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Crítica: ‘Lincoln Rhyme: Cazando al coleccionista de huesos’, para verla del tirón

La recta final de la primera temporada la convierte en muy recomendable

Lincoln y su ayudante Claire. (Fuente: IMDB)

Esta crítica se ha escrito tras ver la primera temporada completa y no contiene spoilers.

Lincoln Rhyme: Cazando al Coleccionista de Huesos aparecía a principios de año con una propuesta que iba algo más allá de la mera procedimental y que recuperaba la historia de las novelas que tantas páginas dio Jeffery Deaver. La serie ha podido verse en AXN y, emitida su primera temporada, la impresión es favorable y, sobre todo, ha ido mejorando conforme avanzaban los episodios.

Reconozco que, aunque la idea inicial me pareció buena, a medida que pasaban las primeras semanas sus defectos iban pesando y hacían de ella una serie relegada para momentos de ver algo ligero. Sin embargo, a veces es bueno no dar por perdido un título cuando empieza a decepcionar (otras hace que acabes viendo 15 temporadas de Mentes criminales por si acaso, también es verdad). Y este es uno de esos casos; el último tercio de la temporada hace que el viaje haya valido la pena y está hecha para ser devorada del tirón.

Pese a que la química entre ellos Lincoln y la agente Amelia Sachs tarda en llegar, sí es cierto que consiguen darle cierta veracidad que hace que no sean un descubrimiento mutuo de la noche a la mañana. Algo parecido pasa con el reconocimiento a ella, asignada a Lincoln tras una carambola que nada tenía que ver con el camino habitual de promoción. Visto en perspectiva, es bueno que se alimente capítulo a capítulo la forma de relacionarse, aunque siendo honestos, en algunas ocasiones sigue chirriando.

(Fuente: AXN)

Lincoln Rhyme es permanentemente asistido por una ayudante cuyo papel se limita bastante a pasarle vasos de agua, una pérdida de oportunidad para dotar de profundidad al papel protagonista que, por lo demás, tiene una intensidad excesiva (pecado que tiene toda la serie). Algo parecido ocurre con el resto de ayudantes; hasta el momento han hecho demasiado de acompañantes de comparsa y estaría muy bien dibujarlos y aprovecharlos en una segunda temporada.

Pero lo que funciona, sin duda, es la enemistad con el coleccionista de huesos. El actor escogido (aunque se desvela en muy poco tiempo, no os lo destriparé) es una buena elección y el camino que recorre resulta bastante interesante. Sobre él recala la mayor de las virtudes de una serie que, pese a que aún no ha sido renovada, nos deja con un final que hace pensar que habrá continuación.

El coleccionista es malo, pero no tiene una de esas maldades que le haga carecer de empatía. Siente y padece, y lo hace de una forma suficientemente mezquina y descontrolada como para que todas las situaciones tengan un componente de riesgo y de pérdida del control. Y además no estiran el chicle; si estás cansado de series donde eternizan los enfrentamientos, este es tu título. En tan solo diez episodios da tiempo de presentar personajes, hacer crecer el poso acompañado de una serie de casos (en demasiadas ocasiones carentes de interés, lo reconozco) y de una escalada en los últimos capítulos que te lleva a querer continuar con ella.

‘Lincoln Rhyme: Cazando al Coleccionista de Huesos’ está disponible en el servicio bajo demanda de AXN.

‘Lincoln Rhyme: Cazando al Coleccionista de Huesos’, más allá del procedimental
La serie supera al género tradicional, metiéndose entre los títulos con una propuesta diferentefueradeseries.com

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