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Las 7 cosas que más nos han gustado de ‘La peste’

La serie de Movistar+ apunta a ser uno de los estrenos españoles del año

El estreno de La peste se esperaba con bastante expectación. Desde que Movistar+ la presentó como la primera de sus series originales (aunque ha sido la cuarta en emitirse), había mucho interés por ver cómo se trasladaba a televisión la idea de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos de situar un thriller en la Sevilla rica y poderosa del siglo XVI.

Desde el pasado viernes puede verse ya el resultado y, en general, es más que satisfactorio (dejando de lado una polémica con el escritor Juan Gómez-Jurado que aún no se sabe en qué va a quedar). La peste ha cumplido con las expectativas y, una vez terminada ya su primera temporada de seis episodios, vamos a repasar las 7 cosas que más nos han gustado. Con spoilers, por supuesto.

La indignación de Teresa Pinelo

Fuente: Movistar+

Una de las grandes revelaciones de la serie es cómo muestra el papel tan constreñido que tenían las mujeres en la sociedad del siglo XVI. Dependían por entero de una autoridad masculina porque, como dice un personaje en el sexto episodio, se las consideraba débiles de espíritu y poco fiables para darles ningún tipo de responsabilidad. Teresa Pinelo, la viudad de Germán Larrea, se convierte en alguien peligroso para el Cabildo sevillano y para los hombres que manejaban la ciudad (incluido el gremio de trabajadores del textil) en cuanto se atreve a cuestionar esas constricciones.

Si la fábrica de telas era de su marido, y su marido ha muerto, ¿por qué no puede ella gestionarla? ¿Por qué siempre tiene que hablar un hombre por ella? “¿Hacen falta tantos hombres para decir eso?”, que es la respuesta de Teresa a ese hombre que mencionamos antes, resume en una sola frase toda la problemática a la que se enfrenta el personaje, y su creciente indignación contra el sistema.

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Teresa no se arruga, y eso le gana el respeto de su asistente. Su decisión de empezar a firmar los cuadros con su nombre apunta a que no se va a dejar amilanar, y la alianza que forma con Valerio, aunque sea por necesidad y a regañadientes, está llena de potencial. En la creación de ese personaje, por cierto, Rodríguez y Cobos se fijaron en las pintoras Josefa de Óbidos y Artemisia Gentileschi.

El noir del siglo XVI

Fuente: Movistar+

La peste se articula alrededor de la investigación de varios asesinatos y, como tal, acaba tomando prestados unos cuantos códigos del género negro, del noir. Mateo, por ejemplo, entraría en el arquetipo del detective que arrastra un pasado que lo traumatiza y lo persigue, unos fantasmas que intenta expulsar bebiendo y redimiendo unos supuestos pecados que creer haber cometido.

Además, Mateo es también el investigador de clase baja, más listo de lo que debería, contratado por un hombre de clase alta, poderoso, que lo utiliza para acceder a lugares donde no puede ir y llegar a personas que, de otro modo, estarían fuera de su alcance. El noir, además, utiliza el crimen como excusa para mostrar el lado oscuro de la sociedad. Da igual que sea la Sevilla del siglo XVI que la Los Ángeles de finales de los 40.

Y la trama tiene varios recovecos que escapan al control de Mateo y a su conocimiento, como que su amigo Zúñiga temiera en todo momento que lo iban a matar, o que no fue más que una marioneta en manos del inquisidor Celso de Guevara.

La recreación histórica

Lo que más destaca desde el principio de la serie es el gran nivel de su ambientación histórica. Los seis capítulos se rodaron en más de un centenar de localizaciones reales distribuidas por Andalucía y Extremadura, y se busca en todo momento llevar al espectador las vistas, los olores y las sensaciones que una persona corriente del siglo XVI podía tener al caminar por la calle, o entrar en un barrio pobre, o al visitar una mansión de los mercaderes.

El cuidado por el detalle es impresionante, empezando con esos interiores iluminados con velas y siguiendo por la recreación del auto de fe con el que prácticamente se cierra el último episodio. La mugre, la miseria, los remedios artesanales del doctor Monardes, las covachas que muchos pobres utilizan como casa… Hasta las visiones de la Muerte que tiene Mateo encajan perfectamente en la atmósfera de la época; el arte barroco la representaba muy a menudo para recordar la fugacidad del mundo terrenal.

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Los desheredados, al frente

Fuente: Movistar+

Alberto Rodríguez ha explicado en todas las entrevistas promocionales de la serie que lo que quería era mostrar la vida cotidiana, el día a día de la gente humilde, de las clases populares, para escapar de las convenciones de las series históricas que muestran los hechos a través de los nobles y los reyes. Por eso, los protagonistas de La peste son los desheredados, las personas que se embarcaban hacia América porque no tenían nada que perder, aquellas en las que se cebaban las enfermedades y que hacían lo que fuera necesario para sobrevivir.

Así, la historia se cuenta a través de un bastardo huérfano (Expósito, el segundo apellido de Valerio, hace referencia a que fue abandonado, siendo un bebé, en la puerta de una iglesia), de una mujer noble a la que el título no le sirve de nada justo porque es mujer, de una prostituta que quiere controlar ella su vida, de un ateo perseguido por la Inquisición… Los parias sociales son los protagonistas; incluso Zúñiga, con todo su dinero y sus maquinaciones especuladores, lo es también porque se asocia con protestantes, y eso le acarrea ser quemado en la hoguera.

Zúñiga, el gigante con pies de barro

Luis de Zúñiga, precisamente, es otro de los hallazgos de la serie, y no sólo porque Paco León está realmente muy bien en ese trabajo. Es un especulador oportunista, alguien desesperado por salir de la pobreza que se hace rico de la noche a la mañana y desea conseguir el respeto de las autoridades de la ciudad, un respeto que sólo se logra teniendo un buen apellido. Así que trama todo tipo de estratagemas para “comprar” ese respeto, para conseguir un sitio en la habitación donde pasa todo, que dirían en el musical Hamilton.

Pero, al mismo tiempo, parece muy consciente de que todo lo tiene es pasajero. Las alianzas que forja para ascender de posición son su gran debilidad porque, al ser con protestantes, son fácilmente derribables. El dinero no es suficiente en un lugar donde la limpieza de sangre y la honra familiar eran tan importantes. Zúñiga está obsesionado con ser recordado, con dejar tras de sí un legado. Es la encarnación de las Vánitas, los cuadros barrocos que afirman que las riquezas son fugaces, que todo se encamina a la muerte.

No se puede luchar contra el sistema

Es curioso que tanto La peste como La zona compartan, en parte, la misma tesis, que es la banca siempre gana. No se puede luchar contra el sistema porque éste tiene todo tipo de resortes para mantenerse en su lugar, devorando a los que se atreven a ir contra él. Teresa aprende que no puede enfrentarse frontalmente a las rígidas leyes que determinan el papel de la mujer, así que tiene que buscarse una artimaña. Mateo, por su parte, siempre se lanza de cabeza contra la pared, y eso sólo lo lleva a la desesperanza.

Celso de Guevara, el gran villano

Luis de Zúñiga puede presentarse inicialmente como el villano de la serie por su faceta de especulador con pocos escrúpulos, pero es el inquisidor general el que acaba destapándose como un malo a la altura de la serie. Es inteligente y no sólo utiliza a Mateo, sino que realmente le tiene algo parecido al afecto, le cae bien. Del mismo modo que está convencido de que está haciendo lo correcto para salvar a la Corona española y al catolicismo, quiere redimir a Mateo, quiere que encuentre a Dios para que tenga algo por lo que vivir. Y porque a él también le atrae la discusión intelectual; es lo suficientemente listo para darse cuenta de que muchas de las cosas que hace son engañifas, están hechas de cara a la galería para mantener el status quo.

Celso de Guevara puede no ser una figura especialmente original en este tipo de series, pero resulta muy efectiva. Su dinámica con Mateo es muy entretenida, y la escena en la que Valerio descifra los números anotados en la Biblia está llena de tensión. Queda muy claro que representa un poder que está más allá de lo que Mateo pueda hacer, el poder terrenal que le da afirmar que sólo está haciendo las obras de Dios.

‘La peste’ está disponible en el servicio VOD de Movistar+.

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