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Crítica: ‘True Detective’ quiere volver a la esencia de su primera temporada

La tercera entrega recupera la narración en tres tiempos y el tono de su inicio

Mahershala Ali y Stephen Dorff, en una imagen de la tercera temporada de ‘True Detective’. (Fuente: HBO España)

Esta crítica se ha elaborado después de ver cinco episodios de la tercera temporada de ‘True Detective’. No contiene spoilers.

Un crimen en un entorno rural deprimido y un policía con un trauma del pasado que no es capaz de superar. Con estos dos elementos se han construido, probablemente, el 80% de las novelas policiacas, de las películas y de las series de ese género. Si le añadimos a ese policía experiencia como veterano de guerra, nos retrotraemos al arquetipo del detective taciturno del noir más clásico. Y Nic Pizzolatto los conoce perfectamente. Las dos primeras temporadas de True Detective incluían esos ladrillos básicos y, después, intentaban aportar algo diferente.

En el caso de la primera entrega era el aroma a terror cósmico lovecraftiano que supuraban las parrafadas de Rust Cohle sobre que el tiempo es un círculo plano y sus visiones de bandadas de pájaros trazando formas extrañas en el cielo. En la segunda, se pretendía que fuera esa trama de corrupción política que intentaba seguir los pasos de Chinatown. En la tercera, lo que Pizzolatto busca es explorar la memoria. Pero la sombra del Rey Amarillo es alargada. Mucho.

La tercera temporada de True Detective arranca en West Finger, Arkansas, en el territorio de las Ozarks, esas montañas que ocupan tres estados y que hemos visto retratadas antes en Justified, en Winters bone y, claro, en Ozark. Un niño y una niña, hermanos, desaparecen cuando salen de su casa para ir a jugar al parque con un amigo del colegio. O eso le cuentan ellos a su padre, que repara el motor de un coche escuchando la radio y bebiendo cerveza en la puerta del garaje. El caso se les asigna a los detectives Wayne Hays y Rowland West, que hasta ese momento habían estado sentados en un descampado también bebiendo cerveza y matando el tiempo. Estamos en 1980.

Mahershala Ali, como el investigador Wayne Hays. (Fuente: HBO)

Desde el principio, es inevitable acordarse de Rust Cohle y Martin Hart en los pantanos de Louisiana. Y no sólo porque Hays representa también una exploración de un hombre que no consigue adaptarse a lo que la sociedad espera de él al volver de Vietnam (o al salir de sus misiones como infiltrado en el caso de Cohle). Su idea de masculinidad no encaja en la política del departamento y, años más tarde, tampoco puede reconciliarse con la independencia creativa de su esposa, escritora muy interesada en el caso de los niños Purcell. Hays es el verdadero misterio en el centro de la temporada porque, además, va desarrollando problemas de memoria que vienen muy bien narrativamente a la serie, pero que lo atormentan.

Lo que vemos está filtrado por sus recuerdos. El caso de 1980 se cuenta a partir de un interrogatorio de Hays con otros dos policías que, en 1990, quieren saber si hay evidencias para reabrirlo, y esos dos momentos, a su vez, son recordados por el ya ex policía en la actualidad, cuando un equipo de televisión lo entrevista para elaborar un documental. Su memoria es poco fiable, pero Hays quiere recordar, sobre todo porque implica no olvidar momentos de su vida a los que, en su momento, no dio la suficiente importancia.

Todo esto se desenreda poco a poco en sus cinco primeros capítulos, que son los que HBO España puso a disposición de la prensa. En ellos, destaca el protagonismo central de Hays (un Mahershala Ali perfectamente elegido para ese papel) y que, por desgracia para la serie, la temporada no tenga en realidad gran cosa que la diferencie de otras ficciones policiacas del mismo estilo que se estrenaron desde 2014, y que The Good Wife parodiaba con aquella delirante Darkness at noon que tenía enganchada a Alicia Florrick.

‘True Detective’, de niña bonita de la crítica a la gran duda de HBO
La tercera temporada se estrena en enero, cuatro años después de su controvertida segunda entregafueradeseries.com

Al principio, parece que su historia esté inspirada en el caso de los tres de West Memphis y, más adelante, a lo que recuerda es a dos novelas de Dennis Lehane de la serie de Kenzie y Gennaro. Es una historia muy masculina y bien construida, que desvela poco a poco hasta dónde llega el dolor y la culpa que siente Hays y que está más interesada en cómo el caso afecta a todos los que lo vivieron que en la investigación en sí. Pero llega un poco tarde.

Carmen Ejogo y Mahershala Ali. (Fuente: HBO)

No sólo tiene que competir con su propia primera temporada, sino con la avalancha de nordic noirs que han contado historias muy parecidas desde entonces. Es interesante comparar esta vuelta de True Detective tan canónica del policiaco literario con Heridas abiertas y su voluntad por, precisamente, mezclarse con lo gótico y por ir un poco más allá de lo que Pizzolatto llevó a sus personajes en su entrega inaugural. Camille y Hays son dos personajes atrapados dentro de sus recuerdos, de los que quieren olvidar y de los que siempre les van a causar dolor, pero una no tiene miedo de mostrarse todo lo dañada que está y el otro aún pretende ser visto como un héroe. O así los retratan sus series.

True Detective no va a generar, probablemente, el mismo nivel de conversación que hizo en sus dos anteriores temporadas. En su primera mitad no hay alardes técnicos ni parece que Pizzolatto esté ajustando cuentas con nadie (aquella aparición de un director de cine sospechosamente parecido a Cary Fukunaga); el tono es más sobrio, aunque sí se permite una representación de esa culpa de Hays bastante claustrofóbica. Y donde puede haber un comentario interesante es en la relación de Hays con su mujer, interpretada por Carmen Ejogo. Es un personaje que no acaba de explotar del todo y que va a generar todo tipo de opiniones, sobre todo porque siempre lo vemos a través de los ojos de él.

Después del paso en falso de la segunda temporada, esta tercera es una buena noticia para los fans de True Detective y para los del género negro más tradicional. Va a estrenarse cuando el público está saturado de historias “estilo True Detective” y que recuerde tanto a la primera entrega jugará seguramente en su contra. Los títulos de crédito (que utilizan esta vez una canción de Cassandra Wilson, Death letter) hasta terminan con una imagen de los dos policías apoyados en el capó de su coche. Pero no es una pérdida de tiempo.

La tercera temporada de ‘True Detective’ se estrena el 14 de enero en HBO España y Movistar+.

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