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Crítica: ‘Esta mierda me supera’ gana gracias a su gran protagonista

Sophia Lillis es la dueña de una serie con encanto, aunque ya esté vista

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Sophia Lillis es la protagonista de ‘Esta mierda me supera’. (Fuente: Netflix)

Esta crítica se ha escrito tras ver los dos primeros capítulos de ‘Esta mierda me supera’ y no contiene spoilers.

Adolescencia y superpoderes. Es un tema que se ha explorado bastante en la ficción, desde Carrie a una serie de YouTube titulada Impulse o, por supuesto, a los X-Men. Los cambios físicos, hormonales y emocionales que atravesamos todos durante la pubertad son terreno fértil para incluir un toque fantástico. Con 17 años sientes cosas que no sabes ni puedes procesar, para las que no tienes ni un nombre y que te abruman y te hacen sentir que eres la única persona en el mundo con esa bola gigante de sentimientos frustrantes y confusos.

Una manera de lidiar con ellos puede ser romper cosas. Otra, desarrollar poderes telequinéticos, que es lo que le ocurre a Sydney, la protagonista de Esta mierda me supera, la serie que Netflix acaba de estrenar. Basada en un cómic de Charles Forsman y creada pore Christy Hall y Jonathan Entwistle, no es casualidad que tenga cierto aire a The End of the F***ing World porque Entwistle ya estuvo involucrado en la adaptación de aquella historia de, precisamente, Forsman, pero juega también con una tradición de inadaptados en el instituto que se remonta directamente a las películas de John Hughes de los 80.

La estética es el homenaje más claro (y su punto de contacto con Sex Education, otra serie juvenil de Netflix que ha visto muchas veces El club de los cinco. O Freaks & Geeks), pero también lo es ese pueblo de atmósfera triste y hasta el personaje de Stanley, ese peculiar chico que vive en la misma calle que Sydney. Él es el raro, el que escucha música de grupos guay que ella no ha oído nunca, el que parece estar de vuelta de todo y, un poco como ocurre también en Juno, con el que hace algunas cosas sólo porque está aburrida.

(Fuente: Netflix)

Stanley es un poco cliché, o más que cliché, transmite esa sensación de que buena parte de lo que cuenta el arranque de Esta mierda me supera ya lo hemos visto antes. Hasta que la única amiga de Sydney esté saliendo con el deportista popular. Y, sin embargo, hay algo que engancha en la serie, y eso es la propia Sydney.

Desde que muchos espectadores empezaron a conocerla gracias a It, Sophia Lillis ha ido especializándose en adolescentes que siempre tienen algo que les impide ser “normales”, o la idea que la sociedad tiene de la normalidad. La serie exige bastante de ella, porque es el centro sobre el que gira todo, y su encarnación de Sydney es uno de los grandes aciertos. Nos transmite su inseguridad, la rabia que la consume constantemente (y que es el detonante de sus poderes), su incapacidad de expresar con palabras lo que le ocurre… Su mirada es completamente transparente a todo lo que siente.

Además, Esta mierda me supera está narrada por su omnipresente voz en off, y sabe perfectamente cómo hacer que ese recurso aporte algo, que no sea redundante con lo que estamos viendo en pantalla. Ver el viaje emocional de Sydney es lo más interesante de la ficción. Los superpoderes no son más que la manifestación externa de su proceso de maduración, porque por ahora podría contarse la historia sin recurrir a ellos. Y el encanto de sus personajes se mantendría intacto.

‘Esta mierda me supera’ está disponible en Netflix.

‘Esta mierda me supera’ busca ser ‘The End of the F***ng World’ con poderes
Netflix adapta un cómic de éxito protagonizado por una perdedora con mucha ira (y telequinesis)fueradeseries.com

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