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Crítica: ‘Sanatorio’, una pesadilla en el paraíso

Comentamos el arranque de la nueva serie de HBO España, un thriller de misterio

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(Fuente: HBO España)

Esta crítica se ha escrito después de ver los dos primeros capítulos de la miniserie ‘Sanatorio’. No contiene spoilers.

Nuestro subconsciente tiende a hacer asociaciones erróneas, y lo hace porque confundimos el léxico con el que las realizamos. Una muy común es relacionar la belleza con la bondad, incluso de manera casi automatizada creemos que es lo mismo. Sanctuary (Sanatorio en HBO España) es un claro ejemplo de ello. Un entorno bello e idílico sólo puede albergar cosas buenas; en absoluto sospecharíamos que tanta hermosura entraña maldad alguna. Sanatorio tiene todo lo necesario para querer ir y arrepentirte de haberlo hecho.

La miniserie está basada en la novela El Santuario del Diablo de la famosa escritora sueca Marie Hermanson, y consta de ocho capítulos. Rodada entre Trentino, Estocolmo y Roma, la serie ha sido producida por Yellow Bird (productores de Millennium y Wallander) y auspiciada por Creative Europe, dirigida por Enrico María Artale y Oskar Thor Axelsson (Atrapados, Stella Blomkvist) y escrita por Charlie Fletcher. La banda sonora está compuesta por Mokadelic (Gomorra).

Situémonos: Estocolmo, en la actualidad. Helena Brant (Josefin Asplund) vive una vida anodina en la capital sueca. Trabaja como teleoperadora nocturna, su empleo es aburrido y, para colmo, tiene un jefe con el que no se lleva bien. Una mañana, cuando regresa del trabajo, escucha un mensaje de voz en su móvil: su hermana gemela Siri (interpretada por la misma Josefin) la invita a ir a visitarla a un exclusivo y bucólico sanatorio llamado Himmelstal y enclavado junto a un valle del Trentino, Italia. Helena, agobiada por un suceso relacionado con su padre, y harta de su día a día, decide visitar a su hermana.

Después de un largo viaje, llega a las faldas de una montaña en el mismo Trentino. Dos empleados del sanatorio la esperan para subir en un teleférico y acceder al lugar, emplazado en lo alto de la montaña. Una vez arriba, Helena descubre un complejo lujoso y bello a la par, casi inimaginable. Helena se registra, deja sus pertenencias, móvil incluido, y se encuentra con Siri. Ésta le propone ir a su casa particular dentro del complejo.

Ya en la casa, Helena conoce a la vecina de Siri, Margot. Una cínica mujer inglesa, fumadora empedernida. Cuando están a solas, Siri le confiesa que ha ganado mucho dinero como agente inmobiliaria (y por tal motivo puede permitirse la estancia), pero que también ha estado en la cárcel por conducir borracha y provocar un accidente. Por eso está en Himmelstal. Más aún, Siri le confiesa a Helena que se ha enamorado de una mujer llamada Graziella; le enseña una foto donde Graziella posa y se ve un tatuaje en su muñeca.

Siri recibe una carta con una foto en su interior: Graziella aparece magullada y ensangrentada; su marido la maltrata. Siri le pide a Helena un favor: intercambiarse para poder visitar a Graziella. Pero Helena se niega. Es tarde, ambas se acuestan. Al día siguiente, Helena se despierta, deambula por la casa y descubre que está sola. Siri se ha ido.

Helena intenta por todos los medios denunciar el suceso, pero nadie la hace caso. Todos la toman por Siri. Es entonces cuando descubre que el hermoso e idílico sanatorio no es tal. Los médicos, el Doctor Silva (Philip Arditti) y el Doctor Fisher (Matthew Modine), el guardia de seguridad, las enfermeras y hasta su vecina Margot ocultan algo. Incluso ve a una residente del sanatorio el mismo tatuaje, y en el mismo sitio, que lucía Graziella en la foto. Helena asume que Siri no va a regresar y que el sanatorio está lejos de ser un lugar de recuperación. Helena comienza a vivir una pesadilla donde nadie parece ser quien dice ser y donde todos creen que ella es Siri. Sólo le resta una cosa: sobrevivir.

Sanatorio nos propone un thriller con tintes de terror psicológico. El comienzo de la miniserie me recordó a A Cure for Wellness (La Cura del Bienestar), de Gore Verbinski: un entorno maravilloso y bondadoso que engendra todo lo contrario.

La fotografía preciosista y elaborada te introduce en ese universo ayudado por la inquietante música de Mokadelic (muy en su línea de Gomorra); Artale y Axelsson alternan el punto siniestro en parajes espectaculares a plena luz del día con interiores muy fríos y desabridos, además de mantener un status quo inmerso en la desesperación de Helena y el lado oculto de los empleados y “usuarios” del sanatorio. La solvente interpretación de Josefin Asplund (Vikings), y el oficio de Bárbara Marten y Mathew Modine resaltan sobre el resto del elenco, manteniendo a buen nivel el rigor de los personajes.

Sinceramente, yo tengo mucho curiosidad por saber qué ocurre en Himmelstal, aunque no aceptaría invitación alguna para ir…

Cada viernes están disponibles dos nuevos episodios de ‘Sanatorio’ en HBO España.

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