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Crítica: ‘The Innocents’, otro romance juvenil fantástico más

La serie de Netflix no consigue enganchar con su trama de amor adolescente y cambiaformas

Harry y June, los dos protagonistas de ‘The Innocents’. (Fuente: Aimee Spinks/Netflix)

Que Netflix ha encontrado un filón en el último año en la ficción juvenil es algo que ya hemos comentado anteriormente en Fuera de Series. La plataforma identificó a ese público como uno que estaba utilizando su servicio cada vez más asiduamente y empezó a producir contenido dirigido a él, contenido que no está emitiéndose en casi ninguna cadena de televisión tradicional. Películas y series de temáticas diferentes han ido sumándose al catálogo y hasta han dado algún fenómeno masivo como Por trece razones, pero entre las comedias románticas y los dramas de instituto había un género que no se había tocado tanto: la fantasía.

Y, en concreto, el romance juvenil fantástico. The Rain podía estar protagonizada por adolescentes, pero en ese postapocalipsis no había espacio para una historia de amor a lo Crepúsculo, salvando mucho las distancias. Este tipo de historias son de las más populares de la literatura juvenil, así que Netflix tenía que animarse con una de ellas más pronto que tarde.

Y aquí entran en juego Simon Duric y Hania Elkington, cuyo primer gran proyecto es un thriller de corte sobrenatural llamado The Innocents y que mezcla ese primer amor adolescente con una historia de personas que tienen la habilidad de cambiar su forma y adoptar la apariencia de cualquier otra persona que tengan delante. Es como si alguien decidiera mostrar lo que conllevaría en la realidad que alguien tenga el poder de Mística.

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En este caso, quien lo posee es June (Sorcha Groundsell), una joven que vive en una granja con su estricto padre y con un hermano que sufre de agorafobia. La madre los abandonó cuando ella era pequeña y su padre les ha dicho que se van a mudar a un remoto lugar de Escocia en cuanto ella cumpla los 16. June, por supuesto, no entiende nada y no está dispuesta a mudarse sólo porque su padre lo diga, y mucho menos después de conocer en el instituto a Harry (Percelle Ascott), otro joven con una situación familiar delicada y que se siente abrumado y fuera de lugar.

Cuando arranca la serie, los dos han decidido fugarse de casa y tienen ya todo un plan en marcha, pero en ese plan no contaban con algo que June descubre de manera repentina y hasta traumática: que es una cambiaformas.

Esta historia podría ser objeto de una serie en la que, de pronto, June se viera envuelta en una guerra eterna y clandestina entre cambiaformas y humanos, por ejemplo, o en la que se optara por un tono más pulp y en el que lo sobrenatural se potenciara más que el resto de elementos. Elkington y Deric optan, sin embargo, por el naturalismo, por intentar dar a la serie un anclaje en la realidad, dentro de lo posible. Así es como The Innocents tiene el aspecto de un drama británico más o menos convencional, o hasta de un thriller nórdico, y así es también cómo vemos en acción el poder de June. La transformación de todo su cuerpo en el de otra persona (y la vuelta a su ser) no es rápido ni sencillo, y tiene consecuencias.

Sin embargo, esta apuesta por el realismo y la decisión de que la trama vaya desplegándose poco a poco, según sus protagonistas van descubriendo lo que ocurre, acarrea el principal inconveniente del arranque de la serie, y es que invita poco al maratón. De hecho, la manía de que muchos personajes no compartan información con los demás, creando artificialmente la sensación de misterio, termina provocando tedio.

El padre de June, por ejemplo, es un personaje definido exclusivamente por su hermetismo a la hora de dar explicaciones de ningún tipo, y hay otros secundarios de los que se acumulan detalles vagos sobre su pasado que, en lugar de generar cierta curiosidad por saber más, provocan el mismo aburrimiento.

Ingunn Beate Oyen y Guy Pearce. (Fuente: Richard Hanson/Netflix)

The Innocents apunta a sufrir del mismo problema que muchas series de misterio de Netflix, y es que la serialización extrema de su trama hace que la fase de presentación sea muy poco interesante. Se dejan en el aire tantos aspectos de la historia, que sólo se insinúan para fomentar el misterio e ir plantando la solución final, que los primeros episodios no pasan de ser vagos y lentos. La aparición de ese profesor, interpretado por Guy Pearce, y esas mujeres que participan en un estudio que puede dar respuestas a las preguntas de June tampoco ayuda a elevar el interés de la primera mitad de la temporada.

Y eso que se nota que, según van pasando los capítulos, la historia va a ir ganando cierta inercia, según June descubre más cosas sobre su poder y conforme los espectadores sabemos también más sobre su familia y las razones por las que se fue su madre. El escollo es superar ese arranque aburrido y empeñado en ocultar información sólo porque, así, cree que el espectador querrá seguir viendo capítulos.

Si The Innocents se emitiera semana a semana, probablemente muchos espectadores la abandonarían en el tercer episodio. Con la posibilidad de ver del tirón sus ocho capítulos, tal vez la resolución de la historia ofrezca un clímax satisfactorio a lo visto antes. Por lo menos, los dos jóvenes protagonistas, Sorcha Groundsell y Percelle Ascott, consiguen transmitir bien ese amor adolescente tierno, más que épico, que tiene que superar la prueba más que de las amenazas externas que se ciernen sobre ellos, de las dudas que genera en ellos el poder de June.

Una imagen de ‘The Innocents’. (Fuente: Netflix)

De hecho, esa habilidad metamorfoseadora tiene un enorme potencial metafórico en un thriller juvenil como éste, pero no hay ni rastro de ello en la primera mitad de la temporada. Tampoco se construye demasiado la situación de la que Harry y June quieren escapar inicialmente y, en general, la serie pretende que aceptemos mucho de lo que ocurre en ella simplemente porque está pasando.

Existe la posibilidad de que, en su recta final, The Innocents gane interés y se vuelva más adictiva, y que compense su visionado, pero inicialmente se queda en algo que confía demasiado en el camino de descubrimiento de June y en que la curiosidad por saber qué está tramando Guy Pearce en esa casa aislada junto a un lago serán suficientes para justificar darle una oportunidad a la serie. Los efectos especiales de las transformaciones físicas están logradísimos, eso sí.

‘The Innocents’ se estrena el viernes en Netflix España.

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