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Crítica: ‘El Ministerio del Tiempo’ 3×11 — ‘Tiempo de verbena’

La Verbena de la Paloma y el soldado del Ángel Exterminador centran un gran episodio

Angustias vuelve a protagonizar una misión de la patrulla. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

Esta crítica contiene spoilers del capítulo 32 de ‘El Ministerio del Tiempo’.

Siempre que Angustias tiene ocasión de participar en una misión, El Ministerio del Tiempo consigue un buen capítulo. El vodevil del episodio en el que tenían que salvar al antecesor de Adolfo Suárez de las tropas napoleónicas (y del propio Napoleón) ya lo dejó bien claro, y todas las peripecias que Angustias, Lola y Pacino pasan para asegurar el estreno de La verbena de la Paloma lo confirman.

La secretaria de Salvador siempre tiene más que aportar que llevar cafés o dar malas noticias a su jefe. Su entusiasmo por esa zarzuela (una de las más populares) y su frustración cuando descubre que su estreno en 1894 está a punto de ser cancelado marcan el tono de esa subtrama del episodio, que parece trasladar a veces el propio argumento de la obra (con parejas celosas y personajes con problemas de dinero) y mezclarlo con una mirada a la vida de los cómicos un poco más de El viaje a ninguna parte.

No es la primera vez que la serie se detiene en el teatro durante una de sus misiones; ya lo hizo en la representación de Los baños de Argel, en la segunda temporada, cuando Alonso, Amelia y Pacino tuvieron que convencer a Cervantes de que no tirara la toalla con su Quijote. Y también continúa con el mismo debate entre alta cultura y cultura popular que se escucha en la tertulia del café entre Tomás Bretón, Benito Pérez Galdós y José de Echegaray (reconocidos por Pacino gracias a un truco muy imaginativo de la serie, al superponer sobre sus rostros los billetes de mil pesetas que utilizaron sus efigies)

Bretón quiere dedicarse a la ópera, que da más prestigio. Galdós le pide que no deje de lado la zarzuela, que ponía al alcance de las clases populares una forma de cultura a la que, de otro modo, no podían acceder.

Lola y Pacino, entre bambalinas. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

Salvar La verbena de la Paloma no es una misión a vida o muerte, pero aporta una ligereza que viene bien cuando la trama se encamina hacia una resolución del conflicto entre los Hijos de Padilla y el Ángel Exterminador. Resulta muy simpático oír de repente a Lola utilizar el habla popular madrileña de finales del XIX, y a Pacino meter la pata al intentar imitar el acento y los piropos más castizos. Y claro, dejar libre a Angustias (encima en su propia época) nunca resulta aburrido.

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Por su parte, en el Ministerio consiguen, por fin, descubrir por qué el nuevo delegado del Gobierno les daba mala espina. Su identidad real de jefe del Ángel Exterminador está expuesta, y ello ha requerido que Alonso comprendiera qué significa la palabra “empatía”.

Arteche, el soldado inmortal de la secta, es realmente alguien como Entrerríos. La versión de Jack Harkness de El Ministerio del Tiempo es alguien que no busca la muerte activamente, pero que quiere dejar de cargar con todas las pérdidas acumuladas en su larguísima vida. Y como no sabe hacer otra cosa que luchar, a eso se dedica. El Ángel Exterminador se aprovecha de ello, y Alonso encuentra la manera de conectar con él y de lograr la información que busca, sobre todo cuando recuerda (en ese sueño tan Stranger things) que luchó a su lado en los Tercios, en Flandes.

Alonso y Arteche, el Jack Harkness de ‘El Ministerio del Tiempo’. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

Es interesante el paralelismo entre Arteche, cansado por veinte siglos de recuerdos, y Marta Cascajosa, que no guarda ninguno más allá de cuando tenía 16 años. Los intentos de Irene por devolverle la memoria no funcionan porque el trauma es demasiado grande. Y el desconcierto de encontrarse en un cuerpo que no reconoces como tuyo, todavía mayor.

Esta subtrama sirve más para continuar con la evolución de Alonso, que sin Julián y Amelia, tiene que enfrentarse solo a todos los cambios que está viviendo en el Ministerio. Esa última toma suya, bebiendo a solas en la cafetería, no parece indicar nada bueno para él en el final de la temporada.

Notas al margen

Todas las críticas de la tercera temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’

‘El Ministerio del Tiempo’ se emite los lunes, a las 22:40, en La 1.

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