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Crítica: ‘Sexo/Vida’ no es más que un folletín con mucha carne y poco sentido

(Fuente: Netflix)

Esta crítica se ha escrito después de ver los tres primeros capítulos de ‘Sexo/Vida’ y no contiene spoilers.

Cualquiera que tenga más de treinta años se ha parado, en algún momento de su vida, a echar la vista atrás y añorar los viejos tiempos: las noches de fiesta que se encontraban con la mañana, las primeras relaciones sentimentales en las que los hijos y el resto de responsabilidades adultas estaban lejos, los días sin más preocupación que un «¿qué hacemos mañana?». Es ley de vida, porque te haces mayor y ahora tu vida te parece mucho menos divertida, porque lo es.

En Sexo/Vida han unido esta inevitable nostalgia por los viejos tiempos a una mujer, Billie (Sarah Shahi), que un día decidió cambiar su vida como profesora universitaria y sus noches de frenéticas fiestas por un matrimonio entrañable. Seis años y dos hijos después, Billie se siente frustrada y añora a Brad (Adam Demos), su pareja antes de conocer al que es su marido, Cooper (Mike Vogel). Y no lo echa de menos porque su relación fuese idílica y llena de romanticismo, no. Lo echa de menos porque la follaba como nadie.

En esta innovadora visión de la mujer casada y frustrada hay carne, mucha carne. Si hubiese tenido un cronómetro a mano probablemente podría confirmar que a Billie, gracias a sus húmedos recuerdos, la vemos más tiempo desnuda que vestida. No importa, no puedo confirmarlo pero es mi impresión. En una piscina. En el baño de una discoteca. En un coche. En la cama. Brad follaba mucho y muy bien en todas partes.

Mientras viajamos en el tiempo, entre polvo y polvo, Billie nos cuenta que Cooper es un gran marido, un esposo atento y un padre excelente. En realidad Cooper, solo parece un guaperas pretencioso para el que el centro del universo es su trabajo y lo importante que es para su jefa. Pero la serie no explora si Billie está confundida por el amor que siente por él, sino qué pasa cuando este «hombre del año» es consciente de que su mujer está insatisfecha y anhela sus años de polvos y más polvos. Y lo hace de una manera original, que entre otras cosas nos sirve para comprender el tamaño del anhelo que siente su esposa (por si faltaba carne en el asador), pero tan ridícula como el resto de su planteamiento.

(Fuente: Netflix)

Porque Billie, entre amamantar a su bebé y decirle a su hijo lo mucho que le quiere, solo tiene tiempo para recordar todo ese sexo pasado que puso el listón muy alto y se grabó a fuego en su memoria. No tiene ojos para nada más, no es capaz de poner en perspectiva su vida y, como una chiquilla caprichosa, solo se acuerda de Brad y sueña con él y con las posturas del Kamasutra que pusieron en práctica. Su matrimonio tiene un problema pero no importa, porque vaya calentón aquel. Su vida profesional se ha ido al traste y se aburre, pero tampoco es relevante, porque aquel otro polvo que echaron en no sé donde.

Lo más sorprendente es que a la hora de darle una profesión a esta protagonista —que, en realidad, lo único que necesita es que su marido vuelva a desearla salvajemente— la han convertido en psicóloga. Y cuanto más avanza la trama, más descabellado parece que una persona que se supone que tiene que saber del comportamiento humano y de su propia psicología siga avanzando hacia un abismo sin sentido aderezado con mucha carne. Por si esto fuera poco, esta serie que algunos han vendido como un «alegato a (sic) la sexualidad de las mujeres casadas y con hijos» o «la serie de Netflix sobre la sexualidad femenina» tiene como punto de partida una sinopsis en la que Billie es una mujer con «atrevido pasado sexual». Ni un minuto de nuestras vidas sin juzgar a las mujeres con parámetros que nunca se han aplicado a los hombres, por muy siglo XXI en el que estemos.

En el fondo, esta presentación no es más que un aviso de lo que nos espera con Sexo/Vida. Porque sus ocho episodios no son más que un folletín sin profundidad ni sentido que antes del nacimiento de la televisión habría llegado a los kioscos con forma de novelita romántica subida de tono, para hacer las delicias de las amas de casa aburridas. Así que a no ser que tus ansias de soft porn no se hayan visto satisfechas con la última temporada de Élite, o ya la hayas terminado, seguro que encuentras otras formas más interesantes, o menos engañosas, de subirte la libido. O de lo que sea.

‘Sexo/Vida’ está disponible al completo en Netflix.

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