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Crítica: ‘The Big Bang Theory’ dice adiós con mucho cariño

La serie se despide con un capítulo doble de lo más tierno

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Posiblemente esta sea la última vez que los podamos ver en el sofá. (Fuente: CBS)

Esta crítica se ha escrito después de ver el último episodio de la temporada 12 de ‘The Big Bang Theory’.

Pues esto ha sido todo. The Big Bang Theory se ha despedido, y no podía hacerlo de mejor manera. Tal y como nos habían avisado, lo ha hecho sin grandes aspavientos ni histerias, pero con mucha emotividad. El capítulo doble, que podemos ver durante toda la semana en el servicio de VOD de TNT y que se emitirá el próximo 23 de mayo en televisión en Dual, lo ha tenido todo. Pero repasemos sus entrañas.

El último cameo

The Big Bang Theory se ha convertido en una serie de cameos. Personalidades de las series y películas de género, así como científicos, han pasado por ella temporada tras temporada. Nos hemos reído y han despertado nuestra nostalgia al ver que gente a la que nosotros admiramos era deseada por Sheldon y Leonard. El último episodio debía tener una metabroma y qué mejor que acabar con Sarah Michelle Gellar interpretándose a ella misma, y siendo la cita de Raj para la entrega de los premios Nobel. Muchos de los que crecimos con Buffy, cazavampiros fuimos de esos frikis que hace doce años nos alegramos al ver hacer comedia sobre algunas de nuestras aficiones.

‘El cambio constante’

Con esta frase se ha titulado el penúltimo episodio que, si bien tiene poca trama, supone un gran reto. Amy y Sheldon ganan el Nobel. Llevábamos toda la temporada oliéndolo y es una buena noticia, pero la serie de Chuck Lorre ha conseguido que eso suponga solamente la guinda del pastel. Con el galardón todas las miradas se centran en ellos. Dejan de ser personas anónimas para convertirse, por un breve periodo de tiempo, en héroes de Pasadena.

Es un hito en su carrera profesional y en su vida personal. Amy siente que necesita avanzar, dejar atrás algunos de los estereotipos que le han acompañado. Se corta el pelo, compra ropa nueva y se coloca unas preciosas gafas que resaltan su mirada en lugar de ocultarla.

El Nobel no cambia nada, porque siguen levantándose para investigar, pero lo cambia todo. Y Sheldon colapsa. Es muy coherente con su trayectoria que no logre digerir una alteración de su rutina tan grande. La gota que colma el vaso es que por fin arreglen el ascensor. Doce años de escenas ante esas puertas cerradas pasan por nuestra cabeza.

Pero ahí está Penny. Una de las amistades más bonitas que se han narrado en televisión es la suya. Lejos de cualquier tensión sexual, completamente opuestos y unidos por mucho más que simplemente su relación con Leonard. Y es con ella que aprende que la única cosa que permanece igual es que todo está en constante transformación. En cualquier otra serie sería una perogrullada moralista pero, tratándose de Sheldon, que por fin logre entender que todo está sujeto a evolucionar es un punto aparte mayúsculo.

Bernadette, Amy y Penny en una imagen de archivo. (Fuente: CBS)

La dedicatoria que lo cambia todo

Y llegamos al último episodio. Han pasado dos meses. Sheldon estropea el viaje a Estocolmo. No es intencionado, nunca lo es, pero ahí está la metida de pata. Saber que la gente le soporta sólo porque no se entera de las consecuencias que tiene lo que hace le activa un click, posiblemente que venga de la mano de Amy sea importante.

Se visten, de punta en blanco. Ella con tiara y con un vestido bien adornado, como no podría ser de otra forma. Y suben a dar las gracias por el Nobel. El discurso de Amy no es gratuito, bien lo sabe la doctora en neurociencia Mayim Bialik, y recuerda a las niñas que quieren estudiar ciencia que el éxito es posible, que no decaigan. Es una de esas cosas que The Big Bang Theory ha ido diciendo constantemente en pequeñas pinceladas. Son Amy y Bernadette disfrazadas de princesas y explicando a unas niñas de secundaria por qué es maravilloso ser científica, o Bernie peleando porque la maternidad no haga desaparecer su carrera profesional. La serie ha pasado de hablar de cuatro frikis a contarnos mucho más. Y se agradece.

Le toca el turno a Sheldon, recuerda a todos esos personajes que podemos seguir viendo en El joven Sheldon y mira a los asientos donde están Leonard, Penny, Raj, Howard y Bernadette y dice en voz alta lo que muchos pensamos de nuestra propia vida. Que nuestros éxitos no nos pertenecen sólo a nosotros, que son fruto del apoyo que se recibe por toda esa gente que, no sabes cómo, ha pasado a ser la familia que uno escoge.

Y nada más. Como prometieron, The Big Bang Theory se despide sin grandes estridencias. Amy y Sheldon tienen un Nobel. Raj seguira buscando el amor. Howard y Bernadette criarán a sus hijos. Y Leonard y Penny continuarán queriéndose. Aunque ahora, sorprendentemente, tendrán que repartir su amor con el bebé que está por llegar.

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