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Dear Estelle Getty,

Imagina: Nueva York, 25 de Julio de 1923, nacía una estrella.

Estelle Getty

Te he dejado para la última, lo sé. Los últimos serán los primeros dicen por ahí y, en este caso, es una verdad absoluta. Fuiste la primera para ser elegida como estrella en la serie que más fama te dio, la primera que no había hecho televisión de todas tus compañeras y la primera en dejarnos, pero también has ocupado el primer puesto en el corazón de todos tus seguidores porque, como tú, ninguna.

Pocos saben de tu historia y es una pena porque es admirable. Midiendo 1,49 llegaste a codearte con las estrellas más altas del mundo de Hollywood aunque el camino para llegar hasta ahí te costó muchísimo esfuerzo. Te casaste con Arthur Gettleman (1947-2004) con el que tuviste dos hijos y, pese a que te educaron para ser una buena madre y esposa, ser actriz es para lo que habías nacido. Comenzaste como secretaria, que en aquella época estaba mejor visto, y te escapabas a la hora de la comida para ir a audiciones, volvías al trabajo y de ahí recogías a tus hijos, hacías la cena para toda la familia, te despedías y por la noche actuabas en pequeñas obras de teatro para ver si llegaba tu oportunidad. Día tras día, año tras año hasta que tu tenacidad se vio recompensada con una obra que causó sensación por la polémica que despertó: Torch Song Trilogy. Esta fue la obra que te llevó a alcanzar el sueño por el que tanto habías luchado.

Torch Song Trilogy

Torch Song Trilogy fue la colección de tres obras de Harvey Fierstein: ‘International Stud’, ‘Fugue in a Nursery’, y ‘Widows and Children First!’ La historia se centraba en Arnold Beckoff, un judío homosexual, drag queen, y cantante que vive en Nueva York a finales de los 70 y principio de los 80. Tu papel como la madre de Arnold conquistó a todos pero, lo más importante, es dónde te llevó a ti como persona.

Por una parte, abandonaste tu trabajo y tu familia yéndote de gira por el país y, desde entonces, tu matrimonio se conservó más telefónicamente que presencialmente, algo a lo que le diste poca importancia según tu familia y declaraciones tuyas en entrevistas. Viviste un matrimonio algo diferente con tu marido en Florida y tú en Los Ángeles; os veíais cada tres o cuatro meses cuando tus hijos fueron mayores porque, en tu opinión, llevabais vidas diferentes y fue la clave de tener un matrimonio que duró 48 años. Ya habías sido más que generosa y trabajadora como para ahora no ver el fruto de tu esfuerzo.

Estelle y Arthur

Por otro lado, en la época en la que estabas interpretando esta obra, el SIDA y la homosexualidad eran temas casi tabú y, sin embargo, te rodeaste de este colectivo convirtiéndote en una fiel defensora de sus derechos. A tu alrededor, viste muchos compañeros y amigos morir de esta enfermedad y, desde ese momento y hasta el día de tu muerte, fue la causa por la que siempre peleaste.

Tras ver esta obra de teatro, los creadores de ‘Las Chicas de Oro’ tuvieron claro que serías Doña Sofía, sólo quedaba quitarte el miedo escénico en un plató de televisión ya que era tu primera experiencia y, al principio, te resultó un calvario. De todas vosotras fuiste la única que quería tener menos frases en el guion, aunque como siempre, tu arrojo y tenacidad hicieron mella en ti y superaste esta fase convirtiéndote de una desconocida en la pequeña pantalla a una estrella.

¿Qué decir de tu papel como Sophia Petrillo? Por más que lo ensalce no creo que llegue a ser suficiente. Pese a ser la madre de Dorothy, como Sophia te convertiste en la madre postiza de Rose y Blanche regañándolas y haciéndolas sentirse queridas pese a todos los insultos que pasaban por tu mente. La excusa perfecta la tenías, ya que te había dado un ictus y tu parte del cerebro que debía tener filtro despareció, sin embargo, yo creo que decías lo que querías porque Sophia estaba de vuelta de todo.

Como siciliana de lengua rápida hiciste un papel admirable que provocó una revolución, fundamentalmente, entre la población más joven. Todos te querían tener viviendo en su casa a sabiendas de que pudiera caerles una de tus ironías sin casi respirar. Sin ser la mayor de las actrices, te caracterizaron para ser una octogenaria pero la edad quedaba olvidada por la vitalidad que irradiabas constantemente; de todos y cada uno de los personajes el tuyo era el más activo con diferencia.

Como curiosidad quiero contar un anécdota tuya que pocos sabrán y es que el bolso que llevabas desde el alba hasta el anochecer lo escogiste tú y se convirtió en una pieza clave de Sophia Petrillo.

Quiero destacar algunos detalles inolvidables acerca de tu papel además de tu bolso: la ironía que llevabas por bandera, que la familia era lo primero y que jamás existía un momento en el que no estuvieras para las demás con una lección de vida magistral contando alguna de tus historias: Sicilia 1937, una joven y bella campesina…. ¿Quién puede olvidar esos momentos que nos diste? Nadie. Con este papel, por fin llega el reconocimiento a una vida de sacrificio y fuiste la ganadora de un Emmy y un Globo de Oro.

Tras el fin de ‘Las Chicas de Oro’ y su spin-off ‘The Golden Palace’ tu carrera te llevó a la gran pantalla con nuestro querido Sylvester Stallone en la película taquillera ¡Alto, o mi madre dispara!. ¿Gran película? Pues no, pero nos dio la oportunidad de verte actuar de nuevo y además llevando pistola y eso siempre ha sido el bien supremo.

Sylvester Stallone y Estelle Getty

Nos demuestra que nunca te acostumbraste al éxito un anécdota que cuenta tu hijo cuando fuisteis a un restaurante y no comprendías por qué una mujer te miraba. Él te tuvo que recordar que eras Estelle Getty pero según tus palabras «No me lo podía imaginar sigo siendo la misma, tengo los mismos amigos y no he cambiado en nada». Había cambiado todo.

Algunas de tus frases son memorables: «Ser mayor no te da sabiduría te aporta arrugas, si de joven era tonto de mayor también». GRANDEZA. En mi casa se dice: «El que tonto fue a la guerra tonto vuelve de ella». Frases fueron muchas como Estelle pero las que más conocemos son como Doña Sophia y quiero que, aquel que lea esto, te recuerde un poco más.

Son muchos e inolvidables los momentos que nos dejaste como actriz y, aunque el más representativo te llegó a una edad tardía, siempre estaremos agradecidos por ese «más vale tarde que nunca». Desgraciadamente, nos abandonaste el 22 de Julio de 2008 con una enfermedad que hizo que tú sí nos olvidaras y esa demencia te arrebató lo sueños de quién fuiste y lo que alcanzaste pero te prometo que los demás jamás te podremos olvidar. Gracias por tantas risas y tantos momentos especiales. Hasta siempre

Always yours

Lorena Gil

Las Chicas de Oro está disponible en Disney+

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