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Crítica ‘Los Conner’: la vida sigue sin Roseanne

La familia Conner

Esta crítica está escrita en el transcurso de la temporada actual de Los Conner y contiene spoilers.

Roseanne, la que fuera la gran comedia de los 80 volvía a las pantallas y en 2017 ABC anunció su regreso con el elenco al completo y bajo el mismo nombre. La serie era una continuación de la anterior pero 20 años más tarde, ya que acabó en 1997, pero su protagonista lo tiró todo por la borda por un comentario en twitter y Disney cortó toda relación con ella.

Cuando creíamos que ya no íbamos a disfrutar de esta comedia porque no teníamos a la gran Roseanne Barr, nos sorprendieron en 2018 con Los Conner. Reconozcamos que los spin-off son polémicos y siempre traen una carga pesada a sus espaldas y el de Roseanne ha traído cola pero ha sobrevivido porque su protagonista no era tan importante como los diálogos y parte de su elenco: Laurie Metcalf, Lecy Goranson y el gran John Goodman la han salvado. ¿Y Sara Gilbert? pues está pasada de rosca continuamente.

Los Conner, continúa siendo una familia de clase obrera que lucha por sobrevivir en Lanford, Illinois, de una manera que nunca antes lo habían hecho. Los hijos ya son mayores ¿no deberían cuidar ellos de sus padres? pues no, señoras y señores, lo mejor es ser una carga añadida y ese es el problema que tiene esta serie: el agobio que causa. Vivir al límite constantemente machaca pero cuando lo sobrecargas puede resultar más que una comedia un drama.

Tras la muerte de Roseanne, Dan tiene que entender que ahora es viudo y que sus hijas no ayudan si no que traen problemas. Darlene aporta dos hijos de su matrimonio con el conocido David, su novio del instituto; la niña es una malcriada y el niño es un chaval con un CI superior a la media que se ve estancado en una familia que no va a poder ayudarle a triunfar en la vida por falta de recursos.

Los hijos de Darlene

Becky por su parte, es una alcohólica que se queda embarazada y que no está con el padre de su retoño porque fue un lío de una noche; un inmigrante ilegal adorable con el que se casa a escondidas para poder ayudarle. Recordemos que ella era el cerebrito de la casa, la empollona que siempre estaba estudiando y, ahora, con un bebé, ayudando a su tía en el restaurante que han reabierto tras la muerte de Roseanne, es cuando ha decidido estar sobria, volver a estudiar y casi no aportar. Querida mía: quizás no te deberías haber casado cuando eras adolescente y haber cumplido tu sueño. Vamos, digo yo. ¿Pero quién no le hace caso a las hormonas a los 16? Ahora bien, el personaje de Becky es de los que más nos aporta en los Conner a día de hoy y las conversaciones con su hermana y su tía de lo mejorcito que podemos ver.

Becky y Darlene

Lo que no podíamos esperar es que el tonto del hermano fuera el que triunfara en la vida tanto a nivel personal como laboral. Es el único que tiene un trabajo estable, vive fuera de la casa y está casado con una militar. Cierto es que, como trabaja tan mal, podemos pensar que han preferido que salga tarde, mal o nunca, pero eso sí, la niña vive la mitad del tiempo en la casa. Cuantas más cargas, mejor.

¿A que no recuerdas ni el nombre del chaval?

El personaje de Sara Gilbert, Darlene, nos trae por la calle de la amargura. Más oscura que cuando era adolescente, nos muestra una mujer amargada por la vida que no ha podido conseguir. Quería ser periodista que es lo que estudió pero no ha triunfado y, tanto ella como su hermana, han estado trabajando en la antigua fábrica donde antes lo hacían su madre y su tía. Como madre es despegada y absorbente a la vez, una pura contradicción que está volviendo locos a los hijos y con razón. Regresa a casa tras la muerte de su madre para ayudar al padre pero es una clara excusa para poder sobrevivir ella tras el divorcio de David.

David y Darlene

Obviamente el amor llama de nuevo a su puerta y esta chica lo destruye porque ser feliz no es lo suyo. La pena es que el nuevo amor es un actor al que adoramos Jay R. Ferguson (Mad Men) y que nos alegra la serie con unos diálogos maravillosos acompañados de una ironía de lujo por lo que nos daría mucha pena que desapareciera de Los Conner. A Darlene le ha ofrecido todo en bandeja de plata y ella lo ha destruido e infravalorado que es lo que mejor que se le da hacer.

Si hablara ese sofá…

Por su parte Laurie Metcalf, Jackie, es la que salva la serie en todos los sentidos. Antes era la hermana graciosa de Roseanne, ahora es la tía, tía abuela, cuñada,… que en los momentos más duros hace que soltemos la carcajada. Durante la pandemia, los episodios eran excesivos con el tema y Jackie salvó más de la mitad con su humor y esa personalidad diferente y chispeante que hace que viva bajo el lema de «nunca rendirse ante la adversidad» y, de esta manera, ha sido el salvavidas de la familia, en especial el de Dan, por mucho que tengan opiniones diferentes. El que no lo quiera reconocer está ciego.

Dan y Jackie

Por último el patriarca. Dan ha aceptado todo lo que le ha venido encima: hijos, viudedad, nietos, nuevas parejas de sus hijas de sus nietos, deudas, paro,… Así pues, a John Goodman no le podíamos dejar solo y encontrarle a alguien con la que siempre íbamos a hacer la comparativa no era lo lógico, por eso, nadie mejor que la maravillosa Katey Sagal (Matrimonio con hijos, SOA) para hacer que Dan vuelva a enamorarse. Rockera, trabajadora y sexy, Louise era lo que faltaba en esa casa de locos para completarla y poner los puntos sobre las íes.

Louise y Dan

¿Hay que ver Los Conner? Pues si te gustó Roseanne y si olvidamos la temporada de la pandemia creemos que no deberías perdértela.

Los Conner se emite en España en Neox

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