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Crítica: ‘The Marvelous Mrs. Maisel’, los altos y bajos de la temporada 3

Esta lujosa entrega tiene muy buenos momentos pero la serie necesita plantearse retos que trasciendan lo estético

(Fuente: Amazon Prime Video)

Esta crítica se ha escrito después de ver la tercera temporada de ‘The Marvelous Mrs. Maisel’. Contiene spoilers.

Lo que llama más la atención cuando empezamos a ver el primer episodio de la tercera temporada de The Marvelous Mrs. Maisel es lo cara que parece la serie. El despliegue de medios es deslumbrante y llega a unas cotas tan altas que parece que disponen de un presupuesto un ilimitado para la producción. Sea cual sea, luce en pantalla y convierte la experiencia de ver la serie en un verdadero espectáculo. Uno constante, porque no es una bomba de humo que se lanza al inicio de la temporada para impresionar, el nivel se mantiene hasta el último episodio.

Como espectáculo The Marvelous Mrs. Maisel sigue siendo un deleite visual que nunca pierde la oportunidad de sorprendernos con escenas coreografiadas con cientos de extras, nuevos y costosos decorados, un vestuario impecable, una ambientación lujosa y detallista y cámaras que se mueven cómo y por donde quieren. Es imposible ponerle alguna pega en ese sentido, pero como serie multipremiada que está en su tercera temporada la propuesta de Sherman-Palladino quizá no es tan sólida como debería.

No vamos a ponernos dramáticos y a decir que la serie ya no es lo que era, que se ha estancado o que el equipo creativo se siente cómodo y prefiere no correr riesgos porque eso no sería justo. En esta temporada se han introducido nuevos escenarios, personajes, dinámicas y conflictos que, en conjunto, representan una gran sensación de cambio, pero en el fondo hay una constante que se vuelve rutinaria: Midge Maisel.

(Fuente: Amazon Prime Video)

La heroína de la serie nunca nos la han vendido como tal. No es un ideal feminista, no es una persona consciente de su privilegio, ni una mujer interesada en la política, en los derechos civiles o en nada que no sea su ropa y en que el público que está ante ella responda de forma positiva a sus monólogos. No esperamos de ella una revolución, pero sí alguna evolución; que se encuentre por su camino más tropiezos, fracasos y decepciones.

No es que queramos que esto se convierta en un drama, porque si por algo se caracteriza la serie es por su vocación escapista, su espíritu divertido, luminoso y lleno de color, pero ver a Midge subir una y otra vez al escenario para conquistar a los públicos más diversos, con monólogos improvisados sobre la marcha porque tiene una agilidad mental extraordinaria, después de tres temporadas es una experiencia monótona. El problema no es entonces que The Marvelous Mrs. Maisel ya no sea lo que era, sino que en el fondo sigue siendo la misma.

El punto de inflexión de la serie y el personaje lo marca su actuación en el Teatro Apollo, corazón de la comunidad negra que, en la década de los 60 (en la que está ambientada esta entrega) aún sufría la segregación racial. Esta desigualdad social se esboza en el quinto episodio, en el que Midge descubre que Shy Baldwin, a pesar de ser quién es, no tiene derecho a alojarse en el mismo hotel que ella. Es un hombre que sufre el racismo institucionalizado y también, como descubre Midge en ese momento, está expuesto a la violencia por su orientación sexual. Midge lo ayuda cuando lo necesita y eso los acerca. Pero no es realmente consciente de las implicaciones y es lo que al final los separa.

(Fuente: Amazon Prime Video)

Lo que ocurre en el último episodio es una lección vital que Midge necesita para poder crecer. Vivió su actuación en el Apollo como un triunfo y claramente no lo fue; esta vez su facilidad para improvisar jugó en su contra, con consecuencias reales para ella y terceras personas. La temporada acaba de la peor forma posible para ella y Susie (la verdadera heroína de la serie en esta entrega), que ven cómo sus sueños se derrumban en un momento en el que tenían su futuro económico en juego.

El resto de personajes han tenido sus momentos; algunos funcionan mejor que otros y solo a ratos. La trama de los padres de Midge viviendo con los de Joel resultó forzada y seguramente no todo lo divertida que parecía sobre el papel. De todos los secundarios los mejores son Imogene y Mei, que tienen pocos minutos en pantalla pero muy bien aprovechados por las actrices y nos dejan con ganas de más.

The Marvelous Mrs. Maisel sigue siendo un lugar lleno de luz que nos encandila con su colorido, al que probablemente no le sentaría mal un poco de sombras y grises. En su justa medida, porque no podemos pretender que sea algo que nunca ha querido ser, ni que deje de ser una comedia, pero Midge podría crecer mucho si se viera obligada a enfrentarse a retos distintos a la frustración de que el público de sus actuaciones se ría o no.

‘The Marvelous Mrs. Maisel’ está disponible en Amazon Prime Video.

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