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‘En el corredor de la muerte’, la serie rodada en paralelo a la realidad

La miniserie de Movistar+ sobre Pablo Ibar ha tenido que adaptarse a las novedades en su caso

Miguel Ángel Silvestre, en el rodaje de ‘En el corredor de la muerte’. (Fuente: D. López Calvin/Movistar+)

El 26 de junio de 1994, Casimir Sucharski, Sharon Anderson y Marie Rogers, propietario y bailarinas de un club nocturno de Florida, eran asesinados a tiros. Poco después eran detenidos y acusados de triple asesinato Seth Peñalver y Pablo Ibar, y este último era condenado a muerte en 2000. El próximo 15 de mayo, 19 años después de aquel primer veredicto, Ibar se enfrenta a una nueva sentencia que decidirá si se mantiene la condena a muerte o se cambia a cadena perpetua, sentencia que es, de algún modo, el final al que se encamina En el corredor de la muerte, la miniserie de Movistar+ que cuenta el caso.

Basada en un libro de Nacho Carretero, el proyecto es un curioso reto tanto para la cadena como para Bambú, su productora. El rodaje finalizó a finales de marzo, dos meses antes de que conozca esa sentencia, y todo el proceso de escritura y grabación de sus cuatro episodios ha discurrido paralelo a las novedades que surgían en el caso. Para Ramón Campos, productor ejecutivo, ese era uno de los aspectos que más le atraían del proyecto: “me resultaba atractivo trabajar pegado a la realidad, que es algo que no tienes la oportunidad de hacer muchas veces. Es interesante poder estar contando una historia y que esté pasando al mismo tiempo”.

Es la segunda serie que Bambú pone en pie basada en hechos reales, tras Fariña, pero la principal diferencia es que la historia de En el corredor de la muerte aún no esté cerrada, aunque el final de la ficción sí lo esté, relativamente. “Sabíamos que donde queríamos llegar a la actualidad”, explica el guionista Diego Sotelo: “Siempre teníamos ese final abierto. La serie ya estaba escrita, pero siempre con un final en el que teníamos que reaccionar a la última información”.

Eso no quiere decir que vaya a rodarse de nuevo el último episodio para recoger lo que ocurra el 15 de mayo. Se añadirá una cartela con el resultado, pero Sotelo reconoce que han tenido que ser bastante flexibles en todo el proceso anterior, explicando que “trabajar en paralelo con la realidad te va llevando a lugares que no pensabas”.

El director Carlos Marqués-Marcet y Miguel Ángel Silvestre, durante el rodaje. (Fuente: D. López Calvin/Movistar+)

En el corredor de la muerte sigue la estructura en cuatro épocas del libro de Carretero, mostrando las dos décadas que Ibar lleva en prisión y todas las vueltas que ha dado su caso. Los responsables de la serie han hablado también con su familia para poder documentarse, aunque ésta estaba más centrada en los sucesivos juicios, apelaciones y recursos que se han presentado a lo largo de estos años. Quien siempre ha estado fuera de su alcance, por razones obvias, es el propio Ibar, por lo que su intérprete, Miguel Ángel Silvestre, ha tenido que prepararse acudiendo a otras fuentes.

“Va a ser un personaje que voy a tener muy presente por todos los acontecimientos vive en la vida real”, señala. Tanto Ramón Campos como Carlos Marqués-Marcet, director principal de la miniserie, elogian la ética de trabajo del actor a la hora de meterse en la piel de un hombre que lleva veinte años preparándose para morir; hasta mantenía el acento medio cubano de Ibar en los descansos del rodaje.

“Para mí, era muy importante creer en la inocencia de Pablo firmemente como para poder decir, vale, quiero contar esta historia y la quiero contar con todo”, explica Silvestre. Gran parte de sus escenas se han rodado en una antigua fábrica de cemento de Madrid en la que se han reproducido las celdas del corredor de la muerte hasta el mínimo detalle. La búsqueda del rigor en la ambientación se ha extendido a las escenas en exteriores, rodadas en Panamá, y a que la serie sea bilingüe, en español e inglés.

La cama de la celda de Pablo Ibar. (Fuente: FDS)

Que En el corredor de la muerte dependa tanto de una realidad en marcha no es la única peculiaridad del proyecto. Bambú le ofreció la dirección a Carlos Marqués-Marcet, dedicado hasta ahora al cine y cuyas películas son historias íntimas de personajes que atraviesan momentos importantes en sus vidas, como ocurría en 10.000 Km o en la última, Los días que vendrán. El realizador reconoce que aceptó sin tener siquiera una escaleta del primer guión porque había visto Fariña y que “había un reto de tiempo, de tiempos de rodar”.

Añade que todos necesitaron un periodo de ajuste a su manera de trabajar y que alguien del equipo le dijo que “es la primera serie que veo en la que el 70% del tiempo se lo queda el director para trabajar con los actores”.

En el corredor de la muerte es un proyecto especial para todos los implicados, por la responsabilidad que representa contar una historia que aún no está resuelta, como la de Pablo Ibar, y por el componente de reflexión sobre la justicia y el sistema criminal que todos quieren que aporte. Por eso, Ramón Campos afirma que querían hacer una serie y no un documental: “el documental lleva mucho tiempo hacerlo. Nosotros estamos ahora con (El crimen de) Alcàsser y vamos a llevar dos años. Queríamos hacer la serie para que coincidiese durante el juicio y no separásemos mucho el estreno de la sentencia, porque creemos que es importante”.

Podcast: Gran Angular — Las series de Movistar+ para 2019 (ep.33)
Repasamos los estrenos del canal de pago que se ha convertido en uno de los grandes motores de la ficción televisiva…fueradeseries.com

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