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Crítica: ‘Orange is the New Black’ en 72 horas - Fuera de Series
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Crítica: ‘Orange is the New Black’ en 72 horas

Comentamos lo mejor y lo peor de los tres intensos días que se narran en la quinta temporada de la serie

Imagen promocional episodio 5×06 (IMDB)

Por si alguien se despista: en este artículo hay spoilers de las cinco temporadas de ‘Orange is The New Black’

El tráiler de la quinta temporada de Orange is The New Black prometía una revolución, una lucha por el cambio, contra las injusticias y porque no se olvidara, ni ignorara el nombre de Poussey Washington. También prometía caos y ha sido el caos lo que ha marcado los 13 episodios de la última entrega de la serie.

A diferencia de otros años, en esta ocasión los eventos de OITNB se han narrado casi en tiempo real: 72 horas a partir del cliffhanger de la cuarta temporada en el que dejamos a Dayanara rodeada por el 90% de las presidiarias y apuntando con un arma a Humphrey y a McCullough, a Judy King preparada para salir de la cárcel por la puerta de atrás, a Linda Ferguson en uno de los baños y a Piper junto a Álex decididas a no involucrarse con nada de lo que ocurriera en Litchfield a partir de ese momento. Por supuesto, nada sale bien.

Esa compresión del tiempo narrativo ha servido para generar la tensión esperada, pero también ha sido el culpable de que aquello que la serie sabe hacer mejor: mezclar el drama con la comedia, o utilizar los flashbacks de los personajes para contar algo sobre el presente de los personajes no funcionara como en anteriores ocasiones.

Los momentos más divertidos de esta quinta temporada no nos proporcionaron el respiro que necesitábamos. Al menos no en mi caso. Siempre he sentido que la comedia es necesaria en esta serie, no solo porque me hacen la vida más llevadera a mí como espectadora, sino porque siempre tuvo algo de mágico ver que los personajes disfrutaban de momentos en los que, lo más ordinario de la vida fuera de prisión, se convertía para ellas en experiencias extraordinarias que las hacían olvidar durante unas horas de donde estaban realmente.

Las situaciones más ligeras, resultaron demasiado forzadas dentro del contexto de la historia y nunca pude dejar de sentirme terriblemente incómoda con todo lo que estaba ocurriendo. Por poner un ejemplo, el episodio 5×04 (Litchfield’s Got Talent), con los guardias participando en el concurso de talentos, con cuyos momentos divertidos reconozco haberme reído, pero que no conseguí disfrutar realmente porque la situación en la que estaban todos se me hacía intolerable en todos los sentidos posibles.

La situación dramática de la que partía la temporada y que determinó el final de la anterior: el asesinato de Poussey, del que es culpable todo el sistema, y que representa una larga historia de violencia, abuso de poder y opresión contra la población negra de Estados Unidos propiciaba una situación extrema que las presidiarias de Litchfield podían aprovechar para exigir un cambio y requería una resolución emocional para los personajes.

Pero en esta última entrega, Orange is The New Black ha querido hablar de tantas cosas que la experiencia ha resultado frustrante. O quizá, esa sensación de frustración era la que quería transmitirnos, demostrando que, aunque la resolución hubiese sido diferente, la triste realidad, es que no hay cambio posible y, que si lo hubiera, sería temporal y solo en esa prisión. No lo sé. Si realmente esa era su intención, lo han conseguido, pero a nivel narrativo no me ha funcionado como esperaba.

Reconozco que, quizá, mi frustración nace de haberme hecho una idea totalmente opuesta a lo que planteó finalmente la serie, basándome en el espíritu del tráiler. Creí que iba a presenciar una utopía cuando las mujeres de Litchfield tuvieran durante unas horas el control de la prisión, pero la serie decidió mostrarnos la triste realidad de que el poder nos corrompe a todos.

Aun con todo esto, y a pesar de los parches que podría seguir comentando, Orange is The New Black sigue funcionando muy bien cuando explora las relaciones entre pocos personajes y sabe cómo mantenernos enganchados a la espera de su próxima temporada construyendo finales de temporada muy intensos en sus dos últimos episodios. Ahí estaré el próximo verano y volveré a verla en maratón como ya es tradición en mi casa.

Lo mejor

  • El emotivo y significativo homenaje a Poussey con los libros en los pasillos. Y volver a verla en el flashback de Taystee.
  • Los momentos de intimidad y cariño entre personajes, como Lorna y Nicky o la reconciliación entre Nicky y Red.
  • Flaritza.
  • Que Nicky se haya mantenido alejada de las drogas.
  • El monólogo de Taystee en la puerta de la prisión.
  • Las escenas de negociación con Caputo y Figueroa. Se reconocía todo lo que el sistema ha estado haciendo mal, daba esperanza en que un cambio era posible y funcionaban muy bien a nivel de comedia.
  • Que por fin haya muerto Piscatella y que no lo haya matado ninguna de ellas.
  • Que no le haya pasado nada a Suzanne.
  • A nivel emocional, el drama y la tragedia son demasiado potentes en esta serie, y hacen muy difícil decir que la temporada no me ha gustado.
  • El cliffhanger. Es un super cliffhanger. Demasiado cliffhanger.

Lo peor

  • Alex y Piper, una vez más, parecen estar en una serie diferente.
  • El episodio rodado como película slasher. Está bien conseguido a nivel técnico, pero lo odié, como concepto.
  • Lianne y Angie. Se me hizo totalmente insoportable cada momento en el que aparecieron en pantalla.
  • No es una queja como tal a nivel narrativo. O sí. La escena final de Pennsatucky me da mucho socorro.

Nota al margen

  • No pude evitar hacer un recuento cuando en el último episodio los guardias dicen que faltan 10 presas, porque los números no salen: en la piscina hay 10, pero Pensatucky y Chang están fuera y, además, tienen +1, porque han contado a Linda. No es de lejos lo más relevante de las trece horas de serie, pero no pude evitar que me llamara la atención.

Las notas de Fuera de Series:

En Fuera de Series puntuamos nuestros análisis en una triple escala de 1 a 5, inspirada en la que usa Little White Lies, en función de lo deseosos que estábamos de ver la serie (“Antes”), lo que nos ha parecido viéndola (“Durante”) y las ganas de ver más y de comentarla con más gente tras hacerlo (“Después”).

Antes: 5

Permití que el tráiler me creara unas expectativas que difícilmente iban a estar al alcance de la serie.

Durante: 3

Hubo situaciones que fueron demasiado incómodas para mí y, aunque suelo navegar muy bien los grises de la ética y la moralidad, cuando la dignidad personal entra en juego, lo llevo fatal.

Después: 4

Si tuviera la nueva temporada disponible, ya la habría visto. En maratón.

La quinta temporada de ‘Orange is The New Black’ puede verse en España a través de Movistar.

Los flashbacks de ‘Orange is the New Black’ que nos rompieron el corazón
Antes del estreno de la quinta temporada, repasamos el uso emocional de este recurso en la seriefueradeseries.com

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