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El episodio de la semana: ‘Big Little Lies’

A partir del episodio ‘Push Comes to Shove’, recomendamos esta serie que explora temas a los que es necesario darles voz

Cuando se publicaron las primeras críticas de esta miniserie de HBO se usó en la mayoría de las ocasiones Mujeres Desesperadas como referencia. Si bien es cierto que tienen puntos en común, como el misterio de una muerte y la ambientación en entornos idílicos: un suburbio perfecto, en el caso de la serie de Marc Cherry; y un soleado pueblo de casas de escándalo con vistas al mar, en Big Little Lies; el elemento que nos remitía a la necesidad de encasillarla inmediatamente es que ambas series están protagonizadas por un reparto coral de mujeres.

Yo misma caí en la trampa cuando hice mi primer comentario sobre la serie añadiendo peros: “esta es menos ligera”, “las Desesperadas tenían más humor”… Si nos detenemos a pensar un momento, podemos identificar el problema: la condenscendencia. Lo que realmente ocurre, es que automáticamente se encasillan a las historias protagonizadas por mujeres que son madres en un género percibido como menor y que ha estado destinado principalmente al ámbito de la comedia. Y cuando se adscriben al drama, conscientemente o no, nos referimos a ellas como culebrones a los que se le añaden adjetivos como sofisticado o de cable.

Y, después de que se satisface la urgente necesidad de aclarar, como mérito o como advertencia, que el reparto es básicamente femenino, el siguiente elemento del que se habla, también despectivamente, es del nivel económico del que disfrutan la mayoría de sus personajes. En varias críticas de medios estadounidenses han definido la serie con términos como porno arquitectónico. No se suelen tener tantas (o ninguna) reticencias cuando el dinero se presenta simplemente como sinónimo de poder y ese poder está en manos de los hombres.

Big Little Lies es una miniserie protagonizada por mujeres cuyos personajes son tridimensionales y complejos (interpretados por unas actrices en estado de gracia) que explora un abanico de temas interesantes y que en el apartado técnico es sublime. La dirección de Jean-Marc Vallée, el montaje de audio y sonido y la elección de la música respiran sensibilidad; sus claras intenciones narrativas nos permiten entrar en el mundo interior de los personajes y contarnos la historia desde sus puntos de vista.

El episodio: ‘Push Comes to Shove’ 1×04

“I feel so ashamed for saying this, but being a mother, it’s not enough for me. It’s just not. It’s not even close. It’s evil, right? I’m evil.”
– Celeste.

Esta escena del cuarto episodio de Big Little Lies demuestra que en 2017 creen que seguimos siendo las mujeres de las que hablaba Betty Friedan en La Mística de la Feminidad de 1963: “(…) Estaba sana, hermosa, tenía estudios y solo tenía que preocuparse por su marido, sus hijos y su hogar. Había encontrado la auténtica realización femenina… tenía todo aquello con lo que una mujer siempre soñó.”

Sigue siendo un estigma social, motivo de vergüenza y tema tabú que una mujer reconozca en voz alta que ser madre no lo es todo para ella. Se sigue pensando que la maternidad es la cúspide de la realización y la insatisfacción e infelicidad son imperdonables, porque una vez se da a luz es cuando la vida adquiere verdadero propósito. El rol social de la mujer continúa obligándonos a ignorar la cuestión de la propia identidad cuando se cree que a la pregunta “¿Quién eres?” la respuesta “madre de” debería ser suficiente.

Como decíamos, Big Little Lies está protagonizada por mujeres que son madres. Es el punto en común que pone en marcha la historia y es una faceta importante de sus vidas, pero no es lo que las define como individuos. Cada una de ellas: Madeleine, Jane, Celeste y Renata, atraviesa situaciones vitales distintas y se enfrenta a retos particulares que deberán superar para encontrar su propia liberación: Tienen que deshacerse de todas esas pequeñas grandes mentiras que les ha inculcado la sociedad y, las peores, aquellas que se cuentan a sí mismas.

Esta miniserie habla de temas importantes que es necesario incluir en la conversación. Entre ellos, también las situaciones de abuso y violencia en la pareja y es muy relevante que se diga que estas situaciones ocurren en todos los estratos sociales, que no tienen que ver con el dinero que hay en la cuenta bancaria ni con los diplomas que pueden colgar de la pared.

Al darle voz a temas como este, podremos comprender los mecanismos mentales de defensa que pueden surgir ante situaciones que son incomprensibles y evitaremos así caer en el error de juzgar a la víctima. Cada quien, faltaría más, puede acercarse a las series como le plazca, pero personalmente os digo que Big Little Lies no es un placer culpable.

Los nuevos episodios de ‘Big Little Lies’ se estrenan los lunes en HBO España.

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