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Crítica: ‘Heridas abiertas’ da un puñetazo para cerrar su temporada

La miniserie de HBO evita dejarlo todo resuelto en un final lleno de tensión

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Amy Adams, en una escena de ‘Heridas abiertas’. (Fuente: HBO España)

La reina del inframundo. Cuando Amma elige ser la diosa Perséfone en esa retorcida cena familiar, se queda con el lado más siniestro de ese término, el que la une a la acepción cristiana del infierno como el lugar donde las malas personas son castigadas por toda la eternidad. También es el lado que Ulises conoce cuando, durante su Odisea, visita el reino subterráneo de los muertos y conoce allí a su “Reina de Hierro”.

Perséfone es, además, una diosa con una doble vida; tras ser raptada por Hades, el dios de la muerte, termina dividiendo su año en dos etapas de seis meses: en una, sube a la superficie para estar con su madre, Deméter, la diosa de la agricultura, y durante esos meses llega la primavera; en la otra, regresa a sus dominios bajo tierra y su ausencia trae el invierno. Amma también vive una doble existencia, una que no habría desentonado en la Twin Peaks más malsana, e igualmente tiene dos caras, una soleada y agradable y otra oscura y helada. Y perturbadora.

Porque ése es el adjetivo que mejor define Heridas abiertas: perturbadora, malsana y opresiva. Es una historia sobre mujeres malvadas que creen que están haciendo algo bueno o que, simplemente, se sienten bien destrozando la vida de los que se mueven a su alrededor, ya sea de forma metafórica o literal. ¿Es Amma así de psicópata y manipuladora de nacimiento? ¿O criarse en ese hogar empozoñado por los propios problemas psicológicos de su madre, y siendo envenenada poco a poco, hizo que creciera hasta ser así?

Adora y Amma. (Fuente: HBO)

Heridas abiertas es la historia de cómo los abusos se heredan, entrando en el terreno de las polémicas teorías de la epigenética. A Adora la torturaba psicológica (y físicamente) su madre y ella, a su vez, se dedica a torturar a sus hijas a través de ese Munchausen por poderes que, de paso, le garantiza a ella recibir más atención. Sus hijas continúan el ciclo, pero de diferente manera. Camille se autolesiona, y Amma lesiona a los demás. ¿Competían Natalie y Ann por los cuidados de Adora, que nos repiten a lo largo de la miniserie que estaba muy pendiente de ellas? ¿Fue eso lo que las condenó?

La revelación final, en una escena post créditos brutal en su fragmentación, y no sólo por el horrible descubrimiento que Camille hace en la casa de muñecas de su hermana, no hace más que culminar el salvaje retrato que la miniserie hace de sus personajes y de todo el pueblo de Wind Gap. Porque aquí no se salva nadie, ni siquiera Camille, que ignora las señales de que algo muy podrido anida en su hermana.

Amma está repitiendo lo que ha visto en su casa. En la cena con el editor del periódico la vemos adoptar una manera de hablar muy de Adora, y aunque Camille se da cuenta (y ve también ese “llama a mamá” que la pobre Mae lleva escrito en una mano), parece no querer pensar en lo que eso significa. La ponzoña se extiende porque la llevan dentro.

El centro de ‘Heridas abiertas’ está en los contrastes de sus mujeres
Valentina Morillo y Marina Such comentan lo que les ha parecido la primera mitad de la temporadafueradeseries.com

Desde luego, la última escena va a ser lo más comentado de Heridas abiertas, pero no debería ser lo único. La manera en la que Camille elige sacrificarse para salvar a Amma de los “cuidados” de su madre, ya que no pudo hacerlo con Marian, o cómo Richard, por fin, demuestra ser un detective con algo de olfato, o cómo la dirección de Jean-Marc Vallée nos enreda en la tela de araña malsana en la que se mueven todas las mujeres Crellin-Preaker…

Y las mujeres que protagonizan las novelas de Gillian Flynn.

Amma, en uno de sus momentos más inquietantes. (Fuente: HBO)

Desde el principio, Heridas abiertas se preocupa de mostrar que Amma es contradictoria, manipuladora, infantil, misteriosa… Todo a la vez. Como dice la propia Flynn en una entrevista en Rolling Stone, se van dejando migas de pan emocionales, y la impresionante interpretación de la joven Eliza Scanlen se encarga del resto. Siempre tiene un aura inquietante a su alrededor, sobre todo en esa noche en la que se va de fiesta con Camille, y al final sabemos por qué.

Aquí no hay sentimentalismos ni moralejas, sino un pantano de traumas, relaciones dependientes más que tóxicas, sentimientos de ira que no encuentran una vía por la que canalizarse y, en el centro, una mujer a la deriva por el peso de su pasado y de muchos asuntos sin resolver. Si Perdida era cínica hasta la médula, Heridas abiertas es brutal y malsana. Y no pide perdón por ello.

‘Heridas abiertas’ está disponible al completo en HBO España.

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