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Crítica: El remake de ‘Utopía’ se olvida lo más importante: la personalidad

Amazon ha convertido un esperpento británico ‘punk’ y alienante en un misterio acomodaticio con John Cusack

(Fuente: Amazon Prime Video)

Esta crítica se ha escrito tras ver la primera temporada de ‘Utopía’ y no contiene spoilers.

Parece imposible vender, en los tiempos que corren, una serie en la que se hable de cuarentenas, carga viral o pruebas PCR, pero Amazon Prime Video ha encontrado la forma. Un remake de Utopía, la obra de culto británica que volvió muy locos a muy pocos en 2013, es su manera de hacer el puente a la repulsión que inevitablemente despierta una parodia tan ajustada de nuestro presente. ¿El resultado? Apetecible, sí, pero también acomodaticio y desprovisto de la eléctrica personalidad del producto original.

Dennis Kelly (El tercer día), creador de la obra primigenia, es productor ejecutivo del remake; sin embargo, aquí los mandos los sujeta Gillian Flynn, la escritora de las novelas Perdida y Heridas abiertas y de los guiones de sus adaptaciones al audiovisual. Flynn estuvo a punto de arrastrar consigo a un colaborador habitual suyo, David Fincher, que abandonó el proyecto en 2015, cuando aún era una potencial serie de HBO, por desavenencias sobre el presupuesto. Error fatal: una Utopía sin un director fuerte estaba condenada al fracaso.

No obstante, hay cambios con respecto al material original en la nueva versión que trascienden lo plástico y que tienen más que ver con las idiosincrasias nacionales inoculadas en la trama. La de Channel 4 (aquí disponible en Filmin) era una serie muy inglesa y mucho inglesa, llena de paisajes y motivos estrambóticos que, por concretos, alimentaban la alienación del público extranjero, más que probable causa de su encumbramiento como serie de culto. El remake de Amazon, por su parte, sustituye la sólida etiqueta británica por lo estadounidense, una categoría identitaria en cierto modo vacía de significado, forjada en un país de colonos que es de todos y de nadie.

Hasta la desregulación de la medicina, motor de la conspiración central del argumento y que aparecería como impensable en los estados sociales europeos, se asume aquí con ligereza. La sinopsis, para quien se atreva temerariamente con la versión de Amazon sin pasar antes por la original, permanece invariada: un grupo de forofos de un infame tebeo descubre que entre las páginas del manuscrito de su secuela inédita se oculta la hoja de ruta de una terrible conspiración vírica que se abate sobre el futuro de la raza humana. Los conspiradores, claro, no están por la labor de perdonar la vida a los testigos. Salvo por algún personaje nuevo, la partida entre el poder y los parias jugada en la serie inglesa transcurre por el mismo cauce en el remake.

La familiaridad de casi todo lo mostrado en la Utopía de Amazon juega en su contra, empezando por la desbordante presencia de un John Cusack como sudoroso antagonista, insuficiente para dotar de unicidad a una temporada por lo general insípida. Es evidente que el éxito en la replicación de la otrora personalísima fórmula no pasaba por tener en nómina a Dennis Kelly, sino a un realizador de ojos agudos e ideas firmes. “Yo nunca escribí ‘amarillo’ en el guion”, ha declarado en alguna ocasión el guionista sobre el abigarrado pigmento del que hizo enseña la obra original. Aquello fue cosa de Marc Munden, primer director de un esperpento incómodo y excesivo a quien Toby Haynes, que firma los episodios iniciales del remake, no es capaz de equipararse.

Lo que aqueja a la serie de Gillian Flynn es la impericia para detectar y aislar las virtudes verdaderas de la obra original, que poco tienen que ver con el arte, la distinción o la destreza artesana. Las bondades formales de Utopía eran pocas y de trinchera. Su atractivo era el realismo punk, fuerte en las exageraciones cromáticas precisamente por hipoglucémico en la corrección academicista. El proyecto para rehacerla, incluso cuando no era más que un puñado de garabatos sobre las pizarras de las salas de guion de HBO, adolecía de un problema de escala. No en vano, Fincher renunció a la gesta de adaptarla cuando la cadena le escatimó nueve millones de dólares de un presupuesto de noventa. La Utopía original se había facturado de extremo a extremo con diez.

‘Utopía’ (2020) está disponible bajo demanda en Amazon Prime Video.

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