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Crítica: ‘Twin Peaks’, fiel a sí misma hasta el final

Los capítulos 17 y 18 se cierran de la manera más “lynchiana” posible

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Kyle McLachlan, Laura Dern y David Lynch. (Fuente: Movistar+)

Ha sido una experiencia interesante tener en emisión al mismo tiempo la segunda mitad del regreso de Twin Peaks y la séptima temporada de Juego de Tronos. Representan dos extremos de las ofertas televisivas actuales; del producto de autor que no se pliega a ningún tipo de regla, más que a las suyas, al espectáculo digno de una pantalla de cine. Una era lenta hasta el punto de hacerte creer que estabas soñando, y la otra pisaba el acelerador como si se le estuviera acabando el tiempo.

“Inhalando lentamente para Twin Peaks, escupiendo fuego para Juego de Tronos”, titulaba The New York Times, y es una perfecta descripción de las radicalmente diferentes propuestas que han sido las dos. El arte y ensayo contra el blockbuster. Pero en una cosa sí se parecen; en la cantidad de discusiones que pueden generar.

Porque, ¿qué demonios ha pasado en el último episodio de Twin Peaks? Lo que ha pasado es que, si buscábamos respuestas, deberíamos haber estado viendo Juego de Tronos. David Lynch y Mark Frost han cerrado la serie manteniéndola completamente fiel a sí misma y potenciando el lado de mal sueño, de difuminado entre lo real y lo imaginado, de confusión entre el bien y el mal. Y llevándola de vuelta al hecho que lo inició todo: el asesinato de Laura Palmer.

‘Twin Peaks’, la revolución sin prisa
Recordamos el episodio piloto de la serie, que vuelve el 22 de mayofueradeseries.com

A partir de aquí habrá spoilers de las partes 17 y 18 de ‘Twin Peaks: The Return’.

Esos dos últimos episodios, el 17 y el 18, están centrados en el plan de Dale Cooper de regresar al 23 de febrero de 1989, la noche en la que murió Laura, e impedirlo. Quiere extraerla de su línea temporal, empleando el argot de Doctor Who. Y, por un instante, parece que lo consigue.

El juego entre el blanco y negro y el color para indicar cuándo Coop ha conseguido salvar (momentáneamente) a Laura, la integración del McLachlan actual en las imágenes de Fuego camina conmigo, la manera en la que Cooper lleva de la mano a Laura por el bosque, como si estuvieran en un cuento de hadas que va a acabar mal… Toda esa secuencia, que cierra la parte 17 y abre la 18, está muy lograda y marca el principio del final onírico y extraño de la serie.

El puño de Freddie acaba entrando en acción. (Fuente: Movistar+)

Porque, hasta entonces, Twin Peaks había discurrido por sus canales más “convencionales”. Mr. C, el Cooper malvado, llega al departamento del sheriff del pueblo a buscar, claramente, a esa mujer sin ojos que Truman, Hawk, Bobby y Andy encontraron en el bosque. Un par de llamadas de teléfono, de Gordon Cole y del propio Cooper, motivan que Andy recuerde sus visiones en el bosque y que Lucy comprenda finalmente cómo funcionan los teléfonos móviles y que el Cooper que está en el despacho del sheriff Truman no es el mismo con el que está hablando por teléfono.

Que ella sea la que termine con Mr. C es un detalle (punteado por un gag muy de cine mudo: cómo se levanta el sombrero de Truman cuando Cooper/BOB le dispara), y es el final de ese momento más convencional. En cuanto aparecen los leñadores y BOB sale del cadáver de Mr. C, Twin Peaks entra en el terreno de las dimensiones alternativas y las pesadillas.

Y también da lo más parecido a respuestas que los espectadores van a tener. Freddie, el One Punch Man de la serie, destroza a BOB con su Puño de Hierro; descubrimos que la mujer sin ojos era en realidad Diane, y que la llave de la habitación de Cooper en The Great Northern Hotel abre la puerta que lleva a ese plano diferente de existencia donde Philip Jeffries es una tetera gigante y donde las torres de electricidad pueden transportarte a Texas, y a otra dimensión, en un santiamén.

Y, finalmente, también regresó Laura Palmer. (Fuente: Movistar+)

Probablemente, el viaje de Cooper y Diane, y la búsqueda de éste de esa otra camarera que trabaja en Eat at Judy’s, va a ser discutido por los fans durante mucho tiempo. Desde el principio, hay algo que no termina de encajar en Cooper, que de repente habla con el tono de Mr. C y al que Diane trata con cierta distancia. No son los mismos personajes que se reencuentran en la oficina del sheriff, por ejemplo.

La visión de Diane de su propio doble en el motel, esa escena de sexo con un sonido ominoso e inquietante inmiscuyéndose en My prayer, de The Platters (la misma canción que suena en la estación de radio de Nuevo México cuando aparecen por primera vez los leñadores en el capítulo 8) y, sobre todo, que a la mañana siguiente veamos un hotel diferente, un coche distinto y que Cooper y Diane se hayan transformado en Richard y Linda son todo pistas muy claras de que nuestro agente del FBI ha cruzado a otro lugar en el continuo espaciotemporal.

Su búsqueda de Laura y, sobre todo, el largo trayecto de regreso a Twin Peaks son como un avance de una cuarta temporada que nunca veremos. O un cierre fiel a una serie que siempre ha valorado más el misterio, la sensación de que estás viviendo dentro de un sueño, que las resoluciones. La conversación con la nueva inquilina de la casa de Sarah Palmer, la asunción de Cooper de que no está en el tiempo (o en la dimensión) correcta más ese grito animal de Laura/Carrie Page son un final tan abierto como el de la segunda temporada pero, en este caso, también constituyen un final.

El sueño de Gordon Cole con Monica Bellucci tiene la clave de todo esto: “somos como el soñador que sueña y, después, vive dentro del sueño. Pero, ¿quién es el soñador?” ¿Salió Cooper de la Habitación Roja al intentar rescatar a Laura Palmer? ¿Es todo lo que ocurre en la serie, desde el momento en el que Mr. C es transportado a esa habitación, un sueño suyo? ¿Merece la pena explicarlo todo?

Notas al margen

  • “Recuerda 430. Richard y Linda. Dos pájaros de un tiro”. Esa frase del Gigante es, exactamente, lo que pasa en el último episodio con Cooper y Diane.
  • La camarera de Eat at Judy’s es Francesca Eastwood, hija de Clint Eastwood y Frances Fisher.
  • ¿Podemos suponer que Judy, esa entidad maligna, habita dentro del cuerpo de Sarah Palmer?
  • La cantante del final del episodio 17 es Julee Cruise, intérprete residente del Roadhouse en las primeras temporadas de Twin Peaks. Es viéndola actuar como Cooper se da cuenta de quién mató a Laura.
  • Tremond y Chalfont, los dos nombres que la nueva ocupante de la casa familiar de los Palmer da a Cooper, era como se conocía a una de las entidades de la Logia Negra en la serie original.
  • ¿Es posible que Cooper acabe en un universo similar a donde Audrey estaba atrapada? Ella consiguió salir, aunque nos quedamos sin saber cómo continuaba su historia.

Las notas de Fuera de Series:

En Fuera de Series puntuamos nuestros análisis en una triple escala de 1 a 5, inspirada en la que usa Little White Lies, en función de lo deseosos que estábamos de ver la serie (“Antes”), lo que nos ha parecido viéndola (“Durante”) y las ganas de ver más y de comentarla con más gente tras hacerlo (“Después”).

Antes: 3

La curiosidad por ver la vuelta de ‘Twin Peaks’ era, en mi caso, moderada. El secretismo total sobre su trama contribuía a que existiera esa curiosidad, pero tenía mis dudas de que David Lynch y Mark Frost pudieran repetir lo que consiguieron con la primera temporada.

Durante: 3,5

Ha habido episodios frustrantes, momentos sin sentido, líneas argumentales que se han quedado a medias y escenas aterradoras, gags humorísticos efectivos, algunos cierres de historias realmente conseguidos, momentos abstractos que resulta increíble que se hayan visto en televisión y, sobre todo, una de las despedidas de actor y personaje más tiernas y tristes. Buenas noches, Margaret.

Después: 4

‘Twin Peaks’ no podía terminar de otra manera que no fuera dejando multitud de interrogantes abiertos y llevando hasta el límite la paciencia de los espectadores. Lynch y Frost han huido todo lo que han podido de la nostalgia y han entregado una temporada que se ha movido por sus propias reglas. Realmente, ha sido lo más diferente que se ha visto en televisión en mucho tiempo.

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