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3 series documentales de Netflix para ver después de ‘Wild Wild Country’

Si aún estáis obsesionados con Sheela, os recomendamos ‘Flint Town’, ‘Wormwood’ y ‘The Confession Tapes’

‘Flint Town’, ‘Wormwood’ y ‘The Confession Tapes’. (Fuente: Netflix)

El true crime es un género que ha existido desde siempre. Con los años, ha evolucionado en lo estético y en lo narrativo, pasando también del formato de documental de 90 minutos, o del episodio de sucesos, a desarrollar sus historias durante varias entregas.

Desde que HBO nos dejó a todos con la boca abierta con The Jinx, ha sido Netflix la que se ha convertido en la casa de la mayoría de estas series documentales. Empezó con Making a Murderer, y cada año hay de entre todos un nuevo true crime que llega, sorprende y del que leemos y escuchamos hablar en todas partes.

El de este inicio de 2018 ha sido sin duda Wild Wild Country, una serie documental que empieza siendo una cosa para derivar en otras diez más, y que cuenta con el que es desde ya uno de los personajes del año televisivo, Sheela.

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Si fuisteis víctimas del virus Wild Wild Country, y queréis pasar la resaca con más true crime, hoy os vamos a hablar de otras tres series documentales de Netflix, muy diferentes entre sí, para que elijáis el estilo y tipo de historia que más os interese.

‘Flint Town’ (2018)

Esta serie de ocho episodios sigue a un grupo de policías de Flint, una ciudad de 100.000 habitantes situada al noreste de Detroit. Flint fue conocida en el siglo XX como la Ciudad de los Vehículos, porque allí se fundó y se estableció General Motors. En los años 60 fue una de las zonas más prósperas de Estados Unidos, pero en los 80, después de la reconversión industrial y el cierre de sus fábricas, Flint se enterró en una depresión económica de la que Michael Moore ha hablado en varios de sus documentales.

A mediados de los 2000, Flint se convirtió en una de las ciudades con mayor índice de criminalidad y delincuencia, con tasas de crímenes violentos muy por encima de la media nacional que la hacen figurar cada año en la lista de ciudades más peligrosas del país, ocupando la mayoría de las veces el puesto número uno. A esta situación, se sumó una crisis de salud pública por contaminación del agua potable con plomo, una crisis producida por una pésima gestión gubernamental y que a día de hoy no se ha solucionado.

Flint Town sigue a estos policías durante un período comprendido entre finales de 2015 y principios de 2017, cubriendo también la campaña de elecciones a la presidencia de 2016. Es un documental observacional y con entrevistas que nos muestra la vida profesional y privada de este grupo de personas, haciendo que la sensación sea muy similar a la de estar viendo una serie.

La cámara está presente durante las noches de patrulla, las reuniones de preparación, un cambio de gobierno local y la llegada de un nuevo jefe de policía para mostrarnos los retos de su trabajo en una de las zonas más pobres de Estados Unidos. Todo esto mientras inicia una serie de conversaciones generadas por la actualidad social y política del momento, que nos permite escuchar lo que estos policías piensan sobre los conflictos raciales y la problemática de la brutalidad policial en Estados Unidos.

Si sólo vais a ver una, esta es la que os recomiendo.

Os gustará si os gusta la narrativa compleja de la ciudad, sus habitantes e instituciones que esboza ‘The Wire’.

‘Wormwood’ (2017)

Esta serie de seis episodios está dirigida por Errol Morris, ganador del Óscar en 2003 con The Fog of War y responsable de The Thin Blue Line (1988), que está considerada como la obra seminal del true crime tal como lo conocemos hoy.

Se centra en la historia de Frank Olson, un científico de la CIA que murió en extrañas circunstancias en 1953 mientras realizaba una investigación sobre guerras biológicas. Operaciones secretas del ejército de Estados Unidos, experimentos con LSD, dossieres de metodología de la CIA, analogías con Hamlet y decenas de preguntas van surgiendo durante los seis episodios de Wormwood, en los que Errol Morris entrevista a Eric Olson, el hijo de este científico, que quiere descubrir la verdad de lo que le ocurrió a su padre.

A partir de las conversaciones con Olson, la serie va construyendo un relato cronológico desde los días previos a la muerte de su padre y el proceso de investigación que ha realizado hasta hoy, acompañados por documentos oficiales, apariciones en prensa de la versión de los hechos por parte del ejército y el FBI y las declaraciones de algunos implicados.

A diferencia de Wild Wild Country, Flint Town y The Confession Tapes, Wormwood no cuenta con imágenes de archivo de la época en la que ocurrieron los hechos, por lo que Morris recurre a las recreaciones, para las que cuenta con actores como Peter Sarsgaard (The Looming Tower, The Killing), Christian Camargo (Penny Dreadful), Molly Parker (House of Cards, Deadwood) o Jimmi Simpson (Westworld, Hap and Leonard). Esta parte ficcionada aparece a lo largo de toda la serie y ofrece diferentes perspectivas que se van ajustando a las versiones de lo que ocurrió aquella noche de noviembre de 1953.

Os gustará si os interesan las conspiraciones y no os molestan las recreaciones de los hechos del estilo ‘The Thin Blue Line’ o ‘The Jinx’.

‘The Confession Tapes’ (2017)

En siete episodios, The Confession Tapes nos cuenta seis casos (el primero está dividido en dos partes) de condenas por asesinatos que se produjeron por posibles confesiones falsas obtenidas durante los interrogatorios llevados a cabo por la policía.

Esta serie documental es una antología, cada caso empieza y acaba en el mismo episodio (exceptuando el primero que está contado en dos partes), por lo que no tiene a su favor la ventaja de la narración continuada que permite ir revelando información que amplíe o cambie la visión que tenemos de la historia a través de los episodios.

A nivel de estilo es muy austera y no tiene ningún tipo de ambición formal. Está basada en los vídeos, grabados hace dos o tres décadas, de los interrogatorios y la cobertura de los casos en los medios, acompañados por entrevistas actuales con las personas que fueron condenadas, sus familiares y los abogados o miembros del jurado que participaron en los juicios. Y también la opinión de expertos, que nos hablan de las técnicas utilizadas por la policía y nos recuerdan que es posible condicionar a alguien para que confiese algo que no ha hecho y diga lo que otros quieren escuchar, aunque desde nuestro sofá nos parezca imposible.

Os gustará si lo que más os frustró de ‘Making a Murderer’ fue cómo obtuvieron la confesión de Brendan, el sobrino de Steven Avery.

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