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Crítica: ‘Westworld’ arranca su temporada 3 mucho más directa

La serie de HBO aparca sus puzzles temporales y narrativos y presenta una lucha por el control

(Fuente: HBO)

Esta crítica se ha escrito tras ver los cuatro primeros capítulos de la tercera temporada de ‘Westworld’. No contiene spoilers.

El futuro ha llegado a Westworld. O, mejor dicho, tras dos temporadas metidas en los parques de atracciones donde los anfitriones adquieren consciencia propia, finalmente echamos un vistazo a lo que se esconde detrás de la cortina en una tercera que representa una evolución de todo lo que habíamos visto hasta ahora. Ya no hay puzzles narrativos fruto de la confusión mental de Bernard o del lento y traumático despertar de Dolores; la lucha por el control del mundo es ya una realidad y va a desarrollarse en las calles digitalizadas.

Los cuatro primeros capítulos presentan una temporada mucho más directa. Desde el principio quedan claros los bandos en esa lucha y lo que pretende cada uno. El plan de Dolores va más allá de liberar a los anfitriones del yugo de los humanos, mientras el antagonista que quiere detenerla tiene otra agenda propia con sus inquietantes connotaciones. Ambos mueven sus piezas en el tablero del arranque de la entrega para preparar un enfrentamiento que parece que va a llegar más pronto que tarde (y del que algo se ve en el tráiler), y sus movimientos sirven, de paso, para explicarnos cómo es ese mundo real en el que opera la compañía Delos.

Las consecuencias de la matanza en Westworld se muestran al más alto nivel corporativo. La tercera temporada nos mete entre los ejecutivos para los que sus empresas no son más que datos y cifras, y cuanto más acumulen para su análisis, más beneficio pueden sacar. Y ese lado de la serie la emparenta directamente con la primera creación de Jonathan Nolan para televisión, Person of interest.

Quienes vieran aquella serie de CBS, centrada en una inteligencia artificial que predecía cuándo iba a tener un lugar un acto criminal, fuera un atentado terrorista o un asesinato, van a tener la sensación de que, en muchas ocasiones, Westworld les está dando la sexta temporada que aquella ficción nunca tuvo o más bien, una evolución de todos los temas que Nolan tocó allí, que iban desde la hipervigilancia de los gobiernos a la codicia de las grandes empresas o la responsabilidad a la hora de crear una inteligencia (¿vida?) artificial.

La sombra de Samaritan se nota en varios aspectos, algunos hasta visuales, pero eso no le resta méritos al arranque de la temporada; se los suma. Estilísticamente, Westworld da un salto adelante muy notable para crear ese futuro a medio camino entre Blade Runner, Her y Black Mirror, y también muestra a unas anfitrionas que no sólo saben quiénes son y lo que quieren, sino que están en plenitud de poderes. Ver a Dolores y Maeve sueltas en el mundo, abrir cabezas, dar patadas y, en general, ser todas unas superheroínas es de lo más satisfactorio, incluso aunque te plantees tus lealtades y ellas sean menos libres de lo que creen.

Porque se libran de la narrativa del parque, pero existe otro tipo de “narrativa” en ese nuevo mundo que puede ser todavía más constrictora. “El libre albedrío no es libre” es el eslógan de la temporada, y por algo será. Algunas de las promos a lo Dharma de la temporada dan pistas de esa dirección, que es mejor no desvelar. En realidad, la tercera entrega trae a primer plano aspectos que en las dos anteriores se mencionaban de pasada o se mantenían al fondo, como las pugnas internas por el control de Delos o el verdadero propósito de los parques.

(Fuente: HBO)

Y también va a enfrentar a sus anfitriones a los grises del mundo, a lo que significa de verdad ser un individuo con entidad propia, con relaciones personales con otros individuos y que no vive aislado en una isla en medio del mar de China. La nueva Charlotte y hasta Bernard van a darse cuenta de ello. Puede ser algo interesante en el retrato de esos personajes sintéticos a través de cuya mirada siempre ha estado contada Westworld.

La serie asume también que, probablemente, no recuerdas casi nada de cómo acabó la segunda temporada, así que hay varios recordatorios a ella, y además deja un segundo episodio que va a ser de los más comentados. Va de una manera más directa al meollo de su historia y hasta se permite algunos momentos de humor muy suyos, y bastante bienvenidos. Westworld se coloca entre la ciencia ficción televisiva más interesante y añade una velocidad más a su ritmo narrativo. Por ahora, la espera ha merecido la pena.

La tercera temporada de ‘Westworld’ se estrena el 16 de marzo en HBO España.

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