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Crítica: ‘I am the night’ podría haber sido un noir más original

La miniserie de TNT termina de un modo poco memorable, aunque deja momentos inspirados

India Eisley, como Fauna Hodel. (Fuente: TNT)

Esta crítica se ha escrito tras ver la temporada completa de ‘I am the night’.

La Dalia Negra, las revueltas raciales que convirtieron el sur de Los Ángeles en una zona de guerra, el surrealismo tomado de manera literal, una joven descubriendo a su familia biológica, un reportero al que persiguen los fantasmas de su paso por la guerra… I am the night tiene muchos ingredientes para ser un noir que destaque. Puede apostar por el clasicismo de los 40 o por algo más atrevido, que realmente esté en consonancia con la historia completamente increíble que narra.

Porque que tu protagonista descubra, tras años de creer que es mestiza y pobre, que en realidad es blanquísima, rica y nieta-hija de un ginecólogo poderoso, perturbado y asesino es suficiente para atreverse a tomar riesgos, sobre todo estilísticos. Ya que el guión incluye bastantes licencias artísticas para que la historia de Fauna Hodel sea más interesante (en la realidad, todo fue más prosaico), la puesta en escena o el enfoque que se le da a la trama podrían haber contribuido igualmente a ello.

Pero no ocurre. I am the night es una miniserie bien rodada, con una buena interpretación de Chris Pine y una India Eisley que hace lo que puede con un personaje al que le cuesta tomar las riendas de su camino, en lugar de dejarse arrastrar. Los dos, además, tienen una peculiar química juntos que oscila entre lo casi fraternal, el amago de amistad, la necesidad uno del otro para salir de ese atolladero y, a veces, hasta bordea lo romántico. El quinto episodio, en el que viajan a Hawai en busca de Tamar Hodel, funciona en gran parte gracias a la unión de ambos actores.

Cuando Fauna se queda sola, la historia decae, y lo hace porque es un personaje que, durante mucho metraje, resulta unidimensional. Está lastrada por el hecho de que es una adolescente que se ve superada por todo lo que va descubriendo, aunque se gana su momento de redención al desmontar la fachada de artista sofisticado que George Hodel se ha creado como parte de su fantasía. Y también por que el entorno del que proviene no acaba de estar del todo bien perfilado.

Chris Pine, como Jay Singletary. (Fuente: TNT)

Tampoco Hodel consigue ser el psicópata cuyos buenos modales y charla culta tienen que impresionar, aparte de resultar inquietantes. Su intérprete, el veterano de Broadway Jefferson Mays, ya tiene una mirada de depredador, pero se queda un poco en eso. I am the night nos cuenta que el rechazo que sufre por parte de grandes artistas como Rachmaninoff, que no creen que él tenga la pasión para ser también un artista, le empuja a sumergirse en un mundo artístico que se toma al pie de la letra, que imita sin comprenderlo, como un loro con instintos asesinos. Lleva el surrealismo a la conclusión lógica y macabra, perdiendo de vista que es un movimiento simbólico, como bien le echa en cara Fauna.

Y casi es también el mal que aqueja I am the night, que se toma toda su trama de un modo demasiado literal. Hay destellos de algo mucho más extraño y estimulante con esas visiones del toro como representación del impulso de matar que tienen tanto Hodel como Jay y, en cierto momento, Fauna, o en todo lo que rodea a Corinna Huntington, siempre bordeando la parodia, pero se quedan en eso, destellos.

También resulta una contraposición interesante que se vea el humo de los disturbios a lo lejos desde las ventanas de la casa de George Hodel, o que ese blanco rico sólo le diga a Terrence que no aparque ahí porque es martes y le van a poner una multa. Queda muy clara la separación social y racial entre los dos mundos en los que se mueve Fauna, y que dividen la ciudad.

Esa exploración de los dos mundos se echa más en falta (o cómo Fauna siempre está tapando que es mucho más inteligente de lo que parece). Los temas que se tocan en la miniserie, se tocan de forma superficial, pero también hay que destacar algunas escenas que sí funcionan a la perfección, como el momento en el que Jay se queda atrapado en la morgue, la confrontación final entre Fauna y Hodel o planos como la marcha de ella por entre el humo de los edificios en llamas y la Guardia Nacional de patrulla.

De todos modos, no es una pérdida de tiempo acercarse a la historia que sirvió de inspiración para Chinatown (John Huston formaba parte del círculo de amigos de George Hodel). I am the night podrá no terminar de sacarle todo el partido posible a lo que cuenta, pero es correcta y un ejemplo de noir de California que tiene muchos fans, y que nunca pasa de moda.

‘I am the night’: The Rolling Stones son la música perfecta para los Hodel
La serie utiliza una de sus canciones menos conocidas para ambientar una performance artísticafueradeseries.com

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