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Pau Freixas: “Quería hacer una serie de especular con el espectador” - Fuera de Series
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Pau Freixas: “Quería hacer una serie de especular con el espectador”

El creador de ‘Sé quién eres’ nos cuenta sus impresiones ante el final de la serie

Foto: Mediaset

Esta noche termina en Telecinco Sé quién eres, el thriller psicológico de misterio que ha conseguido aunar tanto el éxito de audiencia (su penúltimo episodio tuvo un 15,4% de cuota de pantalla) como el de crítica. Lo que originalmente iban a ser dos temporadas, ha sido una única entrega de 16 capítulos en la que se resuelve la pregunta de si Juan Elías, abogado de éxito que pierde la memoria en un accidente de tráfico, tuvo algo que ver en la desaparición de su sobrina Ana.

Y con el último capítulo ya a punto de emitirse, desde Fuera de Series hemos querido hablar con su creador, Pau Freixas, para que nos cuente cómo ha visto él la serie ya terminada, para nos explique las relaciones clave en el desarrollo de la trama y por qué le ha costado tanto que los episodios duraran menos de 80 minutos.

Esta entrevista contiene spoilers hasta el episodio 1×15 de ‘Sé quién eres’.

FDS: ¿Tenías pensado el final cuando empezaste a escribir la serie?

Pau Freixas: En cuanto apareció el concepto, en el minuto uno, no, pero en cuanto empezamos a desarrollar un poco la idea, antes de escribir guiones incluso, y en la fase inicial, cuando ya teníamos algún guión, sí que teníamos muy claro lo que pasaba al final del capítulo 10, que era la hipotética primera temporada. La historia se partía por allí, cuando encontraban a Ana Saura, y también teníamos clara una parte importante del final. Luego, cómo se llega hasta allí y ciertos acontecimientos que pasan, no, pero la forma de llegar, la tesis final de la historia, esto sí.

FDS: Sé quién eres gira, de algún modo, sobre dos relaciones, la de Elías con Alicia y la de Elías con Ana. ¿Buscabas esos centros en la historia?

Pau Freixas: Sí. En la primera parte, el triángulo se generaba entre Elías, Eva Durán y Alicia, y en la segunda, en el momento en el que tuve claro que Alicia quedaba en coma después del apuñalamiento y nos dejaba una especie de hueco emocional, tenía claro que Ana tenía que ocupar su espacio. Hasta que despertara Alicia, y entonces el triángulo serían Ana, Alicia y Elías, con Pol como elemento de intercambio entre los dos padres, como si fueran dos padres que se separan y están tirándose al niño a la cabeza.

Aparte, imagínate el espacio que ocupa Blanca Portillo a nivel emocional en la serie. El personaje ya lo tiene, pero Blanca tiene un magnetismo para el público muy poderoso. Ese espacio no podía quedarse huérfano durante dos capítulos y el tiempo que estuviera desaparecida, y tenía que ocuparlo Ana Saura con este juego de estar encerrada, el síndrome de Estocolmo que queríamos generar, y también esa relación perversa entre ellos: qué métodos utilizaría para intentar escapar, y qué métodos utilizaría Elías para intentar convencerla.

FDS: Como dices, la relación entre Elías y Ana es un poco retorcida y perversa. ¿Qué te interesaba más de ella?

Pau Freixas: La serie, al final, ha estado hablando sobre la emoción y la razón. Y lo que le está diciendo constantemente Elías a Ana, y Alicia a Ana, es qué ganas si sales y cuentas esto. Intentan convencerla de lo práctico. En la conversación al final del capítulo 15, Alicia le dice “no puedes contar esto”. ¿Por qué? Porque no es práctico, y Ana responde, “¿y qué?” “Pues que te arrepentirás”. Tiene una mentalidad en la que predominan la razón y el espíritu pragmático. La relación entre Elías y Ana era, un poco, una lucha entre las dos Anas, con Elías tirando de un lado y diciéndole “tienes que ser práctica, qué absurdo, delatarme y todo lo que pierdes con esto porque yo puedo ofrecerte un apoyo para tu carrera y para tu vida”, y por otro lado, la Charry muerta que representa a la Ana más emocional, que quiere vivir desde un sitio igual menos ambicioso, pero más emocional.

“‘Sé quién eres’, al final, ha estado hablando sobre la emoción y la razón

Es el juego que ha ofrecido la serie desde el principio, porque en el primer bloque, hasta el capítulo 10, ha habido dos Elías, el práctico, que era el del pasado, y el amnésico. Cuando Elías recupera la memoria, ese debate pasa a ser para Ana. Ana quiere delatar a Elías, pero él intenta convencerla de que no lo haga y, para ello, le ofrece cosas prácticas porque, emocionalmente, la ha tenido encerrada nosecuantos días. Ése ha sido un poco el juego.

FDS: En realidad, Ana tiene que decidir qué persona quiere ser.

Pau Freixas: Exacto. Es lo mismo que hemos hecho con Elías en el primer bloque. ¿Quién quieres ser? ¿El Elías amnésico que sólo recuerda a Eva Durán, o quieres ser el del pasado, el que tiene un amigo abogado, una esposa jueza y esta especie de pragmatismo crónico en su vida? ¿Esto o el nuevo Elías, el que se enamoró de Eva Durán e iba a dejarlo todo?

Ahora, Ana Saura tiene que decidir quién quiere ser, qué Ana quiere ser. La Ana que tenía una futura carrera como abogada y tenía un juego perverso con su tío antes de que le pasara todo esto, que jugaban un poco con la mente, con la seducción y desde la inteligencia y los roles, o quiere ser una Ana que deje atrás todo esto y viva un poco más de acuerdo a lo que siente. Sé quién eres es una afirmación, de “sé qué persona eres”, y también puede ser un “sé la persona que eres”; suéltate, no te reprimas de no ser quien eres. Los dos sentidos de la frase, para mí, son lo que da el juego de la serie.

FDS: ¿Crees que esto se ve también en Alicia? Ella haría cualquier cosa por sus hijos, pero ahí entra la duda de si apartar a Elías de su lado es práctico o no.

Pau Freixas: Para mí, Alicia es como el cinturón negro de este dilema. Porque ella lo tiene muy claro. Ella hace una línea, y dentro de esa línea están los suyos y fuera, el resto del mundo. Para los suyos no tiene contemplaciones morales de ningún tipo, le da igual qué tiene que hacer, no tiene ningún problema. El problema viene cuando la línea se difumina. Ana, ¿es de los suyos o no lo es? Su marido está cruzando líneas tan fuertes, está cerrando tanto el círculo, que pone en peligro a los suyos, pero claro, ¿sacrifica entonces a su marido?

Hay algo en Alicia que, al final, es muy normal en una relación de pareja, y es que Alicia ha sido engañada por Elías. No sólo sexualmente, que también, aunque a ella le dé igual, sino que es un sentimiento muy cabrón que Elías despierte y la única persona que recuerde sea aquella amante que tuvo. Emocionalmente, es como decirle que era más importante aquella que su mujer o sus hijos. Hay toda una serie de cosas en juego ahí que ya no son sólo la visión práctica porque, además, va cruzando líneas. Él va poniendo en peligro cosas. (Alicia) Tiene un dilema de qué sujeto y qué suelto, porque llega un momento que ya no sabe si está siendo la base de la familia o si es que él la está destrozando y ella está haciendo el idiota. ¿Esto es un juego de equipo o estoy siendo manipulada y utilizada por el amor a lo nuestro?

No es un dilema tan moral el de Alicia. Es un personaje que, cuando ha hecho falta, se ha pasado la moralidad por el forro.

“Alicia Castro hace una línea, y dentro de esa línea están los suyos y fuera, el resto del mundo”.

FDS: Entre el episodio 10 y los seis últimos pasó casi un año en el proceso de escritura y rodaje. ¿Cambiaste algo de la idea original que tenías para el final?

Pau Freixas: No, del final no. Sí que he modificado cosas por químicas entre personajes que pensaba que tendrían más fuerza cuando yo las imaginaba y al final, por las razones que sea, porque yo he puesto más énfasis en otros temas, porque he apostado más por la trama y menos por la relación emocional de los personajes, he ido haciendo pequeños desvíos de por dónde pasaba la historia, a quién le daba más peso en qué momento. Pero no hacía dónde iba y dónde acababa, eso no. Eso, es que era la tesis. La tesis de lo que yo quería hablar en el final era, para mí, impactante e innegociable.

De hecho, cuando hablé con (Paolo) Vasile y le conté la segunda temporada, a la hora de decidir la renovación y de ver cuántos capítulos hacíamos y cómo los hacíamos, le conté el final. Y él estuvo de acuerdo, entendió la serie qué estábamos haciendo. Me dijo, “¿cuántos capítulos necesitas para llegar hasta allí?” Me lo pensé unos días y dije, “seis”. Y entonces hicimos seis más para llegar hasta donde la serie tiene que ir. El número de capítulos venía porque era donde la historia tenía que llegar, no porque la cadena dijera “te renuevo seis, en lugar de diez”.

FDS: Y ahora que la serie ya está terminada, y ya se ha visto entera, ¿con qué te quedas de ellas? ¿Qué es, para ti, lo más destacable?

Pau Freixas: Lo que me gusta la serie es lo que provoca. Yo quería hacer una serie de especular con el espectador, que jugara, pero que fuera una serie muy psicológica, que el juego fuera siempre sobre los personajes. Sí, hay pistas, hay enganches, pero lo que lo que a mí me enamora de la serie son las personalidades complejas, no tener claramente unos buenos y unos malos, sino que todo está lleno de grises y de matices, y lo que las personas hacemos está lleno de ambigüedades morales. Los personajes que esconden más de lo que muestran, que son inteligentes, que tienen una visión del mundo como perversa, han generado un clima, que yo creo que es de paranoia constante para el espectador, que para mí es un poco la línea del nordic noir de que los personajes son el juego.

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En los primeros diez capítulos, que teníamos ese “¿dónde está Ana Saura?” y si él está amnésico o no, mi miedo era que, cuando soltemos esto y nos quedemos con un nuevo concepto, ese “¿quién ha apuñalado a Alicia?” y haya menos sospechosos, y los personajes tengan que defender algo a la vista, que es que Elías tiene a Ana Saura allí y el espectador ya lo sabe, entrará el juego de la psicología; la manipulación al hijo, pero sabiendo oficialmente que le está manipulando. Cómo vivirá el espectador ese giro de la serie era, para mí, apasionante, cómo la serie se transforma en otro ejercicio para el espectador.

“Quería hacer una serie de especular con el espectador, que jugara, pero que fuera una serie muy psicológica, que el juego fuera siempre sobre los personajes”.

Vi que, realmente, el público que tenemos ha sido fiel durante todos los capítulos, así que creo que esa transformación la han vivido bien porque hay un enganche a estas cabezas perversas y ególatras a ratos, y enfermizas, que en el fondo hay una especie de odio-admiración que genera un vínculo emocional. Creo que, al final, vas un poco con ellos. Alicia ha hecho verdaderas barbaridades, pero la gente, mayormente, creo que va con ella. Para mí es interesante seguir a personajes con este tipo de moral. Esto y que luego había una capa de cosas mías que son el sentido del tono, del clima, del ritmo, de las coreografías internas de las secuencias. Son cosas mucho más técnicas que, evidentemente, el espectador no las valora literalmente pero que creo que sí le dan un impulso, la ansiedad que la serie genera, el hecho de que sean 70–80 minutos.

FDS: Pero la verdad es que no se notaba que sobrara prácticamente nada en esos 80 minutos.

Pau Freixas: Esos 70–80 minutos vienen de un guión de 90 y 100 páginas, para que entiendas el nivel del ritmo de rodaje de hablar rápido, de giros, etc. Sí, paramos y puntuamos lo emocional, lo especulativo, pero no en trama, no es que haya secuencias de relleno. De hecho, si hay una secuencia que parece de relleno, es probablemente un sembrado de personaje porque, al cabo de un capítulo, verás que esto era por esto.

Al final, yo los hacía tan largos para luego, en montaje, poder cortar todo lo que me sobrase. Nadie me ha obligado a hacer capítulos de más de 70 minutos, pero es que en montaje me ha costado, en este segundo bloque, meterlos por debajo de los 80.

FDS: El penúltimo, desde luego, dura 90 minutos.

Pau Freixas: Sí, ha sido complicado. Habrá cosas que, con la perspectiva del tiempo, las veré y diré, “tendría que haber cortado esto”, lo que es posible, porque tengo la perspectiva que tengo. Lo hago todo viendo cómo me siento yo, desde el autor en el sentido empírico; yo me siento y pienso cómo me gustaría a mí verlo, pero claro, también estoy muy sumergido. Pero es una serie que, ahora mismo, si hubiera tenido que dejarlos en 45 minutos, hubiese tenido que hacer el doble de capítulos.

No es una serie que yo haya alargado en exceso por necesidad de minutaje. Siempre que lo he hecho, ha sido porque, en mi fuero interno, he creído que aquello era necesario para contar la historia con el equilibrio de trama y personajes que yo pensaba. Con el quince, por ejemplo, en el 14 veníamos de un secuestro y el quince, para mí, era un capítulo anticlimático. Los personajes tienen que digerir lo que les ha pasado y, aparte, la serie no hace elipsis de tiempo, cada capítulo es casi un día. Los 16 capítulos pasan, creo, en trece días. El quince nos permite parar y preparar el 16 para poder salir en el promedio bueno, con todo arriba. En este juego de equilibrios, yo estoy contento de lo que he hecho.

FDS: ¿Qué proyectos tienes después de Sé quién eres?

Pau Freixas: Ahora estoy con muchas ganas de encontrar un concepto que me dé algo. Tengo ganas de currar. Tengo ganas de pararme un poco, pero también de empezar a calentar un concepto, una idea. Me apetece hacer una serie, y más ambiciosa, si es posible, porque siempre queremos ir a más. Necesito un concepto, porque ya me conozco y me tengo que enamorar mucho.

El último episodio de ‘Sé quién eres’ se emite esta noche en Telecinco. Mañana estará disponible en HBO España.

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