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Crítica: ‘The Accident‘, o una tragedia contada desde la entraña

Filmin presenta el último proyecto de Jack Thorne

Sarah lancashire, en ‘The Accident’. (Fuente: The Forge/All3media International)

Esta crítica se ha escrito tras ver la miniserie completa y contiene spoilers.

The Accident es la tercera parte de una trilogía que diseñó Jack Thorne hace unos años y que comienza con National Treasure y prosigue con La desaparición de Kiri. Si en la primera aborda el juicio de una personalidad televisiva envuelto en una serie de escándalos sexuales, la segunda gira en torno a la desaparición de una niña negra en su proceso de adopción por parte de una familia inglesa. The Accident nos propone un accidente “fortuito” donde un drama familiar, en una pequeña localidad, se convierte en una reflexión sobre las necesidades de una comunidad y sus diferentes reacciones. Nada como un detonante donde las víctimas son jóvenes para desvelar las miserias de sus progenitores y vecinos.

La serie está ambientada en un pequeño y ficticio pueblo del sur de Gales, Glyngolau, y su base real la tomó Thorne del suceso acaecido en la torre Grenfell: 72 muertos en un incendio de unos apartamentos sociales en el oeste de Londres en 2017. Aunque también, y hay una referencia directa en la serie, es del desastre de Aberfan donde bebe para criticar aquella catástrofe y su ejemplo de negligencia en la resolución. Gales de nuevo. Dirigida por Sandra Goldbacher (Inocencia Trágica, Endeavour, The Hour), la miniserie consta de cuatro capítulos y es una producción original de Channel 4 y Hulu.

Situémonos: Glyngolau, sur de Gales, en la actualidad. La pequeña localidad vive un día festivo. Desde el cierre de la mina hace unos 30 años, la comarca ha vivido un constante retroceso económico y poblacional. Pero la llegada, poco tiempo atrás, de una multinacional alimenta las esperanzas de la población local. La construcción de una fábrica y la creación de 1.000 puestos de trabajo vaticina un futuro mucho más luminoso (con bastante ironía por parte de Thorne, la fábrica se llama The Light).

Los adultos desfilan por las calles y aledaños del pueblo alegremente mientras un grupo de jóvenes, liderados por Leona Bevan (Jade Croot), salta las vallas que rodean la fábrica y entra en las instalaciones. Dentro, comienzan a pintar grafitis, beber y hacer gamberradas sin percatarse del mal estado de las instalaciones del gas. Una explosión y el posterior derrumbe de la fábrica inunda el pequeño valle y todas las miradas se giran hacia The Light.

El pueblo entero se acerca a la fábrica sin saber qué ha ocurrido con exactitud; sin embargo, al cabo, la llegada de las ambulancias, policía y equipos de rescate augura el peor de los escenarios. Una bolsa con el cuerpo de un joven dispara las alarmas. Polly Bevan (Sarah Lancashire) y Angela Griffiths (Joanna Scanlan) descubren que sus hijas están dentro, así como Debbie Kethin (Genevieve Barr), cuyo marido era el encargado de seguridad y también se hallaba en el recinto. Hay más de 20 muertos, todos chicos salvo el marido de Debbie. Sólo Leona sobrevive.

La cara de Kallbridge Developments, la empresa constructora y propietaria de The Light, es Harriet Paulsen (Sidse Babett Knudsen) y su asistente, y amante, Tim (Nabhaan Rizwan). Una vez superado el primer shock donde la historia se detiene, no excesivamente, en el duelo (brillante la escena donde se dirime qué párrocos deben dirigir las pompas: si presbiterianos galeses, anglicanos o católicos) y lo que conlleva (camino al cementerio, cuando Angela recrimina que se cante a las víctimas), la multinacional elude la responsabilidad de los sucesos aludiendo a la responsabilidad de los intrusos sobre la explosión y no el derrumbe, de modo que no habría indemnización ni acusaciones penales.

(Fuente: The Forge/All3media International)

Pero, transcurrida la primera semana, las familias implicadas, amigas y vecinas de toda la vida, enfrentan sus posiciones. Así, Iwan (Mark Lewis Jones), marido de Polly, regidor municipal y artífice local del proyecto, resulta implicado; Polly, a pesar de que su hija sobrevive con graves secuelas, es menospreciada por el mero hecho de haber sido la única superviviente; Debbie (Genevieve Barr es sorda, interpreta a una mujer sorda, y el resultado es encomiable) es acusada popularmente por ser la mujer del encargado de la seguridad. Después de la primera vista en la que la Fiscalía exonera a la multinacional, un grupo de familias se une para ejercer la acusación popular, para lo cual se endeudan hipotecando sus casas.

Es entonces cuando el drama adquiere un tinte diferente. No hay tonos estridentes, grandilocuentes ni sacados de tono, sino que el drama, por definirlo, se torna silencioso. Agrio y descarnado, sin duda, pero alejado del estrépito, que sería lógico; está revestido de una amargura que nunca desaparecerá. La culpabilidad, parte crucial, campa a sus anchas. ¿La culpa es de los chicos por colarse? ¿De los padres por no controlarlos? ¿De la empresa que custodia las instalaciones? ¿De la multinacional por no implementar más medidas de seguridad? ¿O de las instalaciones y sus materiales? El pueblo implosiona.

El trio actoral formado por Sarah Lancashire (siento devoción por esta actriz), Joanna Scanlan y Genevieve Barr (maravillosa esa capacidad para comunicar a pesar de su discapacidad) están maravillosas. Así como Mark Lewis Jones, Jade Croot y Sidse Babett Knudsen, que escoltan con solvencia a las actrices. La música está a cargo de Stuart Earl (Inocencia Trágica, Agente Secreto, Los Diez Negritos). The Accident tiene ese extraño punto adictivo en el que una tragedia capital te atrapa porque quieres saber el final. Jack Thorne cierra un círculo, pero esperamos que en breve abra otro. Y ahí estaremos.

‘The Accident’ está disponible en Filmin.

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