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Crítica: La 2ª temporada de ‘The Marvelous Mrs. Maisel’ es pura fantasía

Hay un pacto con el espectador para suspender la incredulidad y disfrutar de una historia optimista, vital y repleta de color

(Fuente: Amazon)

Esta crítica se ha escrito después de ver la segunda temporada completa de ‘The Marvelous Mrs. Maisel’. No contiene spoilers.

En el capítulo dedicado a Amy Sherman-Palladino en el libro Dueñas del Show, Joy Press dice que Stars Hollow (el pueblo ficiticio de Las chicas Gilmore) siempre había sido una fantasía escapista sobre una América más amable, inteligente e izquierdista. Ese concepto de fantasía escapista es el que mejor sirve para describir el mundo de The Marvelous Mrs. Maisel.

En la segunda temporada de la serie, los personajes se mueven en escenas coreografiadas como una película musical o una gran obra de Broadway. Hay un ritmo vertiginoso en la forma en la que los personajes entran y salen de plano y en la que cada respuesta empieza en el segundo en el que un personaje deja de hablar, sin pausa para respirar. Lo vemos en las escenas en casa de los Weissman en las que los personajes entran y salen de las habitaciones mientras la cámara se mantiene fija en el pasillo, cuando la familia llega a su casa alquilada en Catskills, en los momentos Las chicas del cable, en la escena de Abe seguido por sus alumnos cual peripatéticos a Aristóteles, o en el final del episodio de la teletón.

(Fuente: Amazon)

Aunque The Marvelous Mrs Maisel aún no exisitía cuando Joy Press escribió Dueñas del Show, en el capítulo dedicado a su creadora nos dicen de dónde viene esa influencia cuando leemos que la madre de Amy Sherman-Palladino fue bailarina de musicales en Broadway, que ella misma se formó como tal, y tuvo la oportunidad de participar en el musical itinerante de Cats pero en aquel momento eligió entrar a la sala de guionista de Roseanne. Su pasión por los musicales la hemos visto a escala más pequeña en Las chicas Gilmore y en su serie Bunheads, pero aquí ha tenido la oportunidad de disfrutar de su ambición. Esa habilidad para coreografiar las escenas se la debe a Leslie Linka-Glater (Twin Peaks, Homeland, Las chicas Gilmore). Sherman-Palladino dice que fue ella quien la enseñó a dirigir y la técnica de filmar a actores que hablan mientras caminan, “Linka-Glater es bailarina y sabe cómo mover la cámara”.

La fantasía ha estado desde el principio, solo hay que mirar la tipografía del título de la serie que, además, incluye el adjetivo maravillosa. La hay en las escenas con bailarines en los puentes de París, cuando Midge entra en un cabaret de París o cuando recuerda el día en que Joel le pidió matrimonio. La serie ha hecho un pacto con el espectador en el que si aceptamos suspender la incredulidad podemos disfrutar de una historia optimista, vital y repleta de color. Una historia en la que nada es hiper dramático porque Amy Sherman-Palladino quiere que disfrutemos viendo su serie.

El mundillo de los monólogos sigue siendo complicado para las mujeres, la polémica de que no son divertidas es aún muy reciente, y por supuesto lo era más en la época en la que se ambienta The Marvelous Mrs. Maisel.

“La comedia se alimenta con la opresión, la tristeza, la decepción, el abandono y la humillación. ¿Quién sabe mejor de estos temas que las mujeres? O Stan”.
-Midge en ‘Mid-way to Mid-town’ (2×02)

La serie aborda el tema en varios de sus monólogos de forma brillante y siempre con humor. No ignora el sexismo imperante, pero elige que sea Midge quien nos cuente sus peores experiencias en su conversación con Benjamin y nos evita así tener que presenciar una situación en la que sea vejada, porque The Marvelous Mrs. Maisel quiere entretenernos y deslumbrarnos para que escapemos de las miserias de la vida real.

(Fuente: Amazon)

También podemos aplicar esta lectura a la trama de Rose, personaje revelación de la temporada con un arco exquisito en los dos primeros episodios. Cuando regresan a Nueva York y la vemos en la mesa de la cocina, mientras la vida pasa a su alrededor, entendemos la depresión y frustación de otras tantas mujeres en su situación, pero la serie no quiere tomar ese camino y por eso Abe, que nunca dejará de ser Abe, pero que aprendió a escuchar a su esposa en ese viaje, le da la oportunidad de que haga lo que sabe que necesita.

No hay drama tampoco con los hijos de Midge, el niño bebe un poco de cerveza sin que haya consecuencias y no se produce ningún accidente, no se enferma y no hay ninguna resolución traumática. Nadie le dice a Midge que es una mala madre y que debería estar en casa cuidando a sus hijos porque esa sería otra serie.

Pero tampoco hay intención de convertirla en una heroína de manual. Aunque parece que Midge lo hace todo perfecto, no solo sus brillantes y milimetrados monólogos, supuestamente improvisados, también en situaciones como la primera escena de la temporada en la que atiende ella sola todas las llamadas mientras le hace un masaje a una compañera que lo necesita: la serie permite que en la boda de su amiga se equivoque precisamente con lo que la convierte en una estrella.

(Fuente: Amazon)

Y no escribe una historia en la que su personaje represente a todo el género femenino con la imagen idealizada de la mujer independiente, Midge sigue viviendo en casa de sus padres y sin complejo alguno siempre cuenta con que puedan ayudarla económicamente. Si puede lanzarse a vivir su vida profesional es porque cuenta con una red de apoyo, la serie es consciente de su privilegio. En la tercera temporada probablemente veremos si su elección final compensa el sacrificio personal que ha asumido, pero con lo que siempre podremos contar es que lo hará con una sonrisa y brillando en el colorido universo de la serie.

‘The Marvelous Mrs. Maisel’ está disponible en Amazon Prime Video.

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