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Crítica: ‘El Ministerio del Tiempo’ 3×04 — Los Desastres de Goya

‘Tiempo de ilustrados’ nos deja ver, finalmente, la trama de la temporada

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Goya enseña sus grabados a la patrulla. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

Este artículo tiene spoilers del episodio 3×04 de ‘El Ministerio del Tiempo’.

Unas de las misiones más habituales de la patrulla de El Ministerio del Tiempo acarrea evitar que determinada obra de arte caiga en malas manos, o sea destruida, o que nunca llegue a completarse. A lo largo de tres temporadas, Amelia, Alonso y compañía han tenido que asegurarse de que se publicaba el Quijote, de que Miguel Hernández no moría en la batalla de Teruel (es la misión en la que muere Julián), de que el Guernica llegaba al Museo Reina Sofía…

En todas esas ocasiones, siempre ha sido Alonso el que expresa que no entiende que se le dediquen tanto tiempo y recursos del Ministerio a salvar un libro, o una pintura o a un poeta, sobre todo cuando sus vidas pueden ponerse en peligro al hacerlo. Tiempo de ilustrados, el cuarto episodio de la tercera temporada, expone parte de las razones por las que las obras culturales importan al presentarnos al Ángel Exterminador, la ultraconservadora sociedad secreta que destroza La maja desnuda de Goya porque le parece un atentado contra los valores tradicionales de España (que suele ser lo que motiva muchos ataques contra obras de arte).

La cultura es una parte tan importante de la identidad de un país como su historia, por lo que el Ministerio la protege de la misma manera. Y en su misión por conseguir que Goya pinte de nuevo La maja desnuda, se van a acercar a un Madrid en el que convivían una Corona metida en guerras contra Inglaterra que se llevaban todo su dinero, unos nobles que vivían de espaldas al pueblo y un pueblo en el que las mujeres más pobres dejaban a sus hijos en la inclusa porque ellas no podían asegurarles un futuro.

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Todo confluye en la misión. Godoy, valido del rey, exige a Goya que pinte de nuevo el cuadro, para el que posó Pepita Tudó, su amante, pero el pintor se niega porque utilizó también de modelo a la Duquesa de Alba, que le rompió el corazón. Así que, para obligarle a ello, Godoy elimina la concesión de la inclusa a la Junta de Damas que preside la Duquesa de Osuna, dejando a multitud de niños huérfanos y enfermos en la calle.

Para rematarlo todo, por allí anda también un joven Simón Bolívar, aún lejos de convertirse en el libertador de América, y con el que la patrulla tiene que ejercer un poco de Cyrano de Bergerac y lograr que conquiste a la que acabará siendo su esposa.

Julián Villagrán y Pedro Casablanc, como Velázquez y Goya. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

El tira y afloja entre Godoy, Goya y la Duquesa de Osuna expone la máxima del “todo para el pueblo, pero sin el pueblo” del Despotismo Ilustrado: el valido de Carlos IV funda un montón de instituciones que deben mejorar el país, pero también se deja llevar por su egocentrismo y porque sabe que él es el hombre más poderoso de España. Y, sin un estado que se acuerde de ellos, queda en manos de la beneficiencia de los nobles el cuidado de los más débiles y desprotegidos.

Aunque el episodio transcurre, en general, con un tono ligero, subyace en él ese desencanto que lleva a Goya a pintar los Caprichos y que lo llevará a sus Desastres de la Guerra y a sus pinturas negras. De hecho, es un gran toque que se utilice su estilo en la animación que cuenta la fundación del Ángel Exterminador. El pintor ya no está para tonterías ni para los jueguecitos de la Corte.

Y El Ministerio del Tiempo lanza, a través de él, esa lucha clandestina a lo largo del tiempo entre esa sociedad secreta carlista y la que cuenta con Marta, la ex compañera de Pacino, entre sus filas. Las dos han descubierto el secreto de las puertas y se dedican a pelear entre ellas, y a intentar cambiar la historia en su beneficio, con el Ministerio atrapado en medio.

Va a ser interesante ver desarrollarse esta trama. En Tiempo de ilustrados está logrado el equilibrio entre los aspectos más serios de la misión y los más cómicos, como la aparición de Velázquez, que funciona a las mil maravillas con Salvador, y que aquí está lo suficientemente controlado como para que no fagocite la historia. También funciona la relación entre Amelia y Goya, de tal modo que entendemos que, de nuevo, ella se ofrece como musa para que La maja desnuda sea una realidad y, sobre todo, para que los niños de la inclusa tengan un lugar donde ir.

María Adánez, como la Duquesa de Osuna. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

Notas al margen

  • Hay unas cuantas referencias pictóricas en el capítulo, desde los cuadros de Goya La pradera de San Isidro y La gallina ciega a sus pinturas negras al contar el origen del Ángel Exterminador.
  • Mientras procrastina para no pintar la copia de La maja desnuda, Velázquez lee el cómic Las meninas, de Santiago García y Javier Olivares (dibujante, sin relación con el co-creador de la serie).
  • Jorge Dorado, director del episodio, suele poner en Twitter algunas de sus referencias a la hora de afrontar su realización, y entre las de Tiempo de ilustrados figuran Mucho ruido y pocas nueces y Carretera perdida. La pesadilla de Pacino con Marta es, desde luego, muy David Lynch.
  • Los agentes del Ángel Exterminador van vestidos con unas capas un poco al estilo de los protagonistas de El pacto de los lobos.
  • Finalmente, cuando Pacino y Alonso idean una estratagema para hacer que Simón Bolívar conquiste a Teresa, y reutilizan la idea de Lope de Vega de la primera temporada, Pacino apunta que ya no hay ideas originales, y mira a cámara para apostillar que algunas son más originales que las otras, lo que parece una clara puya hacia Timeless. ¿Necesario?

‘El Ministerio del Tiempo’ se emite los lunes, a las 22:40, en La 1.

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