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Crítica: ‘Derry Girls’ sigue siendo la comedia más fresca en la temporada 2

La serie depura su equilibrio entre las peripecias de sus chicas y el complicado mundo real de Irlanda del Norte

Los protagonistas de ‘Derry Girls’. (Fuente: Channel 4)

La primera temporada de Derry Girls nos pilló a muchos con el paso cambiado. Venía de su cadena original, Channel 4, con buenas críticas, pero le prestamos poca atención a la historia de cuatro chicas norirlandesas, y un chico inglés, que vivían en Derry a mediados de los 90, cuando el conflicto de Irlanda del Norte estaba enfilando sus últimos compases. Parecía demasiado local para que pudiera trasladarse a la audiencia global que iba a verla en Netflix.

Siempre está bien que aparezcan sorpresas que demuestran que estábamos equivocados. La especificidad con la que están retratados todos los personajes, más lo particular de las circunstancias históricas que transcurren de fondo, dan a la serie un aura de comedia fresca y que no hemos visto tantas veces que ya allana el camino para que los espectadores la reciban con curiosidad. Las hilarantes tonterías de adolescentes que hacen sus protagonistas, más los peculiares caracteres de la familia de Erin, redondean un conjunto que ha mantenido el nivel en la temporada 2.

Al mismo tiempo, se ha notado que Lisa McGee, la creadora de la comedia, ha querido ir un paso más allá en sus historias. Ninguna de sus chicas es, de repente, la más popular del instituto; Clare habrá salido del armario, pero sigue siendo igual de torpe socialmente y de insegura que Erin, por ejemplo. Sin embargo, sí hay detalles que profundizan emocionalmente en su relación. La llegada de una nueva alumna o de una profesora a lo El club de los poetas muertos las sitúan a todas ante sus deseos de ser más de quienes son, con la excepción de una Orla que está perfectamente a gusto consigo misma.

Y aunque el conflicto norirlandés se mantiene al fondo, afecta a la fuerza el día a día de sus personajes. Se ve desde el prisma de sus adolescentes y desde una idea que se utilizaba mucho en sitcoms clásicas como Roseanne, que es hacer que lo grande sea pequeño y lo pequeño, grande. Si la tele en casa se estropea, a su madre y su tía les importa más no perderse Coronation Street que los rumores sobre posibles negociaciones de paz, y el gran clímax emocional de la temporada está también en algo más intrascendente en el gran esquema de la Historia, pero crucial para ellas.

El humor basado en malentendidos, costumbres peculiares como la obsesión por la coreografía de Rock the boat en una boda (que, por cierto, es totalmente real), Michelle y sus constantes intentos, infructuosos, por ligar o colocarse, la lógica completamente alienígena de la tía Sarah, las excentricidades de Orla, las pequeñas riñas familiares… Todo eso es lo que realmente importa en Derry Girls aunque, de fondo, esté la presencia del ejército británico en sus calles y el recordatorio de que cualquier maleta abandonada puede contener una bomba.

La televisión británica tiene algo más de tradición de comedias con chicos adolescentes que se meten en líos, como The Inbetweeners, y que sean chicas las que protagonizan estas historias es poco habitual. Pero funciona porque siempre queda claro que su amistad es fundamental para ellas y que tienen aspiraciones y sueños que no se restringen sólo a encontrar a un chico guapo. También está muy lograda la vuelta de tuerca que se da a situaciones como ese encuentro entre católicos y protestantes en el que la tensión está más en el firme propósito de Michelle de enrollarse con alguno de los chavales anglicanos.

Y, por supuesto, siempre está la hermana Michael.

Notas al margen

  • Durante toda la temporada, las chicas llevan siempre en sus chaquetas un pin con el arcoiris. Nunca se explica la razón, pero claramente es una muestra de apoyo a Clare después de que les confesara que era lesbiana.
  • Sí, Bill Clinton realmente visitó Derry el 30 de noviembre de 1995. Es una fecha muy importante dentro el proceso de paz de Irlanda del Norte después del alto el fuego del IRA de agosto de 1994 (que también se ve en la serie) y los Acuerdos de Viernes Santo que terminarían por poner fin al conflicto de forma oficial, en 1998. Lisa McGee, la creadora de la serie, afirma que quiere que ése sea también el final de la comedia.
  • La canción que suena en Derry Girls cuando se ve a los vecinos celebrar ese alto el fuego es Zombie, de The Cranberries, que Dolores O’Riordan escribió impactada por un atentado del IRA cerca de Liverpool en el que murieron dos niños en 1993.
  • En la historia de los Troubles, como los denominan los británicos, Derry está asociada a la represión violenta, por parte del ejército británico, de una manifestación pacífica de, mayoritariamente, católicos en 1972. Catorce personas, desarmadas, murieron por los disparos de los soldados. El incidente inspiró la canción Sunday Bloody Sunday de U2.
  • Derry, por cierto, es como llaman a la ciudad los católicos, que abogan por la unión con la República de Irlanda. Los protestantes, que quieren seguir formando parte del Reino Unido, la conocen como Londonderry.

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