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Crítica: ‘SMILF’ llega dispuesta a robarnos el corazón

Esta nueva dramedia es como una taza de chocolate caliente en una tarde lluviosa de otoño, os la recomendamos

(Fuente: Movistar+)

Las dramedias de 30 minutos protagonizadas por mujeres fueron la seña de identidad durante mucho tiempo en Showtime: empezaron en 2005 con Weeds, en una época en la que el antihéroe blanco era el rey de la ficción, y por allí pasaron The Big C, United States of Tara o Nurse Jackie. Actualmente sólo quedaba en la parrilla Shameless y fue justo después del estreno de su octava temporada cuando la cadena decidió programar, de forma muy acertada, su nueva serie, SMILF.

Esta dramedia también encaja en la categoría de nuevas comedias producidas, protagonizadas y basadas parcialmente en la vida de sus creadores; en este caso la responsable es Frankie Shaw, que os puede sonar por su papel de Shayla en la primera temporada de Mr. Robot, por la serie de Amazon Good Girls Revolt, o quizá por Blue Mountain State. Si has visto alguna de las series, seguro que la recuerdas porque tiene un encanto y un talento especial que la hace memorable y su tono de voz es muy dulce.

SMILF está inspirada en un cortometraje del mismo nombre con el Frankie Shaw ganó el premio especial del jurado en el Festival de Sundance de 2015. En aquel corto sólo aparecían dos personajes, ella y su hijo de tres años, pero los cimientos de la historia son los mismos que ahora traslada a la serie de televisión: su experiencia personal como una veinteañera, madre de un hijo que está co-criando con el padre biológico del pequeño, aunque ya no mantengan una relación sentimental. Habréis notado que he dado un par de vueltas para evitar decir simplemente madre soltera, pero es un término estereotipado que se refiere sólo al estado civil de la mujer.

(Fuente: Movistar+)

Frankie interpreta a Bridgette Bird, una joven de veintitantos que quiere trabajar como actriz y vive en el sur de Boston con su hijo pequeño. Por el tema de la maternidad, podríamos referirnos a Better Things para describir la serie, o incluso recordar a Lorelai Gilmore, pero SMILF retrata una situación diferente, la de la clase baja: Bridgette vive en un estudio pequeño de un solo ambiente, trabaja unas horas al día como tutora de estudios de una adolescente y a veces no tiene dinero para subir al autobús. En este caso, la serie se acerca más a realidades como las que nos mostraba Roseanne o la de la propia Shameless.

Después del trailer comentaremos algunos detalles de la trama del estreno de SMILF, si sois de los que prefieren ver las series sabiendo lo mínimo posible, no sigáis leyendo, pero id directamente a ver el primer episodio. SMILF tiene una voz muy personal, sensibilidad estética y Bridgette y su pequeño Larry os robarán el corazón. La escena final es pura genialidad y define el tipo de humor y la dulzura de la serie. Si necesitáis algún aliciente más, Connie Britton y Rosie O’Donnell forman parte del reparto.

Un piloto de los buenos

Como episodio de presentación, el de SMILF funciona a todos los niveles, para cuando acaban sus 30 minutos disponemos de toda la información que necesitamos para entender la realidad de Bridgette, detalles que nos llegan de forma muy natural a través de diálogos y que se complementan con las imágenes: sabemos el tipo de relación que tiene con Rafi (Miguel Gomez, The Strain) y que él lleva un año sobrio; la relación de confianza un poco tensa que tiene con su madre, Tutu (Rossie O’Donnell); que no ha tenido relaciones sexuales, ni de ningún tipo, desde que dio a luz; que tiene inseguridades con su cuerpo y algún tipo de desorden alimenticio; que tiene experiencia como actriz y que tiene talento; que le gusta y sabe jugar al baloncesto; que disfruta leyendo, su piso está lleno de libros; y en cada escena comprobamos que adora profundamente a su hijo.

Hemos visto y tenemos actualmente en emisión varias series que exploran la maternidad, y otras tantas centradas en las angustias existenciales de las veinteañeras, pero no tenemos ninguna como SMILF que nos muestre el punto de vista de una mujer joven que es madre, que no lo ha tenido fácil en la vida, que sobrevive como puede y lo hace sin perder las ganas y la ilusión de hacer lo que le gusta.

(Fuente: Movistar+)

Aunque cuente con la ayuda puntual de Rafi, Bridgette sabe que su hijo es su responsabilidad; ser madre hace que todo en su vida sea un poco más complicado, pero no hay en ella ni una pizca de resentimiento, todo lo contrario, cuando está con Larry su ternura podría iluminar la mitad del planeta que está a oscuras cada noche.

La serie tiene esos momentos irreverentes que caracterizan la dramedia de autor, pero se sienten siempre profundamente honestos y la cámara no sexualiza ningún cuerpo desnudo. El episodio no sólo funciona como presentación, en sólo media hora también nos muestra un arco de personaje. En los cinco minutos finales el pequeño estudio de Bridgette se ve diferente; Frankie Shaw, que dirige el episodio, decide mostrárnoslo en ese momento por primera vez a la luz del día y los rayos del sol acarician con ese toque tan propio del cine indie los momentos que comparte con su pequeño.

Acto seguido, la escena del casting. Cuánta información en tan sólo dos minutos y de qué manera tan soberbia nos la sirven: Bridgette llegó a tener crédito como actriz invitada en Ley y Orden, vivió un tiempo en Nueva York, en Boston las oportunidades para hacer carrera como actriz son casi nulas, tiene talento y nos enteramos de que su padre abusó de ella. Este último, es un detalle dramático sobre su vida que la serie decide contarnos de forma casual, y que aprovecha tanto para definir la capacidad de superación de su personaje, como para marcar el tono de dramedia agridulce y muy tierna que tendrá SMILF. Por último, el broche de oro en forma de de gag inesperado y necesario con el “estoy tan emocionada” del final.

Si disfrutáis con las historias sencillas y con mucho corazón, capaces de encontrar humor y humanidad en lo absurdo de lo cotidiano, esta serie es para vosotros. SMILF es mi nueva serie preferida y Bridgette mi nueva heroína de la vida diaria.

(Fuente: Movistar+)

Notas al margen:

  • SMILF, aunque en las promos de Movistar hayan decidido que es un acrónimo de Soltera, Mamá, Independiente, Libre y Fuerte, viene del anglosajón (y cosificador) MILF (Mother I’d Like to Fuck), cuya S inicial puede referirse a soccer, stepmother o single, como es el caso de la serie.

  • En una entrevista a The Daily Beast, Shaw explicó que Baskets es su serie favorita de las que hay acualmente en emisión, porque disfruta encontrando comedia en la tragedia. Y su favorita cuando era pequeña era Roseanne porque sentía que reflejaba la realidad de su familia.
  • Frankie Shaw escribe, dirige, produce, protagoniza y es la showrunner de la serie. Leslye Headland, Emily Goldwyn y Jess Dweck conforman el resto de equipo de directoras y guionistas de SMILF.

Tenía que usar esta foto porque es divina. (Fuente: Movistar)

  • Al personaje del pequeño Larry le dan vida en la pantalla las gemelas Alexandra y Anna Reimer.

Los nuevos episodios de ‘SMILF’ se estrenan los lunes en Movistar.

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