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Crítica: ‘The assassination of Gianni Versace’ no encuentra la crítica social

La segunda entrega de ‘American Crime Story’ se centra en Andrew Cunanan, el asesino del diseñador

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Darren Criss interpreta a Andrew Cunanan en la segunda temporada de ‘American Crime Story’. (Fuente: FX)

La emisión en España de The assassination of Gianni Versace, la segunda temporada de American Crime Story, daría para escribir otra crítica sobre el tratamiento que las cadenas españolas hacen de las series extranjeras, del retraso cada vez más demencial del inicio del prime time y de las estrategias de contraprogramación para hacer frente a programas de éxito de la competencia.

En este caso, Antena 3 estrenó anoche la serie con tres episodios seguidos y para intentar arañarle espectadores a la gala de Supervivientes en Telecinco. Es una maniobra que puede tener sentido en la pelea entre ambas cadenas para ganar las audiencias del mes, pero que para los espectadores no transmite demasiada buena imagen. ¿Para qué pueden querer quedarse hasta casi las dos de la madrugada viendo una serie que el día 30 aterriza con su temporada completa en Netflix?

Dejando de lado esto, The assassination of Gianni Versace llega con las altas expectativas que generó el fenómeno en el que se convirtió la primera temporada de American Crime Story, The people vs O.J. Simpson. Ryan Murphy no pudo estrenar mejor su serie de antología sobre crímenes famosos en Estados Unidos; ganó cuatro premios Emmy en 2016, incluyendo mejor miniserie, y fue uno de los programas más comentados del año porque, al fin y al cabo, contaba uno de los casos más mediáticos y que más obsesionaron al público estadounidense.

Con la segunda entrega, Murphy y sus colaboradores querían seguir tratando historias cuyo componente criminal hiciera alguna crítica social a los comportamientos y las leyes del país. En The people vs O.J. Simpson era el conflicto racial en Los Ángeles (entre otras muchas cosas) y en The assassination of Gianni Versace quiere ser la homofobia encubierta de los años de la política “don’t ask, don’t tell(no preguntes, no lo cuentes) impulsada por la Administración Clinton. La tesis de la temporada, escrita por Tom Rob Smith (London Spy), es que Gianni Versace murió porque los estamentos policiales no se tomaron del todo en serio la persecución de un asesino en serie, que había matado a otras cuatro personas antes, por las connotaciones homosexuales de sus crímenes.

Ese asesino era Andrew Cunanan, que es en realidad el centro sobre el que gira la temporada. La presencia de Ricky Martin y Penélope Cruz como la pareja del diseñador y Donatella Versace ha sido lo más publicitado, pero es Darren Criss el verdadero protagonista. El actor, al que el gran público empezó a conocer en Glee, se mete en la piel de un joven que, al no estar a gusto consigo mismo, se inventa personalidades, historias pasadas, que juega su homosexualidad cuando le interesa y que envidia y detesta a partes iguales a Versace porque él puede hacer, sin esconderse, todo lo que Cunanan reprime.

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The assassination of Gianni Versace empieza en la mañana de la muerte del diseñador italiano, en los escalones de su casa en Miami, y va hacia atrás, remontándose al rastro de sangre que Cunanan fue dejando en su periplo desde Minneapolis hasta la ciudad de Florida en tres meses de 1997. Las vidas de Versace y su asesino se muestran en paralelo, pero es el segundo quien se estudia más a fondo. Sin embargo, su tendencia patológica a la mentira y todas las máscaras que se va poniendo en sus relaciones personales complican el retrato.

Criss hace un gran trabajo. Se esfuerza por mostrar los impulsos muy humanos que hay tras las manipulaciones, la violencia, los delirios de grandeza y la crueldad que Cunanan despliega, pero es también difícil que ese personaje no siga siendo una especie de cubo de Rubik de diferentes personalidades. Aprovecha que muchas de sus víctimas están en el armario para actuar con cierta impunidad y alimentar sus ansias de poder.

Penélope Cruz, como Donatella Versace. (Fuente: FX)

La interpretación central de Darren Criss es un ejemplo del gran reparto que Ryan Murphy ha reunido para la entrega. Edgar Ramírez es un buen Gianni Versace y Penélope Cruz logra trascender la caricatura de Donatella y mostrar el dolor y la rabia de la heredera del imperio Versace, y la que se empeña en mantener vivo el legado de su hermano y no dejar que se vea arrastrado por el barro del morbo y el escándalo que buscan los paparazzi. Los Versace, sin embargo, son secundarios de lujo en la serie. Quien la vea esperando una versión más seria de House of Versace, probablemente acabará decepcionado.

No obstante, aunque el componente de crítica social esté un poco forzado (especialmente al principio, con las actitudes de los policías que investigan el asesinato de Versace), esta segunda temporada de American Crime Story es una intrigante mirada más a un asesino en serie que a toda una sociedad. Las razones por las que Cunanan pudo eludir al FBI durante tanto tiempo se tratan mejor más adelante, cuando son más insinuadas e indirectas, y siempre se intenta no caer en el sensacionalismo barato. No alcanza el nivel trepidante y adictivo de la primera temporada, pero sigue siendo un visionado interesante.

‘The assassination of Gianni Versace’ se emite los domingos por la noche en Antena 3. El día 30 estará disponible completa bajo demanda en Netflix España.

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