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‘Érase una vez’ una serie que aprovechó la sinergia con Disney hasta el final

La última temporada de la ficción de ABC llega a Netflix España

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Henry y su madre Emma han vivido de todo en siete temporadas de ‘Érase una vez’. (Fuente: ABC)

El estreno de Érase una vez en 2011 fue una pequeña rareza. ABC había comprado algunos años antes el cómic Fábulas, de Bill Willingham, para convertirlo en una serie, pero el proyecto ni siquiera había llegado a la fase de piloto. Su concepto de personajes de cuentos de hadas que viven infiltrados en el mundo real era lo suficientemente high concept en 2008 para que atrajera a una cadena que aún vivía bajo la sombra de Perdidos, pero también era complicado de llevar a cabo. Finalmente, se optó por el proyecto similar de dos guionistas de, precisamente, Perdidos, Edward Kitsis y Adam Horowitz, que se estrenaba en un momento en el que el género fantástico no estaba tan en boga.

Érase una vez, sin embargo, fue un gran éxito. El punto de partida era similar al de Fábulas, lo que generó en su momento cierta polémica: los personajes de los cuentos de hadas más conocidos viven en un pueblo normal de la costa de Maine llamado Storybrooke. Acabaron allí por culpa de una maldición que la Reina Malvada de Blancanieves lanzó sobre todos ellos, obligándoles a vivir en el mundo real sin recordar quiénes son en realidad.

La hija de Blancanieves y el Príncipe Encantador, Emma, se salvó de la maldición y fue enviada lejos de Storybrooke, ya que sobre ella hay una profecía que afirma que, en su 28º cumpleaños, regresará al pueblo y romperá el encantamiento. Y desde ahí, Érase una vez se dedicó a repescar a personajes como Rumpelstilskin, la Bella Durmiente, Caperucita Roja o Cenicienta y los integró en la historia de cómo Emma descubre su verdadera identidad y la misión que ha de cumplir.

Ginnifer Goodwin y Lana Parrilla, como Blancanieves y Regina. (Fuente: ABC)

El hecho de emitirse en ABC, y estar producida también por los estudios ABC, abría la puerta a que Kitsis y Horowitz tiraran del catálogo de princesas y príncipes clásicos de Disney. Si, por ejemplo, veíamos un flashback con la Cenicienta, llevaba el vestido azul de la película de animación de 1950. Y con el paso de las temporadas, no se quedaron ahí.

En la segunda temporada entraron en escena el Capitán Garfio y la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas, y en la tercera aparecerían Peter Pan y la Bruja del Oeste de El mago de Oz. Todo esto en una serie en la que ya habíamos visto a Mulan, por ejemplo. La trama iba complicándose y el mundo de la serie se iba ampliando, y sus responsables también se fijaban en personajes Disney más actuales y más mediáticos para llamar la atención de un público que, de forma inevitable, se fue reduciendo.

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La maniobra de sinergia empresarial con Disney más evidente llegó en la cuarta temporada. Queriendo aprovechar el tirón de Frozen, Elsa y Anna se sumaron a un elenco en el que también se dejaron ver Cruella De Vil, Maléfica y Úrsula, la villana de La sirenita. En los años siguientes, Érase una vez integró a Merlín y al rey Arturo, a Merida (protagonista de Brave) y hasta al doctor Jekyll y Mr. Hyde. Ningún personaje de Disney (o de historias en el dominio público) se resistía a la atracción de Storybrooke.

Póster de la quinta temporada de la serie, en la que aparecieron tanto Merida como Arturo.

Curiosamente, una serie que facilitó que aparecieran títulos como Grimm o The Magicians no encontraba dar con la tecla para volver a ser relevante. Su spin-off, Once upon a time in Wonderland, intentó darle otro giro a Alicia en el País de las Maravillas, sin lograrlo del todo, y los diferentes cambios que se introdujeron en la trama (desde llevarse parte de la acción a Nueva York a darle un lado oscuro a Emma) tampoco conseguían relanzarla.

Finalmente, Érase una vez optó por resetearse para su séptima y última temporada. Muchos de los personajes que habían estado en la serie desde el principio la abandonaron (incluidos Emma, Blancanieves y la Bella Durmiente) y la trama de estos últimos episodios se ha centrado en la hija de Henry, ya adulta, que tiene su propia maldición que romper.

La sinergia con las películas clásicas de Disney ya no es tan evidente y el panorama televisivo ha cambiado desde 2011, y no sólo porque aquel mismo año fuera el del estreno de Juego de tronos. La fantasía se está utilizando más para desarrollar nuevos proyectos porque se quiere aprovechar el potencial de crear una comunidad de fans fieles a su alrededor, algo muy valioso con más de 400 series estrenadas cada año.

La séptima y última temporada de ‘Érase una vez’ está disponible los sábados en Netflix España.

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