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Cuando ‘Vergüenza’ pasó a la infamia al tirar del chiste transfobo

La comedia de Movistar+ patina con un final que parece sacado de 1994

Javier Gutiérrez protagoniza ‘Vergüenza’. (Fuente: Movistar+)

El pasado 14 de febrero volvió a Movistar+ la comedia Vergüenza con su tercera (y probablemente última) temporada. Pero a pesar de la fecha elegida para lanzarla, el romance no era el eje de la temporada, sino que enredaba a Jesús Gutiérrez en un escándalo viral de proporciones nacionales que le convertía en el enemigo público número uno (y voy avisando que esta columna viene con spoilers), para después dejarle jodido al convertirse en juguete roto de la fama efímera. Lo que yo no imaginaba era lo que vendría después, ese golpe de efecto que pone en interrogación la continuación de la serie y que, para llegar hasta ahí, los guionistas se apoyan en la transfobia como recurso supuestamente cómico.

Antes de seguir, invito a diferenciar entre dos cosas: los valores del personaje y los de la propia serie. Lo primero no sirve para justificar lo segundo, aunque no siempre sea sencillo entender dónde está la línea que los separa. Y precisamente Vergüenza parecía tener claro esto: que Jesús fuese un impresentable no implicaba que la serie también. Que un personaje sea racista, no significa que la ficción vea bien ser racista, sino que le puede estar poniendo en evidencia. O, por poner un ejemplo de esta temporada, los chistes que se hacen a costa de la discapacidad de un personaje (Maite, interpretada por María Hervás) son consecuencia de las meteduras de pata de Nuria, pero nunca un escarnio hacia la persona discapacitada. ¿Vemos la diferencia? Seguimos.

Entonces llegamos al quinto episodio, que es donde se me empiezan a poner los pelos de punta. Y aclaro que lo de ponérseme los pelos de punta no lo digo como algo positivo a pesar de que sea una serie cuyo reto es situar constantemente al espectador en una posición de vergüenza ajena. Cada vez que logra que apartes la vista de la tele o te tapes la cara con la mano, minipunto. E, insisto, aquí no se trata de ese tipo de reacción mal-pero-bien.

Jesús se va a una timba de póquer clandestina. Allí primero le intenta seducir una persona que se entiende que es un hombre vestido de mujer y él rechaza. Después, liga con una persona con aspecto de mujer (no se explicita su género sentido, pero entendemos que es una mujer trans) y acaban yéndose a un hotel para intimar. Entonces, se descubre que esa mujer con la que está a punto de tener sexo (pagado) tiene pene. Que Jesús quiera o no irse a la cama con un hombre travestido o con una mujer trans, por supuesto, habla de él. Pero cómo la serie cuenta esto ya no se puede justificar bajo ese argumento.

Ya nos dice mucho de por dónde van los tiros el hecho de que la revelación de que esta jugadora de póquer sea trans esté colocado para sorprender al espectador, pero cómo se ejecuta, más todavía: primer plano del paquete, que aparece tras levantarse la falda. “QUÉ HACE ESTO AQUÍ, OH, DIOS, ESTA MUJER TIENE SORPRESA, SOCORRO, JOJOJO” es lo que subraya la realización al espectador. “QUÉ ASCO, MENUDA SITUACIÓN, JOJOJO” es el recurso cómico que se pretende activar ahí. Resulta extremadamente retrógrado. Flipo.

(Fuente: Movistar+)

La escena parece sacada de alguna peli de los años ochenta o noventa, sin apreciar que el mundo ha seguido girando desde entonces. La comicidad que busca es la misma que cuando Chandler de Friends se avergonzaba de que su padre viva su vida como mujer o cuando Ace Ventura, un detective diferente basó toda su trama en que el hombre al que el protagonista anda buscando resultase ser su jefa en la policía con la que, además, se había besado. Aquello nos dejaba dos escenas que, recordadas hoy, resultan absolutamente grotescas: (1) Ace lavándose la boca y montando el numerito al descubrirlo y (2) todos los policías vomitando cuando se destapa la situación.

“¡Espera! ¿te vas a meter con Ace Ventura y el bueno de Jim? ¡Ya están estos malditos woke que no respetan nada!”, dirán algunos. Pues bien, hasta Carrey entiende que, echando la vista atrás, aquello era una mierda: “Probablemente, en la actualidad sería muy distinto. Aquello era completamente una reacción homófoba del personaje. Básicamente hacía reír con la homofobia. Es absurdo. Me ponía un desatascador en la cara porque había besado a un tipo. Absurdo. Hoy día, y a esta edad, probablemente no lo haría de la misma manera. Existe una curva de aprendizaje para todos nosotros”, dijo en el año pasado durante la promoción de la segunda temporada de Kidding.

El acercamiento de Vergüenza a la transexualidad es igualmente ridículo y caricaturesco que el que hizo aquella película. La diferencia es que la cinta es de 1994 y la serie de 2020. Veintiséis años de diferencia para no haber avanzado nada. Y la cosa sigue. Porque resulta que Jesús está acusado de haber matado a otro hombre en la noche de marras y su única coartada es la prostituta. Todo apunta a que es culpable, pero para librarse de la cárcel debe contar qué estaba haciendo realmente y Jesús es un hombre que no quiere dar su brazo a torcer. Y aquí viene lo grave.

Aunque hay varios elementos sensibles en la trama que podríamos analizar -la conversación con el abogado, que se llame a la mujer trans por su nombre de nacimiento, que la actriz aparezca con barba postiza…- lo más importante y lo que me parece más sencillo de ver es la cuestión de fondo bajo la decisión de guion: ¿qué podemos hacer para que Jesús prefiera ir a la cárcel antes que confesar? ¿qué puede ser tan grave como para que prefiera inmolarse? Y ahí aparece la respuesta: la transfobia como recurso.

Da igual que se amortigüe con otros personajes que piensan que sería mejor y más lógico confesar, porque el esperpento está servido. Podría haberse optado sencillamente porque, siendo un hombre casado, no quiera reconocer que ha pasado una noche con una prostituta, pero no. El chiste es el pene. La mujer con pene. La mujer con barba. La mujer con nombre de hombre. Una elección de guion tan rancia que me pone las tripas del revés.

¿Y esta es la supuesta televisión moderna que nos trae Movistar+? Líbrame de las aguas mansas que de las bravas me libro yo.

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