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Crítica: Ojalá ‘Las escalofriantes aventuras de Sabrina’ fueran más cortas

Qué bonita les habría quedado una temporada con menos episodios

(Fuente: Netflix)

Esta crítica se ha escrito después de ver completa la parte 2 de ‘Las escalofriantes aventuras de Sabrina’.

Ya comentamos en nuestra crítica de los primeros cinco episodios de esta tanda de Las escalofriantes aventuras de Sabrina que el arranque era muy lento para como habían quedado las cosas en los últimos de la anterior, porque el especial navideño lo podemos considerar como una coda de aquello. La cosa no remonta hasta los tres últimos, cuando sale a la luz la profecía esperada, Sabrina adquiere nuevos poderes y nos cuentan, por fin, qué papel jugaba en todo esto, cuál era la verdadera función de Lilith y cuál era el plan de Satán.

Ese antepenúltimo episodio, Los milagros de Sabrina, sirve para que confluyan los personajes del mundo mortal y el satánico de forma natural. Y demuestra que la serie de Sabrina funciona mejor cuando se usa la magia negra y hacerlo tiene consecuencias; no queremos ver a los estudiantes de la Academia de las Artes Oscuras interpretando obras de teatro ni haciendo espectáculos de magia tradicional.

(Fuente: Netflix)

El episodio siguiente juega con el tropo de los dobles, un recurso utilizado mil veces (además en esta misma serie, y solo dos episodios antes, con Ambrose y Hilda) con el que cuesta mucho sorprender y que aquí se resuelve de forma muy anticlimática con los poderes de Roz. Siguen sin saber qué hacer con los amigos mortales de Sabrina y los usan como instrumentos del guion, como en ese caso. De los tres, Theo es el más interesante y lo es por su viaje personal, pero su participación en la trama es anecdótica.

De la aparición del mismísimo Satán, lo mejor es la historia de Lilith. Y que sea el padre de Sabrina. Bueno, más o menos. El momento musical de El fantasma de la Ópera fue… curioso. No desentona en una serie como esta, pero pone al Señor Oscuro a la altura de cualquier angelito inocente.

(Fuente: Netflix)

Pero mejor pensemos qué podemos esperar en la segunda temporada. Sabrina quiere rescatar a Nick y para ello cuenta, ahora parece que sí, con sus tres amigos del insti. Ya veremos la que lía, pero si para recuperar a Nick en cuerpo y alma necesitan otro cuerpo vasija, una opción puede ser que Ambrose y Prudence en sus aventuras como cazadores de brujos malos atrapen a Blackwood y lo usen para tal efecto. Así también nos libramos de él porque es un villano de cartón muy cansino.

Lo que me da más curiosidad son las imágenes que nos muestran del nacimiento de Sabrina en las que hay dos bebés, ¿os acordáis de que Sabrina, la bruja adolescente tenía una gemela malvada? Katrina. Aquí va un emoticono sacando la lengua que no pongo porque no lo permite nuestro manual de estilo.

A pesar de todo, le daré una oportunidad más a la serie porque me gusta su universo y porque me deben el episodio dedicado a Salem, pero espero que cambien la estructura dramática. Cada parte de esta primera temporada fue un volver a empezar repetitivo (Prudence, por ejemplo, vuelve a tener el mismo arco de semivillanía, mi padre me decepciona, me convierto en aliada), un episodio a la mitad que corta el ritmo (sueños y tarot) y tres episodios finales en los que remonta. El arco que dibujan ambas partes no es el de una temporada sino el de dos, aunque solo hayamos visto una.

Solo puedo imaginar lo mucho que habríamos disfrutado con una primera entrega de 13 episodios. O diez.

Crítica: ‘Las escalofriantes aventuras de Sabrina’ arrancan lentas en su regreso
En su segunda temporada, la serie vuelve a caer en los vicios de sus primeros episodiosfueradeseries.com

‘Las escalofriantes aventuras de Sabrina’ está disponible en Netflix.

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