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Crítica: ‘SKAM España’ muestra cómo tratar el bullying en su primera temporada

El remake de Movistar+ del original noruego cierra etapa yendo de menos a más

Las cinco chicas protagonistas de ‘SKAM España’. (Fuente: Movistar+)

Esta crítica se ha escrito tras ver la primera temporada completa de ‘Skam España’. No contiene spoilers.

Explicar lo que es el concepto de SKAM, a veces, no es sencillo. Es como decirle a alguien que no ves las galas de Operación Triunfo, si no sólo el 24 horas en YouTube, o que te tragas toda Eurovisión menos las puntuaciones; para cierto público, puede ser complicado hacerse a la idea de que una serie no está compuesta de episodios como tales, sino de vídeos de menos de cinco minutos de duración y de conversaciones de WhatsApp y actualizaciones de Instagram.

Así es como se lanzó originalmente esta serie juvenil en Noruega. Quería llegar a esos jóvenes que consumen casi todo su contenido audiovisual a través del móvil, más que en la tele o en el ordenador, y que no lo hacen a horas determinadas y en sitios concretos. Además, creaba la ilusión de que los personajes eran como ellos; si se publicaba un vídeo un martes a las 12:35 con una conversación entre dos de ellos, podía uno imaginarse que los estaba viendo hablar en la cafetería del instituto.

No era el caso, pero el naturalismo de la propuesta de la serie buscaba esa identificación, y se ha trasladado a todos los remakes que ha tenido, tanto en Europa como en EE.UU. SKAM España no ha sido la excepción. La serie de Movistar+ ha mantenido el lanzamiento en la web (con episodios recopilatorios de los vídeos de la semana que se emitían los domingos en #0) y el tono lo más pegado a la realidad posible.

Eva ha tenido que afrontar el ciberacoso. (Fuente: Movistar+)

También ha seguido, más o menos, las tramas de la original, pero según comentaban los fans en Twitter, se ha despegado de ellas en las resoluciones y en la evolución de algunos personajes. Porque lo más destacado de SKAM España es que ha huido del morbo, del escándalo, y ha querido retratar a sus jóvenes protagonistas bajo una luz más positiva. A Eva, quien ha centrando esta primera temporada, le pasan cosas que, para ella, casi son el fin del mundo, pero no hay regodeo en su drama. Los guionistas comentaban que estaban más interesados en ofrecer soluciones, herramientas para lidiar con determinadas situaciones a sus espectadores, y ese afán se ha notado.

También se ha notado que se ha querido construir bien a sus personajes primero, antes de lanzar esa trama sobre ciberacoso y bullying alrededor de la que girado la segunda mitad de la temporada. Era necesario que los espectadores conocieran perfectamente a Eva, sus circunstancias previas, su relación con su novio Jorge y con las que acaban siendo sus amigas para que lo que sufre más adelante realmente tenga peso. Y no sólo lo tiene, sino que está muy bien manejado.

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La interpretación de la actriz que interpreta a Eva (de la que Movistar+ no ha dado su nombre, como con el resto del reparto, pero a quien los fans han identificado rápidamente como Alba Planas) ancla todo el torbellino emocional de esta chica que se siente aislada por algo que hizo en verano, algo que es esa vergüenza inconfesable a la que hace referencia el título original noruego, y que no cree que merezca tener un grupo de amigas como el que se va formando capítulo a capítulo.

La manera en la que ella reacciona a ese acoso a través de redes sociales, y cómo evoluciona la dinámica en el grupo y en el instituto, resulta fácilmente identificable y, al mismo tiempo, da un rayo de luz a los jóvenes que puedan estar viviendo una situación similar. Para SKAM España, ese “it gets better de una campaña estadounidense contra el acoso a la comunidad LGTBI es su principal razón de ser.

Jorge y Eva. (Fuente: Movistar+)

Los clímax emocionales se van construyendo por acumulación, según vemos más vídeos y conocemos mejor a sus personajes. En ese aspecto, la amistad entre Eva y Nora ha sido de los aspectos más destacados de la temporada, lo mismo que el retrato de personajes como Amira o Lucas que, si SKAM España sigue el esquema de la serie noruega, centrarán temporadas posteriores.

Se ha evitado representar relaciones tóxicas y en todo momento hemos visto que sus personajes tienen, en general, buenas intenciones. Se equivocan y toman malas decisiones por desconocimiento, o porque no saben aún cómo gestionar determinados sentimientos y situaciones, pero la serie no ha glorificado ningún perfil que pueda ser considerado problemático, como el chico malote y guapo que trae locas a todas las chicas, y al que se derriba del pedestal rápidamente.

El naturalismo en las interpretaciones y en la manera en la que está rodada es su principal virtud, que se traslada a la manera en la que se lidia con los conflictos. La evolución de Eva acaba siendo muy satisfactoria, y la apuesta por mostrar la fraternidad entre las amigas es todo un soplo de aire fresco en este tipo de series que, muchas veces, tiran de la rivalidad entre chicas para construir sus historias.

SKAM España ha cerrado su primera temporada aportando otra manera de afrontar una ficción juvenil, una que va más allá de su “emisión” transmedia y que intenta conectar con su público siendo honesta con el retrato de sus personajes, y sin dar sermones ni ser paternalista.

La primera temporada de ‘SKAM España’ está disponible en su web o, en formato de capítulos, en el servicio de VOD de Movistar+.

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