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Crítica: ‘Monzón’ no convence pese a sus momentos acertados

El tono por el que se ha optado da un aire histérico que le hace perder de vista los puntos interesantes

Carlos Monzón en sus años de cárcel. (Fuente: Netflix)

Hace unas semanas Netflix estrenaba en España la serie Monzón, una producción argentina que explica la trayectoria profesional y personal del boxeador Carlos Monzón, a raíz de la muerte Alicia Muñiz, su pareja de entonces. De alguna manera, repite ciertos puntos del caso de O. J. Simpson, sólo que esta vez el acusado sí fue condenado por asesinato.

El atractivo es evidente para los que nos interesa el true crime. Además une el narrar la trayectoria de alguien que, por su nacionalidad y deporte, es menos conocida que la de O. J., aún siendo un personaje de renombre en su país y disciplina. Pero, pese a lo interesante de la premisa, ya adelanto que es una serie irregular, demasiado larga y que no logra compensar sus defectos con sus virtudes.

El problema inicial (aunque no creo que sea lo que más pese) es su número de episodios. 13 capítulos son demasiados para un caso que, en esencia, es simple. Eso no quita para que sea dramático y pueda ser utilizado para explicar un reguero de temas por los que, sin embargo, pasa de puntillas. Pero los hechos, en sí, son sencillos. Víctima y acusado aparecen a los pies de una balconada y debe descubrirse si él saltó para salvarla (tal y como expuso), o si la mató y posteriormente se lanzó con ella para encubrirlo.

Tras el hito del que parte todo, se nos narra la trayectoria de un chico desde una cuna muy humilde hasta llegar a lo más alto del mundo del boxeo. Aunque a todas luces se excede en duración, con ciertos recortes podría ser interesante. Los minutos son un lastre, pero con todo, tampoco es el mayor de los problemas. Se antoja aburrida en ocasiones, pero se deja ver y, sin embargo, sí explica cosas del funcionamiento del boxeo y de ciertas figuras públicas de los años 60 y 70 que resultan curiosas.

Alicia Múñiz en una imagen de la serie. (Fuente: Netflix)

Pero sin duda su mayor pega es el tono. Aunque en ciertos momentos logra coger un aire más serio en el que rescata declaraciones y escenas televisivas de entonces, el tono principal es demasiado histérico, llegando incluso a banalizar una historia de la que se podrían contar y extrapolar muchos temas. Guardando distancias, si bien en el caso de la serie sobre Lorena Bobbit se usaba la excusa para un bien mayor y una crítica general muy acertada, -sirviendo precisamente de ejemplo de cómo tratar temas que pueden caer en lo pornográfico- el de Monzón es un ejemplo de lo contrario.

Y es una verdadera lástima, porque detecta los cabos de los que podría tirar, explicitándolos en varios momentos. Sin embargo le pueden las ganas de hacer algo que contenga muchos gritos y situaciones personales. Una contra que, además, se nota de una forma escandalosa en su final. Cuando parece que ha cogido un sendero bueno y que puede acabar en un episodio potente y de calidad, donde todo valga la pena, agarra el camino de la afectación y no lo suelta, llegando a zanjar el juicio, literalmente, con dos líneas de texto en pantalla. Una decisión que no puedo más que criticar.

Sin embargo es que el discurso está presentado. Echando la vista atrás, era algo comentado que Monzón tenía un lado violento que mostraba a sus parejas, perdiendo los estribos y golpeándolas. Todo el mundo sabía algo que nadie denunció, y se llegó a comentar en platós. Sería pues una magnífica ocasión para dar un paso más y hablar de esas situaciones conocidas por todos que durante décadas hemos tapado. Por contra Monzón lo expone en unos pocos minutos y sigue hacia adelante, dando mucha más relevancia a escenas en donde la histeria es evidente.

Posiblemente, si hubiera optado por explicar algo del proceso judicial, y a materializar las investigaciones previas de las que se nos hace partícipes, esta crítica sería muy distinta. Pero estaríamos hablando de otra serie. De una bastante más interesante, además. Una oportunidad perdida que quizás alguien recoja algún día.

‘Monzón’ está disponible en Netflix.

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