O debilitarla lo suficiente en 1958 para que caiga mucho antes de lo que lo hizo.

Esto presenta un interesante dilema ético. Salvador Martí lo despacha con su clásico “la Historia es la que tenemos”, pero ya hemos visto, en temporadas anteriores, que no todos los agentes del Ministerio pueden cumplir tan a rajatabla con su deber si creen que está a su alcance corregir una injusticia.

¿Qué van a hacer Alonso, Amelia y Pacino? ¿Y quién era ese misterioso hombre que se cuela entre los albañiles que arreglan el claustro y asesina el espía ruso? ¿Forma parte del grupo de Marta? ¿De otra facción contraria?

Esa trama de las obras en el Ministerio permite que Jaime Blanch saque petróleo de las posibilidades cómicas de la silla de ruedas en la que está confinado Salvador, además de homenajear de paso al profesor Xavier de X-Men y a La ventana indiscreta. Es uno de los momentos más ligeros de un capítulo sobre el que flota el fantasma de Julián y de los sentimientos sin resolver que hay todavía en Amelia, y que arranca con una espectacular escena por las trincheras de la batalla de Teruel (una de las más cruentas de la guerra civil) que es de las mejores que El Ministerio del Tiempo ha hecho hasta ahora.

Notas al margen

Amelia, vestida como Tippi Hedren en ‘Los pájaros’ (Fuente: TVE)

  • El director surcoreano secuestrado por Corea del Norte al que se refiere Irene Larra es Shing Sang-ok, y fue raptado a finales de los 70.
  • El episodio está lleno de homenajes a películas de Hitchcock, desde Los pájaros (con el vestuario de Amelia), a La soga, El hombre que sabía demasiado (con el final en el teatro), La ventana indiscreta y, por supuesto, Vértigo, cuyo esquema sigue todo el episodio. Incluso hay un homenaje directo en los sueños de Pacino y en la manera en la que ve de nuevo a Marta en el cementerio.

‘El Ministerio del Tiempo’ se emite los jueves, a las 22:40, en La 1.

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