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Lolita Aldea, el ojo detrás de ‘Virtual Hero’

La directora de arte de la serie de El Rubius nos cuenta cómo ha sido el proceso de adaptar el cómic a televisión

Lolita Aldea y El Torres, en la presentación de ‘Virtual Hero’ en el festival de Sitges. (Fuente: Movistar+)

Uno de los estrenos más particulares en la ficción española de este año ha sido Virtual Hero. Es un anime producido por Movistar+ que adapta un cómic creado por El Rubius. Sólo con esa frase ya se rompen muchos moldes, especialmente teniendo en cuenta que la animación para televisión no suele recibir la misma atención que los dramas con actores de carne y hueso. La presencia del conocido youtuber, sin embargo, sí era un punto a su favor para esta serie.

El equipo creativo no lo compone sólo El Rubius; los dos responsables del cómic, el guionista El Torres y la dibujante Lolita Aldea, han supervisado el paso a serie, dirigido por Alexis Barroso, y han procurado que la Virtual Hero televisiva sea fiel a lo publicado y, al mismo tiempo, que ofrezca nuevas aventuras. Así lo afirma la propia Aldea, directora de arte en la serie, que nos cuenta cómo es el proceso de trabajo para sacar adelante un anime, en España, y con parte de la producción realizándose en un estudio de Seúl.

Si nos remontamos al cómic en el que se basa la serie, ¿cómo entraste tú en el proyecto? En el documental sobre la gestación de ‘Virtual Hero’ se ve que Rubius y tú tenéis intereses comunes.

Yo llegué al proyecto porque a El Torres le llegó el guión a través de un amigo suyo que es editor. Por amigos comunes, porque Planeta estaba buscando alguien que se sumara al proyecto y que supiera hacer cómic y hacerlo bien. Torres me preguntó si me interesaba el tema, si sabía quién era El Rubius. Él no tenía ni idea, le hice un cursillo acelerado, “mírate estos dos o tres vídeos y vas a saber exactamente de qué estamos tratando”, le ayudé un poquillo a actualizarse. Y al día siguiente, o dos días después, teníamos ya una reunión en la sede de Planeta en Madrid.

Preparé así rápido un par de estudios del personaje de Rubius basándome en sus fotos en internet, en sus vídeos, todo el tema de su gestualidad, lo que normalmente su público hubiera esperado ver en el cómic. Lo llevé a la reunión y le moló tanto que dijo “ya está, dónde hay que firmar”. Y luego, Rubius y yo, aunque nos llevamos algunos años, a mí siempre me ha gustado mucho el tema de los videojuegos, la cultura más juvenil, y me mantengo al día de las novedades que hay de libros, videoclips, música… Me gusta estar actualizada porque pienso que uno de los grandes problemas que podemos tener los artistas de cómic es quedarnos un poco atrás y estar desconectados de lo que el público actual quiere. Porque eso te lleva a que estás obsoleto y las posibilidades de trabajo se van acabando.

Entonces, cuando él me decía “quiero algo en este rollo”, yo sabía casi en el momento a qué se estaba refiriendo y eso fomentó que el ritmo de trabajo y la comprensión fueran super fluidos y no hubiera un atranque de ideas, si no que todo era muy rápido, muy chispeante, muy en el momento.

El Rubius, convertido en su personaje de la serie. (Fuente: Movistar+)

¿Y ese método de trabajo, cómo se traslada después a la serie, con más gente involucrada?

Ahí, como son mundos de videojuegos, tienen que resultar muy icónicos, muy reconocibles, en el momento tienes que saber si estás en un mundo de terror, en un mundo de fantasía medieval, en un mondo rollo Pokémon o lo que sea, y al final, esto es como los géneros del cine: hay una serie de parámetros que son muy cliché pero que te sirven para no tener que explicar en qué parámetros te estás moviendo. Eso fue lo que usamos a la hora de desarrollar los mundos en la serie de animación.

Hay una labor de búsqueda de información y de referencias que luego se reparten entre las diferentes personas que se encargan (de cada aspecto). Porque, al final, este trabajo está muy (especializado): tres personas se encargan de fondos, otras tres de personajes, de efectos. A cada uno se le suministra la información que consideramos necesaria para generar de ahí los materiales nuevos que se van a usar en la animación. Muchas veces, se tiene que partir de cero si creamos una cosa muy bizarra, y partimos de “a ver qué se te ocurre a ti, cómo te imaginas esta cosa tan loca que se han inventado los guionistas”. Como es un trabajo en equipo, todos ponemos nuestra impronta y sale, como yo digo, la mejor de todas las ideas. Es una búsqueda de información para que luego, a la hora de que el espectador lo vea, se sitúe rápidamente y no haya una pérdida de información entre lo que nosotros queremos expresar y lo que ellos entienden.

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En la serie figuras como diseñadora de personajes y, también, como directora de arte. ¿Qué hace exactamente un director de arte en una serie de animación?

En mi caso, al ser también la dibujante del cómic, mi labor es coordinar a toda la gente que está trabajando para que el producto final no se note que tiene cuatro padres y cinco madres, para que todo sea coherente y las manos se diluyan por el camino y quede un producto global, donde no haya flecos que se salgan por un lado o por otro, no hay cosas que cantan y que digas “no pertenece a este mundo”. Como yo había hecho el cómic, todos se tuvieron que ajustar a una estética que estaba ya hecha. En el fondo, es una ayuda porque es trabajo ya hecho. Hay menos que decidir porque es algo que ya está ahí, que es inamovible y, al final, es lo que quiere el público que se le va a presentar, y hay que adaptarse un poco a que el público no diga “esto qué es, esto no me suena de nada”.

Fuente: Movistar+

El Torres ha comentado que la serie de ‘Virtual Hero’ es una adaptación bastante libre del cómic. ¿Cuánta libertad habéis tenido?

El tema es que cada uno de los cómics tiene unas 55 páginas, aproximadamente, y eso da espacio a muy poquito. El cómic, al final, es un punto de partida en el cual se sitúa también la serie, pero al haber un espacio enorme para desarrollar mucho más allá los personajes, los mundos y las tramas, es el punto de inicio y, después, se expande. Las aventuras dan muchas más vueltas, hay un montón de personajes, ocurren cosas muy locas que no se pudieron meter en los cómics porque no había espacio.

¿Cómo se organizó todo el trabajo al tener el estudio de animación en Corea del Sur?

Puede ser más fácil de lo que parece, pero luego tiene sus complicaciones. Básicamente, lo que nosotros hacemos es, una vez que nos dan el guión, vemos todos los materiales que hacen falta, desde personajes a fondos, props, efectos. Se desarrollan todos esos elementos y luego se pasan a la gente que está en storyboarding. Estos son los dibujos que, después, los animadores utilizarán como referencia para hacer la animación que se verá en pantalla.

A Corea se lleva el storyboard más todos nuestros materiales. Todo está codificado porque allí, a lo mejor, hay cien personas trabajando, y cuando el animador 1 tiene el mismo material 100, aunque lo hagan dos personas diferentes, el producto es el mismo, porque todos cogen las referencias de la misma fuente. Puede parecer un poco confuso pero, al estar todo tan reglado y tan organizado, hay muy poco espacio para la improvisación.

¿Cuánto puede tardar en completarse una escena de dos minutos, por ejemplo?

Eso se me escapa, pero sí te puedo decir lo que tardamos en hacer los materiales, que normalmente es, por producción, un mes por capítulo. Hay capítulos que vienen muy cargaditos, como solemos decir nosotros, y eso se vuelve un poco una pesadilla. Se solapa un capítulo con el anterior y tienes que ir ajustando todo lo que puedes, intentando no perder calidad y no hacer siempre el mismo trabajo. Hay veces que vas muy con la lengua fuera.

Fuente: Movistar+

Es muy diferente el trabajo que habéis hecho El Torres, El Rubius y tú cuando estabais con el cómic que cuando habéis pasado a la serie. ¿Cómo ha sido la colaboración entre vosotros?

Esto es un poco más complicado. Alexis (Barroso), el director, llegó después, pero la estética anime, o manga, a día de hoy es muy internacional por lo que, aunque no hubieran trabajado antes en una serie de animación con esta estética, todos sabíamos en qué parámetros nos estábamos moviendo. No ha habido ningún problema. Como somos gente con mucha cultura visual, llega un punto en el que las referencias lo hacen fácil.

¿Y qué te atrae a ti, personalmente, del anime?

Cuando yo me aficioné al manga y al anime venía de haber leído Tintín, Astérix, los típicos de tebeo europeo que leemos todos. Cuando vi una de mis primeras series de animación japonesa en el 95, o por ahí, me alucinó el tipo de historias que se contaban, el dinamismo, el tipo de personajes, los colores super vivos, esa espectacularidad que tiene la animación japonesa y ese ritmo narrativo y ese desarrollo de personajes que yo, al menos, hasta ese momento no había visto. Aquello me deslumbró. Yo también era muy fan de las historias de fantasía medieval, y vi una serie de ese rollo y pensé “dios mío, yo quiero hacer esto”.

Luego seguí investigando y esa sensibilidad que tienen el anime y el manga, la simplicidad y, a la vez, complejidad de las ilustraciones, con personajes que igual tienen muy pocas líneas, pero el conjunto es visualmente tan impactante, para mí era un imán. Siempre me había gustado dibujar, y esa simplicidad tan compleja me atrajo un montón.

‘Virtual Hero’ está disponible en Movistar+. El cómic en el que se basa está editado por Planeta.

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