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Crítica: ‘Morir de pie’, un quiero y no puedo de cómicos en Los Ángeles

La serie de Showtime, producida por Jim Carrey, llega el 5 de junio a Movistar+

Melissa Leo es Goldie, la propietaria del club de ‘Morir de pie’ (Fuente: Movistar+)

El mundo de la stand-up comedy resulta fascinante para muchos estadounidenses. Esas personas que se atreven a ponerse delante de un micrófono a hacer chistes sobre su vida (o sobre la vida en general), en el escenario de un club donde la clientela lleva, muy probablemente, unas copas de más y les va a gritar y a abuchear si no le gusta lo que cuentan, generan un gran interés. Los más exitosos consiguen llenar estadios con sus shows de monólogos, venden discos con ellos y hasta crean series de televisión ligeramente autobiográficas, y también suelen tener unas personalidades complejas y llenas de traumas.

Andy Kaufmann, Lenny Bruce o hasta John Belushi eran cómicos brillantes que utilizaban sus demonios internos para conseguir los chistes más divertidos e innovadores, pero que terminaban empujados hacia la autodestrucción absoluta (Bruce y Belushi murieron de sendas sobredosis), así que no es de extrañar que a la audiencia le interese saber más cosas de ellos. ¿Por qué eran así? ¿Cómo consiguieron llegar hasta la cima? ¿Qué les supuso el éxito?

Morir de pie (título español de I’m dying up here) va a responder a algunas de esas preguntas. La serie de Showtime, que se estrena el 4 de junio (el 5 llegará a Movistar+), está basada en un libro sobre la escena de la stand-up de Los Ángeles en la década de los 70, cuando Johnny Carson se llevó allí la grabación de The Tonight Show desde Nueva York y la ciudad se vio inundada por aspirantes a comediantes que soñaban con la oportunidad de salir por televisión con el legendario presentador.

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Los protagonistas de Morir de pie son varios cómicos amateur que están, precisamente, persiguiendo la posibilidad de dedicarse profesionalmente a ello, de llamar la atención del cazatalentos de Carson y recibir el espaldarazo de contar sus bromas en su programa y, con suerte, hasta sentarse en el sofá a su lado. Para ello, pasan todas las noches en el club de Goldie (Melissa Leo), que les dice cuándo están preparados o no para actuar en su escenario principal, y que puede sugerir sus nombres a la gente de The Tonight Show.

El ambiente, por supuesto, es de competitividad máxima, una competitividad que, en ocasiones, genera envidias y malos rollos. Y la combinación de las actuaciones nocturnas, las drogas, la adrenalina de salir al escenario y la presión de impresionar a Goldie lleva también a que la relación entre todos ellos sea peculiar y volátil.

Morir de pie nos lanza directamente en medio de esos cómicos mientras ven como uno de los suyos actúa en The Tonight Show, pero desde el principio empiezan a vérsele las costuras a la serie. La ambientación en los 70, por ejemplo, está demasiado forzada, es excesiva, y Goldie es un cliché ambulante de frases hechas.

Entre los monologuistas, sus retratos iniciales son demasiado burdos y arquetípicos, especialmente el tipo cínico que considera que es mejor que todos los demás, pero que el mundo no sabe reconocer su grandeza. Sólo ofrece cierta promesa de algo interesante la joven que quiere contar chistes de mal gusto, o un poco más arriesgados, pero a la que todos quieren encasillar en el rol de rubia ingenua.

Un crítico estadounidense decía que Morir de pie quería ser una de esas observaciones de músicos de Cameron Crowe, sobre todo las de Casi famosos, pero que acababa cayendo en Roadies, su serie sobre los técnicos que viajan con los rockeros en sus giras. No hay nada novedoso y tampoco se cuenta nada especialmente interesante en las vidas de esos cómicos. Sí, son brillantes porque están torturados. Y poco más.

De hecho, todos ellos pueden resultar un poco irritantes y cargantes. Y los dos novatos que llegan desde Boston, un par de ingenuos irresponsables que se comportan como si les debieran algo.

Al menos, las partes de monólogos que vemos sí tienen algunos chistes divertidos, y es cierto que, más adelante, la serie puede evolucionar hacia algo mejor. En su principio, es una mirada más bien superficial a un mundo con la que Morir de pie está claramente fascinada, sin transmitir al espectador por qué debería fascinarle a él también.

Las notas de Fuera de Series:

En Fuera de Series puntuamos nuestros análisis en una triple escala de 1 a 5, inspirada en la que usa Little White Lies, en función de lo deseosos que estábamos de ver la serie (“Antes”), lo que nos ha parecido viéndola (“Durante”) y las ganas de ver más y de comentarla con más gente tras hacerlo (“Después”).

Movistar + puso a disposición de la prensa tres episodios de la primera temporada.

Antes: 2

El mundo de la stand-up comedy nunca me ha interesado demasiado. No soy especialmente fan de ‘Seinfeld’ y los monólogos de humor no son lo mío, así que me acercaba a ‘Morir de pie’ con cierto desinterés.

Durante: 3

Nada en el tratamiento de personajes o en las historias que cuenta el arranque de la serie ha hecho nada por aumentar mi interés. Hay algún personaje con potencial, pero la sensación de “esto ya lo he visto en otra parte” es demasiado intensa.

Después: 3

Quizás los fans de los cómicos de stand-up acojan con mejor disposición ‘Morir de pie’. Por mi parte, no creo que continúe con ella.

‘Morir de pie’ se estrena el 5 de junio en Movistar Series.

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